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Volver a las tickeras: “Un retraso para el país”

Expertos cuestionan el regreso al pago preferencial del cestatique. Consideran que pueden existir irregularidades en su uso.

Volver a los talonarios o cupones para el pago del bono de alimentación de los trabajadores es, para los economicistas, un retraso al mecanismo económico del país.

Admiten que el decreto del Gobierno puede traducirse como una “salida” al colapso presente en los puntos de ventas por el uso masificado de las tarjetas electrónicas. Sin embargo, los especialistas en materia económica advierten que, más que una solución, retomar el cestatique en papel se prestaría para ilegalidades e incluso actos de corrupción.

“Para mí hay algo más, tal vez un contrato relacionado con una empresa encargada de imprimir estos cupones que se pueda prestar para la corrupción, pues no hay ninguna explicación que responda volver a la antigua modalidad de los talonarios”, explica el economista y profesor universitario, Edison Morales.

Según la Gaceta Oficial N° 6.354, publicada el pasado miércoles 3 de enero, a los trabajadores se les debe pagar el bono de alimentación “preferentemente mediante la provisión de cupones, tiques o tarjetas electrónicas de alimentación emitidos por una entidad financiera o establecimiento especializado en la administración y gestión de beneficios sociales”.

Morales continúa: “La aplicación de una antigua modalidad de pago con los cestatiques implica un retraso en el proceso de adquisición de bienes y servicios del venezolano. Significa ir hacia atrás cuando ya hay avances tecnológicos que optimizan el proceso”. Se convierte en una contradicción que el Gobierno anuncie esta medida para “resolver la falta de efectivo”, indican los economistas, puesto que en mayo de 2017 se había ordenado pago a través de efectivo o mediante abono en las cuentas nóminas.

“El tique de alimentación, tiquera o tarjeta, nunca debió desvirtuarse pagándose en efectivo, esto causó distorsiones en el mecanismo como tal, dado que muchas personas no utilizaban el efectivo para la compra de alimentos, para lo que naturalmente es este beneficio”, sostiene el analista financiero, José Ignacio Guarino.

Limitaciones “El uso de las tarjetas electrónicas en vez de una solución se ha convertido en una especie de traba que le impide a los usuarios tener el control de sus ingresos”, puntualiza Carlos García, profesor de La Universidad del Zulia (LUZ). Sostiene que debido a la falta de preparación tecnológica de la banca venezolana, retornar a las tiqueras signicaría “una medida neutra” para devolverle a los usuarios el poder sobre sus ingresos, “pues sería como pagar en efectivo”.

El proceso digitalizado de compra al que el venezolano está acostumbrado, de pagar los alimentos con su tarjeta electrónica, se empañaría con el uso de los cupones en papel, asoman los analistas. Demoraría tanto la compra del consumidor, por el conteo de cada tique, como el del vendedor, porque cobrar el dinero pudiera tomarse varios días. “Contar el talonario requiere de 5 a 10 minutos por compra y si el vendedor se equivoca es otro proceso. Vamos hacia atrás, después de tantos avances que habíamos logrado”, comenta el profesor Edison Morales.

El analista financiero, José Ignacio Guarino, coincide: “Los cupones de alimentación sí van a limitar a los consumidores, pero a aquellos que hacían uso del bono en efectivo para otros productos que no sean alimentos”. Para Guarino, el posible beneficio de regresar a la utilización del pago del cestatique en papel sería que las personas realmente lo utilicen para su único fin: comprar comida y no abusen de su emisión para otros rubros. No obstante, advierte que el modelo económico del país sigue alejándose de la realidad del venezolano.

 

Pago en efectivo

 

El 2 de mayo de 2017 la modalidad del pago del cestatique socialista había sido oficializada en efectivo o como abono en las cuentas nóminas de los trabajadores, según el decreto N° 2.833 publicado en Gaceta Oficial. En ese mismo decreto, el cálculo del bono de alimentación se ubicaba en 15 Unidades Tributarias por cada 30 días de trabajo.

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