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Especialistas proponen que partidos y ciudadanía soliciten renuncia presidencial

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) está conectada y activada en la búsqueda de las vías constitucionales que lleven a la salida del presidente de la República, Nicolás Maduro. El chispazo entre los principales partidos que componen la coalición democrática, pareciera producirse al momento de definir cuál es la vía conveniente para propiciar un cambio de gobierno.

Hasta ahora se vislumbran dos bandos. Uno liderado por Henry Ramos Allup, dirigente de Acción Democrática y actual presidente de la Asamblea Nacional, quien descarta el referendo. Piensa que es “una oferta engañosa” que de activarse podría encontrarse de frente con la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que lo vetaría. Se decanta por la enmienda, que recortaría el mandato del jefe de Estado, Nicolás Maduro, elegido para el período 2013-2019.

Henrique Capriles, dirigente del partido Primero Justicia y actual gobernador de Miranda, se inclina por la activación del referendo revocatorio. Recorre el país para impulsar la recolección de igual o mayor número de firmas que la cifra de votos con las que resultó electo el Presidente en 2013: 7 millones 505 mil 338. Antes, el proceso debe obtener el 20% de rúbricas del REP. La AN debe promulgar una ley que lo regule. “Nunca se aprobó”, advierte.

Óptica del derecho
Flor Ávila, profesora de Filosofía del Derecho en La Universidad del Zulia (LUZ), explica que para activar el referendo revocatorio se tiene que recabar una firma más que el número de votos con los que el Presidente fue elegido. Y el Presidente, una vez revocado, si han pasado más de tres años de mandato, es relevado por el Vicepresidente de la República. El sucesor seguiría la misma línea oficialista. “Lo cual no va a resolver el problema. La Enmienda me parece la más sensata y la más plausible en estos momentos”.

Jesús Hernández, abogado, profesor de LUZ y de la Universidad Rafael Belloso Chacín, coincide con Ávila. “Ya podemos hablar de experiencias pasadas. El CNE tiene que verificar que todos los firmantes estén debidamente registrados ante la base de datos del CNE y luego convocar a ese proceso para que se establezca el revocatorio”.

La enmienda puede proponerla y aprobarla la AN, “pero para su aplicación, tiene que ver el Poder Ejecutivo y a lo mejor va a consulta al TSJ. Todos esos trámites arrojarían una demora que en lo práctico no tendría sentido, argumentó.

“La que pone fin casi de inmediato a ese planteamiento es la renuncia del Presidente.Tiene que ser voluntaria. No quiere decir que se pueda ejercer presiones para lograr el objetivo”, manifestó.

De acuerdo con Alfonso Hernández Ortiz, abogado, politólogo, profesor de la Facultad de Derecho de LUZ, la vía del referendo, es la más participativa, pero pudiera atascarse por la conflictividad que existe entre los poderes públicos. Los lapsos estarían regulados por el CNE, recordó.

Estima que la enmienda podría verse afectada y dilatada por el choque e interpretación del Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. En opinión del catedrático, la otra vía podría ser la presión por parte de la opinión pública, los partidos políticos, la ciudadanía y de las distintas fuerzas vivas del país, “de convocar la solicitud de la renuncia del Presidente”.

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