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Los bachaqueros roban la compra cerca del “súper”

“Cuidado, porque por ahí andan unos motorizados arrebatando bolsas”, advirtió el vigilante de un supermercado a un comprador, que salía de un establecimiento de la Circunvalación 2, cerca de la urbanización San Miguel.

Pedro Hernández se puso nervioso. Cargaba dos bolsas. Una con dos envases de margarina, de un kilo cada uno; dos paquetes de harina, botellas de salsa de ajo y algunas verduras. En la otra llevaba un paquete de arroz, un envase con aceite de soya, productos de charcutería y un paquete de harina de trigo.

Pedro aceleró el paso, no sin antes escuchar las otras palabras del vigilante: “¿Por qué no contratas un escolta? Así evitas que te dejen sin la compra”

Varias denuncias sobre presuntos arrebatones de bolsas de mercado han llegado, vía telefónica, al diario Versión Final, sobre todo en los centros de compra situados en la parroquia Cecilio Acosta, de la Circunvalación 2.

De estos hechos señalan a supuestos agentes del bachaqueo.

“Aquí, que tengamos conocimiento, no han ocurrido hechos de esa naturaleza”, según funcionarios policiales que custodiaban un supermercado.

“Nosotros, como vecinos, en realidad desconocemos que halla esos arrebatones. De repente, es cerca del otro supermercado que está a tres cuadras de acá”, manifestó un ciudadano que no quiso identificarse.

Modus operandi

Fuentes internas de los establecimientos de la Circunvalación 2 refirieron que algunos compradores han sido víctimas de personas dedicadas a despojarlos de las bolsas con comida. En algunos casos, los antisociales actúan a bordo de motocicletas.

“Por lo general, actúan dos sujetos en moto, con la que interceptan a la víctima. El parrillero aprovecha que la persona se encuentra en shock, por el susto, para arrebatarle las bolsas de compra. Luego, huyen por callejones cercanos”, dijo el informante.

“A veces, llegan al grado de agredir con golpes de puño a la víctima, quien al verse acorralada es despojada de sus bolsas”, agregó la fuente consultada.

Juana Miranda, a sus 67 años, evitó valientemente la arremetida de los delincuentes. Se transportaban en una moto, cerca de un supermercado de Amparo. La mujer los vio acercarse, pero no sospechó. El parrillero se le acercó y trató de jalarle la bolsa del mercado, pero ella respondió a carterazos, y los sujetos desistieron.

Los informantes expresaron desconocer el número de ciudadanos víctimas de los robos de bolsas, si han sido robadas más mujeres que hombres o viceversa. Aunque también reportan que este hecho también se ha presentado, hace tiempo, en la calle 72.

Psicoterror

Otros reportes mencionan la actuación de hombres y mujeres, quienes merodean las entradas de supermercados. Se refirieron a centros de compra, ubicados en Indio Mara.

Yanina Vergara salió con dos bolsas de compra, e iba a tomar el bus. Tras ella, escuchó una voz masculina: “Pasame un paquete de harina, el de arroz y dinero, porque si no le digo a unos motorizados que te roben la bolsa”.

“Hacelo, no te tengo miedo”, respondió la mujer.

Caminó casi una cuadra y vio en manos de un parrillero desaparecer el mercado con arroz, margarina y otros productos, y lamentó no haberle hecho caso al sujeto que le hizo la advertencia, a la salida del mercado.

Por el momento, se presume que los arrebatadores de bolsas de compras estarían operando para agentes del bachaqueo, y los productos objetos del robo irían a establecimientos o expendios donde los venden a 10 veces o más el precio correspondiente.

Sin embargo, esta versión no ha sido confirmada por las autoridades. De hecho, se intentó, en vano, comunicación con el secretario de Seguridad Ciudadana, Biagio Parisi.

“Se han reportado robos de carteras o de celulares cerca de los supermercados, pero no de bolsas de comida”, respondió un vocero policial.

“Además, no se han recibido denuncias sobre estos hechos”, aseveró la fuente ligada a cuerpos policiales.

La psicóloga zuliana, Naida Portillo, al referirse a las personas víctimas de robos, habló del constante estado de ansiedad que viven. Añadió que actividades como ir al supermercado o a la farmacia se ven limitadas porque, a su juicio, es difícil para ellas tomar una actitud segura, por lo que han leí- do en redes sociales o le ha contado algún amigo sobre esos malos eventos.

“Quienes son objeto de robo sienten muchísimo temor, porque eso les genera una gran frustración y una gran impotencia, pues se esfuerzan mucho para comprar los productos”, dijo.

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