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Sabaneta, la negociación perfecta

Se esperaba una segunda reyerta. Los líderes negativos de la Cárcel Nacional de Maracaibo se oponían a ser trasladados a otros penales. Se armaron “hasta los dientes” y silentes esperaban las acciones que el Gobierno tomaría contra ellos. Una negociación entre Edwin Soto, pran de Sabaneta, y la ministra Iris Varela, logró el desalojo absoluto del recinto.

Antes del anuncio de intervención, el 19 de septiembre de 2013, 500 privados de libertad, entre ellas 290 mujeres del Anexo Femenino, accedieron a la evacuación voluntaria. Ante la medida de desalojo, el “Gran Pram”, como apodaron a Edwin Soto, tras asumir el control absoluto de Sabaneta, reunió a toda la población penitenciaria y dio un ultimátum: “El que se quiera ir que lo haga y sino, pues que se quede y ya”.

Muchos le tomaron la palabra y se marcharon. Otros decidieron quedarse a esperar lo que les viniera y luchar hasta la muerte. Mientras los parientes de los reos lloraban a las afueras. Unas madres porque veían salir a sus hijos en los autobuses sin saber su destino, y otras porque sus familiares decidieron quedarse.

Más de 500 personas esperaban afuera de Sabaneta la presencia de Iris Varela, ministra de los Servicios Penitenciarios. La mandataria llegó a Maracaibo y sostuvo una reunión con los directivos regionales de seguridad. No se presentó en la cárcel. A las 5:30 de la tarde, desde el Comando de Zona 11 de Maracaibo, en rueda de prensa, informó que intervendría Sabaneta, que implementaría el nuevo régimen penitenciario y que todos los reos serían trasladados a otras cárceles.

Las mujeres al escuchar las palabras de Varela se lanzaron al suelo, se llevaron las manos a la cabeza y se abrazaban unos con otros. Salieron gritando de los kioscos, donde a través de pequeños televisores escucharon el anuncio. Arrodilladas sobre el pavimento lloraban desconsoladas suplicando “piedad”. Temían por la vida de sus familiares, pues sabían que no se iban a entregar sin antes pelear con la guardia. Los hombres no sabían si llorar o gritar de la rabia.

Acción inmediata

Veinticuatro minutos después de que la ministra indicara que intervendría La Modelo, los helicópteros de la Policía municipal de San Francisco y la Policía Nacional Bolivariana comenzaron a sobrevolar la cárcel. Al menos 10 minutos más tarde llegó el convoy de la guardia lleno de uniformados. Eso causó el caos frente a Sabaneta. Los familiares histéricos formaron una barrera humana y bloquearon el paso.

Las mujeres tomaban todo lo que veían a su paso y lo lanzaban a los funcionarios, para evitar que ingresaran al recinto. Piedras, botellas y palos volaban de un lado a otro. La muchedumbre de gente viendo que los efectivos seguían avanzando, se lanzaron sobre la unidad. Los militares se bajaron y comenzaron a cargar sus fusiles, lanzaron dos bombas lacrimógenas para que la multitud de personas se dispersara. Luego de varios minutos volvió la calma frente al penal, pero colapsaron el Puente sobre el Lago tras cerrar su paso en modo de protesta, para que no trasladaran a los reclusos.

Negociación

Iris Varela se trasladó a Sabaneta y negoció con “El Mocho Edwin”, quien luego de horas de dialogo accedió bajar sus armas, no enfrentarse y salir de su territorio como un rey junto a sus súbditos Edward Sulbarán, “El Edward”, y Juan Carlos Auverth, “El Barney”. El trío custodiado por 60 guardias, se subieron en una camioneta blindada blanca, con la supervisión de la ministra de Servicios Penitenciarios. A los líderes los llevaron hasta la Base Aérea Rafael Urdaneta y desde allí despegaron en avión hasta el estado Aragua, donde los recluyeron en la cárcel de Tocorón. 

Desalojo

A los demás reos los trasladaron en los autobuses. La Modelo, el 20 de septiembre quedó vacía. Solo permanecían los familiares que de a poco ingresaban al recinto a buscar las pertenencias de los reclusos. Cada morral, cesta de ropa y objetos que sacaban como televisores, neveras, aires acondicionados, ventiladores, congeladores, cocinas y bombonas de gas, entre otras cosas fueron requisadas en la salida por los funcionarios de la GNB y por la misma ministra Varela. Los perros, zorrillos, cerdos, gallinas, gallos, vacas, cunaguaros y tucanes que extrajeron del recinto, fueron trasladados hasta el zoológico del estado. Los objetos que nadie llegó a retirar fueron quemados en una hoguera.

Desde ese instante Sabaneta cerró sus puertas. De ella supuraba olor a muerto en descomposición. A pesar de ello las autoridades iniciaron las requisas donde lograron recuperar cientos de armas de fuego, municiones, granadas, droga, licores, celulares, cuchillos y la ametralladora .50 apodada como “Rosita”, utilizada para tumbar la pared del área de patio. Todo este armamento, se destruyó.

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