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Asesinan a un enfermero para robarle el celular

Los detectives del Eje de Homicidios del Cicpc manejan el caso como una resistencia al robo. Los familiares del joven esperan que se haga justicia

Recostado a la puerta metálica de la morgue, Alexis Anzola, tío de Juan Daniel Anzola López, de 20 años, intentaba ocultar con sus manos las lágrimas. Le corrían por el rostro. Resultó inútil. El dolor lo rebasaba. Su teléfono celular
repicó. Lo único que alcanzó a responder a la persona que le llamaba fue: “Apuñalaron a Juan en el pecho. Está muerto”.

Luego de terminada la llamada, Alexis miró a su alrededor, bajó la cabeza y comenzó a relatar el homicidio. Juan, quien trabajaba como enfermero en el Hospital Chiquinquirá, salió de la casa 48Ñ-19, ubicada en la calle 189 del barrio La Polar, parroquia Domitila Flores, del municipio San Francisco, con rumbo a una granja de La Guadalupana, al oeste de Maracaibo.

En medio de la oscuridad de la madrugada de este domingo, esperaba un taxi en la calle 18, de la primera etapa de Cuatricentenario, sin imaginar lo que ocurriría minutos después. Dos delincuentes salieron de la nada, le exigieron
que les entregara el teléfono celular Samsung Galaxy S5 que tenía en las manos. Al desobedecer a los hampones, uno de ellos sacó un arma blanca y lo apuñaló en el pecho.

Los familiares del infortunado, quien era homosexual, no entienden qué hacía en ese lugar, “tal vez fue a buscar a su pareja para que lo acompañará a la esta”, comentó Alexis. Un allegado a Los Anzola detalló que el enfermero siempre estuvo seguro de su orientación sexual, “se definía a sí mismo como una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”.

Perdió la batalla

Una vez perpetrado el crimen, los antisociales le robaron el teléfono y huyeron sin dejar rastro. El travesti cayó sobre el pavimento. Ahí permaneció herido hasta que un habitante de Cuatricentenario lo visualizó.

En una ambulancia trasladaron a la víctima hasta la emergencia del Hospital Materno de Cuatricentenario, donde los médicos de guardia hicieron todo lo posible por estabilizarlo, pero murió tres horas después por una hemorragia interna.

Con la mirada perdida y un nudo en la garganta, el tío del fallecido recordó que el pasado lunes cumplió 20 años, era humilde, colaborador, responsable, reservado y muy trabajador. “Siempre respetamos sus preferencias sexuales”, puntualizó.

Sentados en una banca de la morgue, los familiares de la víctima se consolaban entre sí. Aunque no hablaban, clamaron justicia por el hecho.

 

 

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