Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El despropósito de la Constituyente, por Manuel Ocando

martes 09/05/2017
5:37 AM
  • Manuel Ocando

  • @versionfinal

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En este delirante, furioso y galopante espectáculo hacia el desastre, el Gobierno ha comenzado con la eliminación acompasada de todas las libertades ciudadanas, con la ruina de las instituciones, con la regulación de los medios, de los partidos, de las universidades, de los gremios, de los sindicatos y con la eliminación de la disidencia, empleando la represión y la criminalización de la protesta a través de la judicialización en tribunales militares, porque ya no utilizan la Fiscalía General de la República, que es el organismo encargado de garantizar el respeto de los derechos y garantías constitucionales en los procesos judiciales.

Tal parece que todo se ha cumplido de acuerdo a la fórmula y el designio riguroso de los longevos dictadores e inspiradores del sistema castro-comunista, Fidel y Raúl Castro, que una vez más han demostrado su falta total de consideración y respeto por los valores más enaltecidos y nobles de la especie humana, pero también su falta absoluta de inteligencia. Puesto que haber llevado a Venezuela a la destrucción total, ha matado su propia fuente de subsistencia y mantenimiento, puesto que para el régimen de La Habana, la sobrevivencia del régimen de Maduro, es un asunto crucial.

El Gobierno se está jugando su último recurso, la petición de una nueva Constitución mediante la solicitud de una Asamblea Nacional Constituyente, cuyos objetivos son indudablemente los recetados en la formula prescrita por los curtidos y experimentados operadores políticos cubanos, que desvirtúan claramente el propósito democrático de una Asamblea Nacional Constituyente. Sus fines, evidentemente son un despropósito, que tratan de comprar tiempo, intentando acabar con las protestas masivas de repudio al régimen, expresadas en los últimos días en las calles de todo el país, quebrantar y fraccionar a la oposición en torno al tema de la Asamblea Nacional Constituyente y en última instancia llevar a cabo el propósito más perverso y siniestro, el cual no es otro sino refundar el Estado para así eliminar todos los rastros de democracia liberal insertados en la Constitución de 1999. Para expresarlo claro y tajante, en lenguaje popular esta propuesta “lleva su marca en el orillo”.

El régimen en su pretensión de imponer su constituyente se caerá. No podrá subsistir sino arrestando totalmente a la disidencia la cual representa más de un 90%, o instaurando un paredón, como el del Che Guevara en La Cabaña. Y no está dado el contexto o el escenario para que el mundo tolere estos ultrajes. “Ya que como se ha expresado tanta veces “contener un solo régimen como el cubano le basta a América”

El pueblo venezolano no se que quedará con los brazos cruzados viendo cómo nos construyen la jaula que le construyeron a los cubanos hace 58 años. El régimen caerá, pero no por su propio peso, sino por la lucha y el empeño que ha demostrado la gente en la calle protestando masivamente en contra la absurdidad de querer implantar un modelo fracasado de Gobierno al estilo castro-comunista.

La señal más contundente e irrefutable está en esos miles de estudiantes, mujeres, profesionales y trabajadores venezolanos protestando y oponiéndose, dispuestos a dejar sus vidas frente a las fuerzas represivas por la consecución de un mejor país, pleno de libertades y de democracia.

Estoy seguro que el pueblo insistirá y persistirá en esta lucha y finalmente acabará triunfando, tal como ha sucedido en otros países de Europa del este y de Asia.

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