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Tinta Libre

Iconografías en claroscuro: Frida

Son hitos del arte, de la religión, las luchas sociales y la política. Sus rostros siempre nos serán familiares porque dejaron una huella en los anales de la historia y sus imágenes dibujan a un símbolo controversial de lo que dicen representar. En la primera edición de esta serie de reportajes trazaremos a la legendaria artista latina, Frida Kalho

viernes 27/04/2018
4:14 PM
  • Héctor Daniel Brito

  • @betonchobrito

  • Andrea Phillips

Mujer. Un concepto que, ante todo y contra todos, se convirtió en verbo; cuya definición estaba alejada de los cánones sociales  y las «buenas costumbres» de su época. Era mujer, andrógina, bisexual, comunista, minusválida y pintora. Frida Kahlo es la mexicana que llegó a Europa vistiendo con ropa tradicional de su país, la que jamás bajó la cabeza, la que se codeó entre los artistas (mayormente masculinos) del siglo XX, la que hizo ─coloquialmente─ «lo que le dio la gana», y la que no preguntó si podía.

 

Frida es una de las artistas latinas más emblemáticas del mundo: la vemos en sus propias pinturas, en poemas, películas, canciones… y en el icónico mundo de las imágenes. Su rostro simboliza muchas cosas, entre ellas, su discutido feminismo.

 

Para la docente y directora de la Escuela de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura y Diseño (Universidad del Zulia),  Alaisa Pirela, Frida era una mujer que se atrevía a ser diferente y eso la hizo trascendente en el arte, cuando su género era una barrera aún más grande que la de ahora.

 

Su figura, como un ideal feminista, fue concebido por las masas desde la publicación de su primera biografía de la mano de Hayden Herrera en 1983, como también lo afirma su sobrina nieta Cristina Kahlo hace algunos años, quien atribuyó a los mexicanos, residenciados en Estados Unidos de América, el transformar a esta partidaria de la izquierda en una cara del pop.

 

Según Pirela, una imagen tiene pregnancia cuando sus elementos son sencillos y, sobre todo, están bien pensados. Con estas dos reglas, el proceso de carga simbólica y la construcción semántica alrededor de la figura revalidan las ideas por las que fueron conocidos ciertos personajes, pues las imágenes «no son memorables por sí mismas». Con el tiempo, es usual que muchas de ellas ganen otros significados.

 

Un ejemplo de esta última aseveración es el valor que tiene Frida para México. Pirela afirma que la artista ya no solo es sinónimo de mujer valiente, talentosa, empoderada y orgullosa de sí misma, sino que es una auténtica representación de México; un país fácilmente identificable por sus valores culturales.

 

Lo cierto es que dentro del basto mundo de la mercadotecnia, de las apropiaciones culturales y de los discípulos de la moda, hoy la imagen de Frida aparece en las pasarelas de Gucci, en las barbies oxigenadas y en las frases googleadas de «mujeres poderosas». Cada uno tiene una intención y no es otra que vender, exprimir una marca que hace referencia a y cuyo contenido se vacía y se llena con desmesura.

 

La otra cara; deja a tu Diego

 

«Si porque te quiero, quieres (…) que te quiera más; si ya te he dado la vida, llorona, ¿qué más quieres? ¿Quieres más?», con voz rasposa y llena de lamento, canta la costarricense Chavela Vargas durante una biopic de Frida Khalo (una cinta estadounidense llamada ‘Frida’).  Dentro de esta película, la escena se dramatizó en pleno asesinato del político ruso León Trotski (su amante), y tiempo después de la infidelidad de su marido, el muralista Diego Rivera, con su hermana; así pues, la canción le atina a uno de los tantos episodios oscuros de la artista.

 

Frida tuvo una lucha constante contra el dolor y se sobrepuso en momentos inimaginables; con el arte y el tequila como los aliados contra sus padecimientos y decepciones. Sin embargo, la historia continuó después de ese despecho con La llorona: de nuevo Frida volvió con Rivera. Una decisión y un argumento clave para quienes conocen a la pintora como un emblema del feminismo, pues se han encargado de encasillarla en este movimiento a raíz de la exteriorización de su concepción de una belleza sin estereotipos; sin embargo, hay detractores que se oponen a la imagen idealizada de la famosa mujer uniceja, de mirada penetrante y  de flores en el cabello (sus características simbólicas), pues la acusan de carecer de algunos requisitos para poder convertirse en un ícono dentro de la lucha por la igualdad de género. Es vista como una especie de ‘falso cognado’ dentro del catálogo de «personajes ejemplares» que suponen muchos.

 

De acuerdo con Susana Gamba (autora del periódico Mujeres en Red), el feminismo nació a fines del siglo XIII, cuando Guillermine de Bohemia quiso crear una iglesia de mujeres. «Otras rescatan como parte de la lucha feminista a las predicadoras, pero es recién a mediados del siglo XIX cuando comienza una lucha organizada y colectiva. Las mujeres participaron en los grandes acontecimientos históricos de los últimos siglos como el Renacimiento (…) Es a partir del sufragismo cuando reivindican su autonomía».

 

En consonancia con estos ideales, la periodista y defensora del feminismo de nacionalidad española Lorena G. Maldonado expresó en un artículo llamado Abandona a tu Diego Rivera: por qué Frida Kahlo no es un icono feminista que es imposible poder comprar el paquete completo de la pintora, pues aseguró que también fue una mujer que no supo decir «basta», pues tuvo talento artístico, pero poca «educación emocional». Y aunque vivió libremente su sexualidad, siempre estuvo subordinada a las humillaciones de Rivera, manifestó Maldonado.

 

Rostros traslúcidos

 

Las imágenes que seguiremos viendo en todas partes nos remontarán también a las sombras que las acompañan, a la oscuridad que le desagrada a un grupo considerable de detractores. A sus seguidores, en cambio, les queda claro un principio lógico de la física: «para que exista sombra, debe haber  luz», por eso, la discusión sobre lo bueno o lo malo que pudieron ser (o fueron convertidos) estos personajes estará en la conciencia de cada uno de nosotros.

 

La decisión va más allá de vestir una simple camiseta con la estampa de María Félix personificando a la cruel Doña Bárbara; nosotros revalidamos e impulsamos a quienes merecen, desde nuestra opinión, un sitial entre los íconos del mundo.

 


 

El presente reportaje pertenece a la edición 38ª de la revista cultural Tinta Libre, publicada el 27 de abril de 2018.

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