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‘Atrápala y corre’, el documental que denuncia secuestros en Kirguistán

martes 09/05/2017
12:36 PM
  • EFE | Foto: referencial

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  • Archivo

Los secuestros de mujeres para obligarlas a casarse son una práctica habitual en Kirguistán conocida como “Ala-kachuu“, algo así como “Atrápala y corre”. La directora española Roser Corella presenta en la XIV edición de DocumentaMadrid una película que denuncia la impunidad con que se cometen estos crímenes.

Lo que antiguamente era una tradición con connotaciones románticas, una especie de “teatrillo”, explica a Efe Roser, que los amantes montaban para escapar de matrimonios indeseados concertados por los padres, en las últimas décadas se ha convertido en un acto violento donde la opinión de la mujer no cuenta.

Se da sobre todo en las zonas rurales, y a menudo las víctimas son chicas jóvenes que se han marchado a la ciudad a estudiar en busca de la emancipación.

Las persiguen hasta allí y las traen de vuelta al pueblo “a ordeñar vacas”, según refleja el documental titulado precisamente Grab and run (“Atrápala y corre”) y filmado en el sureste del país, en la región de Issyk Kul.

La cuestión es ¿hasta qué punto pueden ellas y su entorno rebelarse ante estos abusos? La respuesta es compleja. “Aunque la ley kirguiza estipula que estos secuestros son delito, la ley no se aplica, las familias no denuncian, el 90 % de las mujeres aceptan lo que consideran su destino”, asegura Roser.

La película muestra el caso de una joven que se armó de valor y acudió a la comisaría a denunciar, animada por una campaña de televisión que recordaba que las leyes les protegen. La policía la disuadió y la llevó de vuelta a casa.

Detrás de esa resignación también asoman la tradición, los mitos, las supersticiones y el machismo impregnándolo todo.

Tienen supersticiones muy fuertes, a veces es la abuela la que se pone tumbada en medio de la puerta y es un obstáculo insalvable, saltar por encima de la abuela es la mayor ofensa que puedes hacer”, afirma Roser.

El simple hecho de haber pisado la casa de un hombre implica que la mujer ya no es pura. “Me casé con él para no avergonzar a mi familia”, explica a cámara una doctora, que se considera feliz en su matrimonio, aunque no desea lo mismo para sus hijas.

Su marido añade un matiz: “Si el secuestrador es de buena familia, no hay elección”.

La película de Roser Corella, que acaba de empezar su recorrido por festivales, compite en DocumentaMadrid en la sección nacional de largometrajes.

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