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Sierra Madre, por Francisco Arias Cárdenas

Cuando la cordillera de Los Andes venezolanos irrumpió, hace más de 600 millones de años, las montañas se bifurcaron en un abrazo hacia el Norte de Venezuela; así nació la Cuenca del Lago de Maracaibo, custodiada en el Occidente por la Sierra de Perijá, madre de los ríos que nos surten de agua dulce, y que hoy sufre el asedio del fuego y la sequía.

Esta contingencia hoy nos une como un solo cuerpo en el combate: con más de 150 personas, funcionarios y voluntarios, mantenemos un operativo sin precedentes para controlar y apagar los fuegos azuzados por el fenómeno de El Niño.

Como una familia, en coordinación, con ímpetu y profundo sentido de responsabilidad ecológica, participan en estas operaciones los ministerios del Poder Popular de Interior, Justicia y Paz, y de Ecosocialismo y Aguas; Protección Civil Nacional, la ZODI Zulia, Bomberos Forestales y el Servicio de Emergencias 171 de la Gobernación Bolivariana del Zulia, el cual coordina las acciones. Seis pilotos de la Aviación Militar comandan las labores de extinción mediante el riego con un helicóptero SuperPuma, la única forma de alcanzar puntos de fuego demasiado altos o inaccesibles por vía terrestre. Fray Nelson Sandoval, franciscano responsable por la Misión del Tokuko, ha sido un aliado fundamental en este incendio sin par en los últimos 15 años.

En sus 18 mil Km2 de extensión, la Sierra de Perijá cobija la vida de la cuenca: es el refugio de las etnias Barí, Yukpa y Japreria; tiene casi 3 mil Km2 de Parque Nacional –reserva, santuario de fauna y flora, de corrientes subterráneas– y fuente de los principales ríos que abastecen a los municipios con mayor densidad poblacional. Es un privilegio para el ecoturismo y una maravilla de gigante vegetal, que nos devuelve por las noches corrientes de vientos fríos, que refrescan el piedemonte y hacen posible las lluvias, la fertilidad de los suelos y la existencia del Relámpago del Catatumbo.

Por todo ello, por vocación y por el deber de proteger y preservar a la Madre Tierra, nos unimos como un solo ser para salvar a la Sierra de Perijá, y para atender a todo llamado que nos haga la patria soberana.

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