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De Santa Eduvigis al podio Olímpico apoyado por su familia

La familia de Julio Mayora apoyó al ahora medallista de plata en Tokio viendo su logro en pantalla gigante en Catia La Mar. Su triunfo dedicado al país y a su familia fue la revalidación de una vida inspirada en su héroe de la infancia.

En la comunidad de Santa Eduvigis, en Catia La Mar, se vivió cada alzada de Julio Mayora con una intensidad de tsunami. Una pantalla gigante colocada por el Ministerio de Pesca para que nadie se perdiera la actuación histórica del máximo héroe local, permitió a Isaura Hernández y a su pequeña Julialys estallar de alegría cuando Mayora se consagró medallista plateado en Tokio.

“Es una emoción demasiado grande ver a Julio coronarse, porque ha dedicado toda su vida a las pesas y todo lo que se propone lo hace. Lo suyo es sacrificio y trabajo”, describe todavía con el corazón arrugado, Isaura Hernández, que desde hace ocho años comparte el esfuerzo de su esposo para llegar tan alto en el deporte de los más fuertes, apuntó Líder en deportes.

Julio se inició a los 9 años en las pesas para seguir los pasos de su ídolo Julio Luna, el “caballo de hierro” de las pesas del país cuatro veces atleta olímpico en Barcelona 92, Atlanta 96, Sydneney 2000 y Atenas 2004. El mejor desempeño de Luna fue el quinto lugar en la ciudad helénica, cuna de los Juegos Olímpicos, pero sirvió de inspiración para que Mayora llegara al podio en Tokio.

El camino hacia la presea de plata estuvo cargado de alegrías como los oros en cada evento del ciclo olímpico y dificultades, como en 2015, cuando las autoridades de inmigración de Estados Unidos le impidieron ingresar al país para participar en el Mundial de Houston, donde era favorito a ganar oro.

“Lo más duro son las concentraciones fuera del país y lo que ocurrió el año pasado con la pandemia. El equipo de pesas se tuvo que quedar ocho meses en Dominicana, porque no podía salir de allí, y Julialys estaba recién nacida. Cuando finalmente Julio pudo volver, ya la niña caminaba”, recuerda sobre esa lejanía de entrenamientos y competencias internacionales a la que debió adaptarse Isaura y Julialys, para acompañar a su esposo en este sacrificado camino a la gloria olímpica en Tokyo 2020.

La familia Mayora vive en Fuerte Tiuna, gracias al apartamento que le asignó el gobierno nacional tras el oro en el Panamericano de Lima 2019, pero Isaura y Julio siguen aferrados a sus raíces en Santa Eduvigis, donde viven sus seres queridos.

“Yo le dijo a todas los familiares de los atletas que los apoyen en las buenas y en las malas, porque no es fácil el sacrificio que hacen los deportistas. Son años de entrenamiento y de estar lejos de su casa. Pero todo se compensa cuando uno los ve ganar una medalla, con el país celebrando, y a mi hija gritando emocionada ¡‘papi, papi’!, cada vez que Julio salía a darlo todo”, añadió.

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