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TOPE AMERICARGO

Ana María Polo: “Todos los temas son reales, aunque hay casos dramatizados”

Explicó que más allá de la veracidad de los casos, lo que le importa es la lección. Ha desestimado casos por parecer fabricados. Su norte es el compromiso y apoyo para la comunidad latina

Y esto es… ¡Caso cerrado!”, es la frase que popularizó su nombre en los hogares de Estados Unidos y Latinoamérica. Desde hace 16 años, cada tarde la doctora Ana María Polo se reencuentra con sus seguidores para presentar los casos más polémicos y controversiales a través de la pantalla de Telemundo.

Desde entonces, la abogada de origen cubano se ha convertido en referencia cuando se trata de defender la lucha contra el cáncer, la violencia doméstica y la discriminación a las minorías. Es por ello que armada con su martillo, no le tiembla la voz cuando se trata de hacer justicia.

Tras las dudas sobre la veracidad de las problemáticas que se plantean en Caso Cerrado, y si los litigantes son actores o no, en una íntima entrevista la doctora Polo reveló los detalles detrás de cámaras. Aunque plantea que la moraleja de los casos son más importantes que su veracidad, también asegura que ha desestimado casos por parecer fabricados.

—¿Cuándo es un caso cerrado? 

—Yo aspiro cerrar todos los casos que se presentan. A veces es difícil, faltan factores, pero yo creo que a través de los 15 años que llevo al aire, hemos cerrado la mayoría de los casos. Todos los problemas humanos tienen algún tipo de solución o algún tipo de alivio, y es lo que yo intento lograr. Y a veces en la reflexión es en donde está el secreto de todo. El secreto es analizar un poco la situación y ver cómo nos afecta a todos. Y ahí empezamos a buscar la solución y se cierra el caso.

—¿Cómo se prepara para los casos que presenta en el programa?

—Yo no me preparo para ningún caso. Me he estado preparando una vida entera como abogado y me mantengo vigente con estudio continuo de cómo va desarrollándose la ley, no solamente en los Estados Unidos, sino en Latinoamérica. Parte de la magia del programa es que yo no sé nada del caso hasta el día de la grabación, donde el productor, unos minutos antes de yo comenzar a grabar el caso, me dice: “Mire doctora, esposa demanda a esposo, le solicita divorcio más la suma de daños y perjuicios que este le ha ocasionado por algo que usted se va a enterar. Hay varios testigos, cada uno trae algo, y la evidencia se irá presentando a través del desarrollo del caso”. Eso es todo lo que yo sé antes de grabar un caso.

—¿Cómo se seleccionan los casos?

—Yo tengo un equipo de producción que se ha ido armando durante 16 años. Algunos de ellos tienen conmigo 10 años o más, así que entienden el proceso y tienen mucha experiencia. Ellos son como secretarios legales, porque tienen algún entendimiento de lo que es un conflicto y además, de lo que debe tener el caso para que sea atractivo. Y son ellos los que los escogen. Nosotros estudiamos las cartas que recibimos, los problemas que tienen, y tratamos de buscar casos que sean representativos de las tendencias de lo que estamos leyendo. He visto casos que me han parecido farsas, fabricados y los he desestimado.

—Algunos cuestionan la veracidad de los casos y asumen que se trata de dramatizaciones…

Los temas son todos reales aunque hay casos que están dramatizados por personas que no son actores, sino que vivieron experiencias parecidas o que las están pasando en el momento. Hay veces que no se puede obligar al contrario a presentarse, entonces buscamos personas que puedan llenar esa situación, pero yo nunca sé cuál es cuál.

—¿Cómo han impactado las redes sociales en el sentido de justicia?

—Las redes sociales se han encargado de ser juez, verdugo y jurado en muchísimas situaciones, y a veces muy injustamente. Por eso tenemos que ser educados y cuidadosos cuando se trata de cuestionar las fuentes donde buscamos la información.

—¿Cuál es el mayor reto ante un programa que lleva más de 15 años con tanto éxito?

—Cuando llevas casi 16 años haciendo un proyecto, el reto siempre está en continuarlo, en mantenerlo y hacerlo atractivo. Siempre trabajamos en innovar en la temática y los personajes, en mantener la tensión en un programa que yo entiendo tiene un valor, no solamente de entretenimiento, sino también social. En Caso Cerrado yo no solamente emito decisiones en base al caso, sino que reflexionamos sobre lo que está pasando en el mundo y cómo nos afecta. Y yo creo que eso tiene un valor. Entonces, mi reto en este momento es seguir manteniendo esa tensión. Traer a la pantalla casos atractivos y que el público se siga complaciendo viendo estos casos. Quiero que se entretengan, y que aprendan algo mientras pasamos un rato juntos durante el programa.

—¿Considera que la fama ha limitado su privacidad? 

—El concepto de privacidad yo creo que prontamente va a desaparecer hasta del diccionario. Yo creo que la palabra “privacidad” va a perder totalmente su significado y relevancia en este mundo. En mi caso, en particular, la gente realmente es sumamente educada conmigo. Yo soy una persona que –quizás algunos me ven como controversial o polémica– pero al final tiene que haber algún tipo de inspiración, donde las personas sienten que yo también soy humana.

—Sabemos que le gusta el canto, ¿le hubiera gustado tener una carrera musical?

—Yo creo que el canto ha formado parte de mi vida. Yo compongo música, sin ninguna educación musical. Y el que tiene ese regalo de Dios, se le hace inevitable no hacerlo. Si de pronto me viene una melodía, la canto y la grabo. Siempre el canto forma parte de mi vida, pero nunca he estado enfocada en desarrollar una carrera musical.

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