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Escopetazo de terror

La sangre corrió en los límites de los municipios San Francisco y La Cañada de Urdaneta, ayer, a las 6:30 de la mañana. Un hombre de la etnia wayuu –aún sin identificar– recibió un tiro de escopeta detrás de la cabeza que lo dejó muerto instantáneamente.

El cráneo quedó expuesto. La saña por parte de sus verdugos fue evidente, lo arrodillaron antes de dispararle. El hecho ocurrió en el sector El Zaque, entrando por los Bohíos de Doña Carmen Club, en la vía al municipio La Cañada de Urdaneta, parroquia Domitila Flores.

Un transeúnte aseguró que vio cuando unos sujetos bajaron al hombre a la fuerza de un vehículo y después escuchó un disparo. Inmediatamente notificó a los efectivos de la Policía Municipal de San Francisco.

“Yo iba pasando con mi carreta cuando vi que dos hombres bajaron al paisano a la fuerza, después escuché el tiro y cuando me asomé vi que ya estaba muerto”, informó el sujeto, quien prefirió no identificarse.

Dos efectivos de la brigada de motorizada de la Policía Municipal de San Francisco llegaron al sitio y realizaron las entrevistas pertinentes para determinar la identidad del fallecido, pero todos aseguraron desconocerlo. “No es de por acá, nosotros no lo conocemos”, manifestó una mujer que llegó al sitio para verificar si no se trataba de un conocido.

A dos metros del cuerpo quedó una cotiza, el forcejeo con el hombre era evidente. Su rostro quedó totalmente hinchado, sus brazos quedaron cruzados como si hubiese intentado cubrirse la cara.

El sujeto de un metro 50 centímetros, contextura delgada, entre unos 45 o 50 años, vestía bermudas rojas, franela amarilla, bóxer negro y cholas desgastadas.

En la franela quedaron los orificios hechos por los perdigones; esta le cubría la cabeza. A las 11:30 a. m., llegaron los efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), subdelegación La Cañada, e iniciaron las experticias para así empezar con las investigaciones y determinar el móvil del crimen; pero por cómo ocurrieron los hechos el que cobra mayor fuerza es la venganza.

Las personas que se encontraban en el sitio aseguraron que el lugar se presta para este tipo de hechos por su lejanía. En el sitio no encontraron el cartucho de la escopeta. Ni quedaron rastros del vehículo.

Los asesinos trataron de cometer un crimen perfecto. Luego de recabar todas las evidencias posibles, los sabuesos del Cicpc levantaron el cadáver, que trasladaron a la morgue de la Facultad de Medicina de La Universidad del Zulia para realizarle la necropsia de ley. Hasta el cierre de esta edición ningún doliente se había acercado a la morgue para reconocerlo.

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