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Ubaldo Santana: “Es tiempo de acabar con los males de Venezuela”

En la adversidad, Dios siempre será la luz. La iglesia le brinda a los fieles cuarenta días para que puedan prepararse conscientes y limpios a la Semana Santa. Mediante la ayuna, la oración y la ayuda mutua, se demuestra el amor por Dios y el prójimo, dice la Biblia.

Hoy,  aunque el país atraviesa por una coyuntura social, es la misma sociedad quien decide unirse y salir a recibir la palabra de Dios en los diferentes templos de la ciudad, con el compromiso de aprender en ellos cómo recuperar la nación. Así lo vio el arzobispo de la Arquidiócesis de Maracaibo, Ubaldo Santana, quien en su palabra, dirigida desde los más niños –que, a su juicio, son el inicio de esa cadena divina–, les llegará a sus padres y familiares, la necesidad de recuperar al país, de pedirle a Dios por él y su progreso.

A Venezuela la arropan tres males, manifestó, seguro: la violencia, el individualismo y la indiferencia. “Mientras más los omitamos, mientras más nos recojamos, y menos espacios cívicos sociales ocupemos, más espacios le dejamos a la violencia”. Con convicción expresó que desde la colectividad se puede hacer algo para restringir o limitar estas acciones que se desatan, especialmente desde los barrios, esos sectores humildes y olvidados, donde “las bandas se creen los dueños del patio, que son quienes mandan”, expresó.

“El individualismo nos amenaza a todos”, afirma. Monseñor reconoció el drama del país, la necesidad del otro por buscar su alimentación, medicamentos. Sostenerse. Pero “es necesario reconocer las necesidades de los demás”. Urge que el ciudadano entienda que las responsabilidades no solo lleguen a los políticos, nosotros también podemos hacer, insistió.

El mal que han creado

La iglesia está comprometida a entregar el evangelio de Dios en todas las circunstancias que estén viviendo, insistió el Arzobispo.

“No nos volvamos usurpadores unos de otros”, pidió. Para él, es necesario, que desde la función que se cumpla, se trabaje para crear conciencia y participación. “No podemos caer en la corrupción de vender los productos más caros de lo que ya se consiguen, es un juego sucio que no debe prosperar”, sentenció.

Aunque reconoció que el papel no es solo de los gobernantes de turno, les hizo un llamado para que activen su capacidad de diálogo, entendimiento y entrega. Que resuelva de una manera rápida y clara los problemas que aquejan en medicina, seguridad y alimentos. “Resolver ese cáncer de la corrupción por donde se cuelan tantos millones de bolívares que son necesarios para resolver nuestros problemas”, apuntó.

Con la fe de raíz

Esta semana que representa la muerte y resurrección de Jesucristo ha demostrado la devoción y la fe intacta del venezolano. Desde el Zulia, las los actos litúrgicos han estado colmados de feligreses. Aprovechó para resaltar el llamado del papa Francisco: “Abrirle las puertas de la compresión, la misericordia del perdón a la feligresía”, que en este año han creado más actividades penitenciales, más horarios de confesión, con el objetivo de sumar, de llevar la palabra.

Ir a la iglesia. Ese fue el mensaje constante de Monseñor, a pesar de reconocer las limitaciones que existen en cada hogar zuliano, “hay que visitar los templos, no como un pasatiempo, sino como una oportunidad que se tiene para pedirle ayuda a Dios. Poder de nuevo contar con los recursos necesarios para esparcirse y descansar; pero no se olviden de Dios en esos días. A los párrocos, sean creativos para acerarse donde la gente está”, resaltó.

 

 

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