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El “Lobo feroz” vivió en Santa Lucía y la Calle Carabobo

Estando en una residencia, el pedófilo manoseó al hijo de 4 años de una vecina, pero lo negó todo

A Laura se le eriza la piel cuando escucha el nombre de Juan Carlos Sánchez Latorre. Hace pocas semanas volvió de Barcelona y se enteró por la prensa que el hombre que alojó durante casi un año, junto con su familia y otros 15 inquilinos de nacionalidad colombiana, vivieron con el pedófilo violador de al menos 500 menores en el hermano país.

La casa de arquitectura colonial, pintada de gris y amarillo, tiene amplios ventanales y dos plantas. Está ubicada en uno de los lugares más antiguos y emblemáticos de Maracaibo: la Calle Carabobo. Allí, en la pequeña habitación de una esquina que da para el frente, se hospedó el “Lobo feroz” entre el 2008 y 2009.

En Barranquilla, Sánchez Latorre, tuvo como víctimas predilectas niños y niñas indigentes. Les ofrecía comida y dinero, según los reportes de investigación del Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin). En la capital zuliana el depredador de infantes siempre apostó por instalarse cerca de zonas donde abundaban pequeños de la calle y puntos de prostitución.

Tras salir de la habitación que le rentó Laura, el “Lobo feroz” se mudó a una casa ubicada en otro Patrimonio Cultural: Santa Lucía, donde permaneció hasta que se trasladó a un barrio cercano a San Rafael, en la Circunvalación 2.

Los lugares, famosos por el colorido de sus edificaciones inspiradas en arquitectura española del siglo XVI, están ubicados en el casco central de la ciudad, zona populosa caracterizada por grandes comercios informales y abundancia de pobreza. Niños y niñas pidiendo comida, alimentándose de basura y hasta vendiendo su cuerpo se ubican en cada esquina. No existen ojos policiales que resguarden sus derechos.

La presa perfecta para el depredador, una víctima sin dolientes. Otro lugar de Maracaibo similar son los comercios a cielo abierto que se encuentran en el sector Los Plataneros, colindante con Cumbres de Maracaibo, última residencia del violador en la ciudad. En ese lugar lo capturaron funcionarios de la Interpol el pasado 1 de diciembre. Sofía, quien le ofreció arriendo al violador allí, asegura que en su rutina siempre había espacio para un paseo hasta el mercado popular.

En el Cicpc no hay registros de víctimas de abuso. Pero la recurren te presencia de Sánchez en lugares donde podrían servirle en bandeja de plata potenciales participantes en sus videos pornográficos hace que las probabilidades toquen el cielo.

El ataque del “Lobo”

El “Lobo feroz” parecía una bestia dopada mientras estuvo en la Calle Carabobo. Laura recuerda que su comportamiento, fuera del reiterativo interés por rodearse de niños, era muy “normal y agradable”. En la residencia vivían unos cinco niños, entre ellos sus dos hijos, una niña y un varón, que para la fecha tendría 5 y 4 años, respectivamente, cuenta Laura.

La única irregularidad, reseña la mujer delgada de piel blanca y largo cabello negro, para ella en ese entonces, se trató de la “confusión” de niño asustado.

 “Los cinco niños siempre estaban por ahí jugando. Un día el hijo de una inquilina, de 4 años, me comentó que Juan le había tocado sus partes. Le reclamé, pero él logro evadir la situación”.

Las habilidades para expresarse del tecnólogo lo salvaron de la sobreexposición en esa batalla. La madre creyó en su coartada de inocencia. “Yo solo jugaba, le estaba haciendo cosquillas”, recuerda Laura que esa fue su cita textual para justificar lo que pasó.

Con el tiempo el pedófilo dejó la residencia. Sospecha la hoy en día joven madre de dos adolescentes y una bebita, que Sánchez se hartó de verse acorralado a la posibilidad de atacar porque el lugar siempre estaba repleto de ojos vigías.

Base de operaciones

En el sector San Rafael, en la Circunvalación 2, muchas son las personas que recuerdan a quien se hizo llamar Danilo Santiago, con una cédula de identidad falsa. En el Centro de Copiado Milena, a unos metros de la estación de servicio del Turf, las habilidades del audaz tecnólogo con disfraz de cordero inocente le sirvieron para empoderarse a mediados de 2012.

A pesar de que le atrajo una gran clientela, cuatro meses más tarde Génesis lo echó de su local porque se había tornado imponente y desafiante ante su fi gura de jefa. Ella habría defendido su autoridad, y en represalias el “Lobo feroz” mostró su otra cara. Se tornó violento. Varios meses después de su salida, Génesis logró desbloquear uno de sus archivos. La imagen de una mujer blanca, de cabello castaño y de unos 20 años apareció frente a sus ojos. Estaba completamente desnuda.

Danilo desapareció por tres años. En el 2016 se presentó a solicitar trabajo en el ciber Los Profesionales, justo al lado del negocio de Génesis.

Lorena, quien reconoció al hombre famoso por sus habilidades con las computadoras, le permitió instalarse en su local. Era el mismo Danilo que, como un imán, atraía colas de estudiantes de distintas universidades para ofrecerle sus servicios. Pero físicamente no estaba igual. El “Lobo feroz” regresó en la quiebra y con 90 kilos menos.

 “Yo discutía mucho con él porque me le cambiaba la dirección IP a las computadoras. Vivía descargando videos muy pesados y siempre le ponía claves a su máquina”.

Sánchez Latorre entabló un vinculo sentimental con el hijo menor de Lorena, quien tenía siete años. “Siempre me preguntaba cuándo iba a traer a Miguel. Yo evitaba dejarlo con él.

Siempre lo tenía vigilado”. La empresaria minoritaria relata que el Danilo que ella conoció no era el reflejo de un hombre que tenía ingreso en dólares. “Ese no tenía ni para comer, yo le traía comida. Tenía un teléfono Nokia de esos ‘potecitos’ y salió de él porque yo lo ayudé a comprarse un BlackBerry Bold”.

El “Lobo feroz” estaba contento con su adquisición. Su próxima meta era una laptop, y logró hacerse con una Canaima a los meses. “Ese hombre estaba superemocionado. Decía que descargaba películas para verlas en su casa”. Lorena preserva en su mente a un Danilo muy pasivo.

Sus hábitos de comida y gustos eran los de un niño. “Siempre hablaba de videojuegos y frecuentaba los restaurantes China Gourmet y Pollo Chef, para comer una sopita o pollitos y plátanos fritos con salsa roja. Era para lo que le alcanzaba”.

Danilo deambuló por esa calle varios meses. Su base de operaciones después de sus dos fracasos laborales fue el ciber Core, a pocos metros, donde una comisión de la Interpol irrumpió hace dos años, porque desde allí se enviaban videos de pornografía infantil al exterior. El “Lobo feroz” para ese entonces se había esfumado sin dejar huellas. El pedófilo más buscado de Colombia habría mejorado su estatus, y con ello habría encontrado los medios de reinstalar su empresa cinematográfica.

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