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Tragedia vial en Perijá

El impacto fue mortal. El conductor de una camioneta Chevrolet Silverado azul perdió el control del volante, a la altura del kilometro 64, vía a Perijá, frente a la hacienda Madrigal, municipio La Cañada de Urdaneta. Perdió un caucho y chocó de frente con la gandola de Pdvsa, que transportaba líquido de asfalto. Ambos explotaron y siete personas murieron.

A las 10:00 a. m., la carretera quedó convulsionada. El tráfico se embotelló, todo el que pasaba quería saber qué ocurrió. La gente gritaba: “Una tragedia”.

Tres unidades de combate de los Bomberos de Rosario de Perijá y Campo Boscán llegaron al lugar. 24 funcionarios sofocaron en dos horas las llamas que consumieron los vehículos, a sus tripulantes y tres árboles.

La Policía Nacional Bolivariana (PNB) llegó al sitio para realizar el levantamiento. Un funcionario informó que la Silverado iba en sentido Machiques-Maracaibo y perdió un caucho en el kilómetro 64. Su conductor, Félix Alberto Fernández Inciarte, de 34 años, perdió el control del volante e impactó de frente contra la cisterna que venía sentido Maracaibo-Machiques.

Ludy Paz, de 52, chofer de la gandola, no pudo maniobrar. “La pesada unidad se volcó, se arrastró varios metros y perdió la cabina. Esta se le desprendió al igual que a la camioneta. Ambas partes quedaron enganchadas, rodaron y explotaron contra los árboles que se prendieron fuego”, explicó un funcionario a Versión Final.

Félix y su copiloto, Mario José Chirinos, de 27, ambos mecánicos, salieron expelidos. Quedaron tendidos en la carretera. Mientras que Paz y cuatro personas más, que aún faltan por ser identificadas, murieron carbonizadas. Aunque trascendió que otra víctima fue identificada como Darwin Barroso.

Drama

Iria Inciarte llegó corriendo. Preguntaba desorientada y con los ojos llorosos qué sucedió. Los efectivos le preguntaban quién era. Con la mirada ja sobre los escombros calcinados dijo: “Allí iba mi hijo Félix”.

“Una prima me avisó sobre el accidente. Me dijo que no me preocupara que todo estaba bien, y era mentira. Fui al hospital y no lo encontré. Me vine al lugar y me dijeron que estaba muerto”, expresó destrozada.

A las 7:00 a. m, Fernández salió de su casa, en el sector La Matica III, de La Villa, con Chirinos. Estos buscaron a tres conocidos más para ir a una hacienda, en el kilómetro 56, a reparar unas maquinarias, contó la mamá. Como Iria, 2o personas más lloraban sin consuelo. Le reclamaban a Dios por lo ocurrido y con fuerza se abrazaban entre sí. “No es justo, Dios. Devuélveme a mi hijo”, repetía la madre de Félix, quien dejó cuatro hijos.

Levantamiento

La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) apoyó en la contingencia. Abrió el paso a las dos grúas que solicitaron para mover las carrocerías calcinadas y así la PNB procediera a hurgar entre las cenizas, para hallar los restos de los cuatro cadáveres carbonizados.

Los pedazos de carrocería, vidrios, y cauchos quemados que entorpecían el paso, los retiraron. Tres cuerpos, que quedaron sobre el pavimento con trozos de piel desprendida, fueron trasladados a la morgue de Maracaibo. Los efectivos, hasta el cierre de la edición, no lograron identificar a los otros fallecidos.

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