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Acribillan a hermano de “El Mocho Edwin”

La venganza en contra del ex “pram” de la extinta Cárcel Sabaneta, Edwin Soto, alias “El Mocho Edwin”, no cesa. La tarde de este lunes, dos sicarios le propinaron múltiples balazos a Kelvi Rafael Soto Maldonado, de 40 años, hermano paterno del exlíder negativo, en el sector La Montañita, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, en la vía a La Concepción.

En la balacera, la esposa de Kelvi, Bertila Inciarte, de 56 años, resultó gravemente herida. Se desconoce su estado de salud. Fuentes oficiales revelaron que la pareja estaba visitando a un amigo en el sector, con el cual negociaban un vehículo que deseaban comprar para obsequiárselo a su hija. En ese instante, sujetos que llegaron en un automotor lo encañonaron y le dispararon en múltiples oportunidades. Al verlo caer, el pistolero huyó en un carro que lo esperaba a escasos metros del lugar.

“Él estaba en el lugar para comprar un auto, llegaron dos sujetos, quienes lo llamaron por su nombre y al voltear le dispararon hasta verlo caer”, informó el investigador. Extraoficialmente se conoció que la muerte por encargo está sindicada a un sicario de “Los Meleán”, conocido como “El Chocolate” , pero esto no ha sido corroborado por alguna fuente policial.

Soto e Inciarte fueron auxiliados y llevados al ambulatorio de Plateja “Kléber Ramírez Rojas”, a las 6:40 p.m., según el registro, y de allí los trasladaron a la clínica La Familia, ubicada en la urbanización La Rota. Kelvi Soto falleció en el tiroteo donde su mujer, Bertila Inciarte, resultó herida, en el sector , donde corroboraron la muerte de Soto y el estado de la mujer que fue remitida a otro centro asistencial de la ciudad.

Una fuente detectivesca confirmó que el fallecido era un hombre trabajador y que no estaba vinculado en las andanzas de su hermano. Residía en la urbanización Lomas del Valle. El cuerpo del hombre ingresó a la morgue de la Universidad del Zulia (LUZ) y su muerte se manejó con total hermetismo.

Atentados contra los Soto

Ser pariente de Edwin Soto parece ser una condena. El 12 de febrero de este año, Carlos Felipe Soto Nava, de 45 años, dueño de una venta de empanadas, fue asesinado frente a su residencia, en la calle 58 con avenida 4 Bella Vista, diagonal al antiguo cine Uairén. Carlos fue reconocido como un hombre honesto y trabajador. En ese momento contaron que el hombre atendía su negocio cuando dos individuos descendieron de una camioneta negra con antena de radio.

Un familiar relató que los sicarios se acercaron a Carlos, le hicieron el pedido de unas empanadas, simulando ser clientes, y cuando se disponía a servirles las bebidas, dio la espalda y le dispararon. Su cuerpo quedó tendido en la entrada de su residencia con la nomenclatura 58-52, sin signos vitales. Carlos era el cuarto de seis hermanos y vivía en el lugar con su esposa y dos hijas. Adicional a su negocio se desempeñaba como empleado de mantenimiento en el Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo, San Francisco.

Dos meses después, en abril, Rafael Soto Nava también fue víctima de asesinos a sueldo y resultó gravemente herido. Rafael fue atendido en el Hospital Coromoto de Maracaibo. En la sala de emergencia, aquel 29 de abril, un pistolero llegó para acabar con la vida del consanguíneo de Edwin.

Momentos de tensión vivieron los pacientes recluidos y familiares en el centro hospitalario, puesto que muchas personas llegaban a preguntar por Rafael. Según testigos, un sicario descrito como un hombre alto, de contextura fuerte, llegó a la emergencia, preguntó por el herido, quien ingresó con un disparo en el abdomen. Una galena lo atendió, y al saber sobre su paradero el hombre sacó a relucir su arma y aunque le instaló un silenciador e intentó en dispararle en tres oportunidades, la pistola no se accionó.

Edwin Soto, desde el cierre de la cárcel de Sabaneta, fue trasladado al Centro Penitenciario de Aragua, ubicado en Tocorón. Allí purga su condena, pues al hombre se le atribuyen múltiples asesinatos y robos. En 2009 se le sindicó de asaltar un camión blindado y la muerte de dos custodios.

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