El diario plural del Zulia

El estrés en pequeñas dosis beneficia a la salud, activa el sistema inmune

Una nueva investigación demostró que no necesariamente empeora cuadros precedentes e, incluso, puede aportar mejoras para ciertas patologías

La Encuesta Stress in America 2022 realizada en Estados Unidos reveló que el 80% de los millennials están estresados por el dinero, los adolescentes reportaron un nivel de estrés de 5,8 sobre 10 durante el año escolar. El 26% de los participantes del estudio mostraron un aumento del estrés, la ansiedad y una gran tristeza desde la Covid-19. La información reveló que, entonces, casi todo el mundo experimenta niveles de estrés por una y otra causa.

Esta variable cronificada o en situaciones de largo plazo ha sido un condicionante que los especialistas señalaron como inadecuados para mantener salud mental y física, reseñó Infobae.

Sin embargo, ahora un reciente estudio realizado por más de una decena de científicos pertenecientes al Instituto de Investigación de Salud Digestiva de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, Estados Unidos, y que se ha publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences, indicó que existen situaciones particulares donde el estrés parece estar protegiendo a ciertos órganos.

En su investigación los especialistas detectaron que el sistema inmunitario puede beneficiarse de una cierta medida de estrés. “Este es uno de los pocos estudios que muestran que el estrés crónico podría tener un efecto beneficioso en lugar de un efecto negativo -afirmó el autor principal Fabio Cominelli, profesor de medicina y patología y decano asociado de desarrollo de programas en la Facultad de Medicina-. Esto fue una pequeña sorpresa para nuestro equipo”.

Mientras el estrés se ha relacionado con todo tipo de problemas de salud graves, desde insomnio hasta presión arterial alta, obesidad e incluso enfermedades cardíacas, los profesionales de la salud reconocen que un poco de estrés también puede ser útil, como cuando alguien está detrás de una fecha límite de trabajo, por ejemplo.

Este equipo de trabajo ha trabajado sobre un postulado ya conocido: que el estrés psicológico empeora los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). De manera similar, los órganos linfoides terciarios intestinales (TLO), células inmunitarias que se forman en respuesta a una inflamación o lesión crónica y que se asocian con una inflamación más grave.

En la presente investigación, sin embargo, después de 56 días de experimentar estrés, los modelos de ratones con ileítis (inflamación del íleon, una de las tres partes de intestino delgado), similar a la enfermedad de Crohn, mostraron un aumento significativo de la formación de TLO en el colon como respuesta inmunitaria. Sin embargo, el estrés no aumentó significativamente la inflamación del intestino delgado o grueso. La composición del microbioma de los ratones estresados no cambió con respecto al control.

Sin embargo, debido a las deficiencias inherentes a la forma en que se lo mide, los investigadores decidieron realizar un trasplante de microbioma fecal. Si bien los ratones que recibieron el transplante de ratones estresados tenían el mismo fenotipo de comportamiento que sus donantes, el trasplante no aumentó la formación de TLO.

En cambio, en el proceso los científicos encontraron que el estrés aumenta la producción de las citocinas IL-23 e IL-22, que son parte de la vía de formación de TLO. IL-22 juega un papel protector en la cicatrización de heridas y la regeneración de tejidos y puede tener respuestas tanto antiinflamatorias como proinflamatorias. Los ratones estresados deficientes en el receptor de IL-23 habían aumentado la IL-23, pero no la IL-22, y no podían aumentar la formación de TLO. Este efecto se revirtió cuando se administró IL-22.

Dada la asociación de los TLO con otras enfermedades, los investigadores razonaron que los ratones estresados serían más susceptibles a un segundo ataque en el colon. Sin embargo, en comparación con los ratones no estresados, los estresados en realidad exhibieron una inflamación menos severa después de este segundo incidente. “Nuestros hallazgos demuestran que el estrés psicológico induce la formación de TLO al aumentar la producción de IL-23 -confirmó Cominelli-. Además, los ratones estresados estaban protegidos después de un segundo incidente, lo que sugiere que los TLO pueden funcionar para mejorar la barrera de la mucosa”.

Por lo general, el estrés se asocia con una inflamación más severa. Sin embargo, no todos los pacientes que experimentan estrés empeoran. Por lo tanto, este estudio tiene un significado traslacional porque demuestra una condición en la que el estrés tiene un efecto beneficioso, dijeron los científicos.

“Lo que descubrimos fue que el estrés diario crónico durante seis semanas era beneficioso frente a una segunda lesión. Los modelos de ratones que estaban estresados en realidad estaban protegidos -explicó Cominelli-. Demostramos que tenían estimulación del sistema inmunológico, que protege contra la inflamación intestinal. Lo que debe estudiarse es si esto puede traducirse en otras enfermedades y lesiones”, concluyó.

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