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Hilos, la empresa textil venezolana en Chile que comenzó con una máquina de coser casera

Una familia venezolana destaca en el mundo textil chileno al elaborar diversos productos que van desde elementos empresariales a mascarillas reusables. Sayd Eid Cardozo, Adriana Carolina Urbina y Sayd Jesben Eid son las caras de este negocio que “resultó de un proceso lleno de sacrificios y riesgos”

Cuando una familia trabaja unida y cada uno de sus miembros entrega su talento, disciplina y esfuerzo, el resultado es el éxito y esa es la vivencia actual en Curicó, Región del Maule, Chile, de Sayd Eid Cardozo, Adriana Carolina Urbina y Sayd Jesben Eid, quienes llevan adelante Hilos Textil Spa @Hilos.Cl, un emprendimiento para la elaboración de textiles empresariales, imagen corporativa, poleras, jockeys, delantales, gorros, uniformes y mascarillas reusables.

Los roles están definidos: Sayd padre, contador público, es el responsable del área administrativa, mercadotecnia y ventas; Adriana @Patikas.Cl y @TekilaStore.Cl madre, es la creativa en la elaboración de diseños y de crear cada producto textil solicitado; y Sayd, hijo, el responsable del área digital y de plasmar las marcas que estampan en los productos.

“Somos venezolanos, por mi parte de ascendencia libanesa. Mi padre llegó a Venezuela en los años 60, luego de que su país se encontraba sumergido en guerra y en una situación económica terrible. Adriana y yo nos conocimos muy jóvenes y nos casamos apenas con 6 mese de noviazgo, hoy 25 años después nos llevamos de maravilla”, cuenta Sayd, quien en Maracaibo se desempeñó por 17 años como corredor inmobiliario.

Adriana es Licenciada en Educación Especial. “Es la cabeza pensante de los diseños y de crear cada producto que nos piden. Se encarga de confeccionar toda la parte textil de Hilos, incluyendo los trajes de mascotas y los bodys. Muchas veces le llego con pedidos de productos que nunca hemos hecho y discute y reclama porque dice que creo que ella tiene una lamparita mágica, y sí lo es, porque termina haciéndolo y le queda mejor aún de cómo lo piden”, sostiene.

Sayd Eid Urbina, el hijo, de 21 años, dejó estudios de Diseño Gráfico en la URBE. “Él se encarga de la parte digital, de crear y plasmar las marcas que estampamos en nuestros productos”, añade su progenitor, alguien que se considera un apasionado por las ventas.

Pero Hilos no nació de la nada. Es el resultado de un proceso lleno de sacrificios y riesgos. Sayd padre llegó en mayo de 2018 tras una decisión tomada de golpe, desde la impotencia, el 24 de diciembre de 2017, y tras una cena de navidad a oscuras por un gran apagón en toda Venezuela. “Ese día decidí salir del país y el 29 de mayo tomé un avión con destino a Chile, acompañado por Dios, dos maletas y mi cuatro”, recuerda.

Al arribar a Santiago laboró en la fuente de soda Dominó, como garzón y poco tiempo después lo nombraron coach de fuerza de ventas. Su hijo, quien emigró poco después con Adriana, también se desempeñó atendiendo comensales. Su esposa laboró en una cadena de venta de ropa alemana en Vitacura.

Reinvención

Con la llegada de la pandemia llegaron los cambios y la crisis los hizo salir de su zona de confort y de una aparente  estabilidad.

“Un día fui a una entrevista con Mervin Márquez @donpanchile pues él tiene una escuela de capacitación de emprendedores y me motivó a arrancar sin tantos temores. Sin pensarlo dos veces me pidió que le fabricara 50 mascarillas para su personal. Cuento corto: Allí inició la historia de @Hilos.cl Todo un éxito el primer trabajo. Colocó las mascarillas en su cuenta Instagram y comenzaron a llamar y escribir al IG nuevos clientes”, relata Sayd padre.

Luego, incorporaron poleras y jockeys y ya hoy ofrecen uniformes e imagen corporativa. “Pasado unos meses, creamos nuestra primera marca: @paticas.cl polerones y poleras para mascotas, y actualmente trabajamos en la segunda marca @Tekilastore.cl. Nuestro inicio fue en Santiago, pero actualmente tenemos el taller principal en Curicó y atendemos en todo Chile”, detalla.

Una de las principales dudas de Sayd tenía que ver con los pasos para registrar la empresa. Preguntaba y la información no era clara, pero se dedicó a visitar cada una de las oficinas gubernamentales y constató que no era difícil constituir una empresa en Chile. “Solo es cuestión de investigar o buscar un buen asesor. Siempre recomiendo iniciar con todo legal. Si bien este es un país con muchas posibilidades de emprender, también es muy exigente con las obligaciones legales y principalmente en lo relacionado con los impuestos”, afirma.

Y sí, todo principio es duro, reafirma. “Comenzamos con una máquina de coser casera, cuatro rollos de hilo, un rollo de elástica y 10 metros de telas. Pero eso nunca nos desanimó. Poco a poco llegaron pedidos y con ellos comenzamos a comprar máquinas ya más profesionales, y cada una la celebramos y le colocamos nombres para hacerlas parte de nuestra familia”, añade este venezolano entusiasta y trabajador, quien ve a la figura de su desaparecido padre como referencia a seguir.

Los primeros clientes fueron emprendedores venezolanos, de los cuales se encuentran muy agradecidos. “Considero que los venezolanos que estamos alrededor del mundo, la gran mayoría emigramos con una maleta llenas de sueños, pero con otra llena ganas de luchar, de hacer bien las cosas para lograr cada uno de ellos”, expresa.

En este momento de dificultad, gracias a Dios, la familia se mantiene con planes de crecimiento a corto plazo, siempre buscando fortalecer sus marcas e introducirlas en las grandes tiendas del país. Siguen creyendo que Dios los lleva de la mano y marchan creyendo en ellos, en que lo que hacen lo hacen con amor y dedicación y eso los llevará a cumplir cada uno de sus sueños y metas.

Y para finalizar, Sayd reflexiona: “Estamos agradecidos con este país por darnos esa gran oportunidad de salir adelante, de recibirnos con los brazos abiertos. Si me preguntas, ¿qué les diría a mis hermanos migrantes? De inmediato: “No dejen de soñar, de luchar por sus metas. Aprovechen esta nueva oportunidad que Dios y la vida nos da de salir adelante fuera de nuestra tierra, pero sin olvidarse de ella. Siempre que puedan, den una mano a quien más lo necesita. No perdamos esa esencia que llevamos por dentro y llevemos el nombre de Venezuela bien alto”.

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