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Hubbard, primera transgénero en competir en unos JJ. OO., desata polémica en Tokio 2020

La oceánica Laurel Hubbard competirá el próximo 2 de agosto en la categoría de mayor peso de halterofilia y es aspirante a conseguir, incluso la medalla de oro. Desde que compite en categoría femenina se ha colgado una plata en el Mundial de 2017 y un oro en los Juegos del Pacífico de 2019 en Samoa

Los Juegos Olímpicos de Tokio, de por sí ya históricos debido a los contratiempos de su realización en medio de una pandemia, sentará otro hito el próximo lunes 2 de agosto, cuando por primera vez en la historia de esta competencia participe una mujer transgénero, situación que ha generado una serie de cuestionamientos y discusiones.

Se trata de Laurel Hubbard, que vive aislada en la Villa y no concede entrevistas ante el aluvión mediático, compitió hasta los 34 años como hombre. A los 35 completó su cambio de sexo tras un tratamiento hormonal. Y ahora con 43, y tras ser elegida por Nueva Zelanda porque cumple «todos los criterios de elegibilidad», opta a medalla.

Su inclusión ocurre luego de que el Comité Olímpico Internacional (COI) cambiara sus reglas en 2015 permitiendo a los atletas transgénero competir como mujeres si sus niveles de testosterona (la hormona que aumenta la masa muscular) están por debajo de cierto umbral de los 12 nanomoles por litro durante al menos 12 meses antes de la competición.

La decisión ha causado controversia: Mientras sus críticos aseguran que tiene una ventaja que puede resultar injusta para las otras competidoras, hay quienes la respaldan abogando por una mayor inclusión en los Juegos.

“Broma de mal gusto”

El mes pasado, la levantadora de pesas belga Anna Vanbellinghen, que competirá en la misma categoría, dijo que si Hubbard se presenta en Tokio sería injusto, catalogando el hecho como una “broma de mal gusto”.

En la misma línea se muestra Constantino Iglesias, presidente de la federación española, consultado por Marca: “Sinceramente, no me parece nada justo. Hay que aceptar las normas del COI, pero es un tema que no está resuelto y que debe estudiarse en el futuro.

El año pasado, los científicos Emma Hilton y Tommy Lundberg descubrieron que la ventaja de rendimiento masculino en el levantamiento de pesas era del 30% en comparación con las mujeres. Su investigación [Transgender Women in the Female Category of Sport: Perspectives on Testosterone Suppression and Performance Advantage] indicó que, incluso cuando las mujeres transgénero suprimieron la testosterona durante 12 meses, la pérdida de masa corporal magra, área muscular y fuerza, fue de apenas alrededor del 5%, según una investigación de El País, de España.

Ganadora de plata y oro

La oceánica Laurel Hubbard competirá el próximo 2 de agosto en la categoría de mayor peso de halterofilia y es aspirante a conseguir, incluso la medalla de oro.

Desde que compite en categoría femenina se ha colgado una plata en el Mundial de 2017 y un oro en los Juegos del Pacífico de 2019 en Samoa, según reseña Marca.

Ella no ha dado ninguna entrevista desde el año 2017 y se mantiene protegida de la exposición pública por la Federación Neozelandesa de Halterofilia.

“Tiene ciertas ventajas”, asegura Joanna Harper, investigadora de la Universidad de Loughborough que ha realizado varios estudios sobre los deportistas transgénero.

“En general, las mujeres transgénero son más altas, más grandes y más fuertes, incluso con terapia hormonal”, dijo en una entrevista a la cadena de televisión británica Sky. “Todo esto son ventajas en muchos deportes, incluida la halterofilia”, apuntaba.

Otra polémica

A muchos especialistas le causa curiosidad este teme y recuerdan la situación vivida por la corredora sudafricana Caster Semenya, relegada de los 5.000 metros del atletismo, distancia a la que optaba por no poder correr en los 800 por la normativa sobre la testosterona y quien se perdió los JJ. OO. de Tokio al no querer tomar fármacos para reducir la hormona de su cuerpo.

Desde 2019, World Athletics impone una polémica normativa que obliga a las atletas a mantener sus niveles de testosterona por debajo de los 5 nanomoles por litro durante un periodo continuado de al menos seis meses si quieren competir en pruebas de entre 400 metros y una milla (unos 1.600 metros).

Semenya, nacida mujer, probablemente internacionalmente el caso más conocido de una atleta con hiperandrogenismo, produce de manera natural una cantidad de testosterona superior a esos niveles.

Por este motivo, la sudafricana mantiene desde hace tres años una dura pugna legal con World Athletics, organización a la que acusa de imponer unas reglas discriminatorias, antiéticas por obligar a personas sanas a tomar medicación y que violan los derechos humanos.

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