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Venezuela está desconectada de los países progresistas

Luego de seis años como presidente de Venezuela, llegando a las masas como el impulsor de la democracia revolucionaria, y 16 años después de la caída del Muro de Berlín como símbolo del fin al socialismo en el mundo, Hugo Chávez Fría puso de moda nuevamente el término, un 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

«El Socialismo del Siglo XXI”, lo presentó ante naciones, convirtiéndose en el líder que otros países de Latinoamérica esperaban para resurgir el sistema político, aquel que en la historia lleva como referencia al Gobierno Alemán de Adolf Hitler.

Las llamas progresistas en Latinoamérica como en Chile con Salvador Allende y El Sandinismo en Nicaragua, avivan el fuego ahora con Venezuela, sirviendo de combustible el gobierno de Cuba, quien a pesar de ser el único –hasta ese momento- de hablar directamente de Socialismo, contribuye y se empiezan a consolidar esfuerzos geopolíticos en la región, sumándose también Brasil, Ecuador y Argentina.

Chávez llega nadando en “petrodólares”, con riquezas de 50 a 70 mil millones de dólares anuales, recuerda el politólogo Jorge Govea, aunado al carisma y liderazgo que ningún experto hoy día puede negarle al fallecido presidente. Se convierte en la locomotora de estos países. Alianza de estado a estado ponen a producir lo que Venezuela fácilmente puede comprar, y esta manera se consolida una relación ganar ganar.

La crítica que hace Govea era que el modelo de Venezuela estaba casado enteramente con el precio del petróleo “y nosotros no dominados esa variable, ni siquiera la domina la OPEP”. Al empezar a caer los precios del petróleo, las circunstancias geopolíticas empiezan a desmejorar y “la utopía socialista cae”.

Ideal en caída

La muerte de Chávez genera “un enfriamiento” en la relación de estos países, reprocha Govea. “La geopolítica ha cambiado en Latinoamérica y el mundo. Recordemos que lo que vivimos en Venezuela es prácticamente el último, o penúltimo fracaso de la utopía socialista, y eso tiene un impacto con la geopolítica regional y más allá de nuestro hemisferio. Nosotros somos ahorita objeto de análisis en todo el mundo”, continuó.

Raúl Araujo Marrufo, experto en geopolítica indicaba que “la presencia de Chávez tuvo un gran impacto en las políticas de Latinoamérica, la creación de Petrocaribe. Y eso influyó en los votos y en el foro de la OEA. Pero eso ha disminuido por los cambios que se han visto en ciertos países. Si el líder desaparece, las fortalezas van disminuyendo”.

¿De espaldas o espaldarazo?

Araujo, catedrático de la UCV, resalta que fue tanta la influencia de Chávez, que tras su muerte, otros líderes también han decaído en su popularidad. Ejemplo, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, quienes a pesar de permanecer en el poder, su margen de popularidad van en descenso. Mientras que los Kirchners en Argentina han salido de terreno y Dilma Rousseff en Brasil, al igual que Nicolás Maduro en Venezuela, se encuentran en un proceso de transición.

El experto explica que la creación de Petrocaribe fue una estrategia geopolítica de Chávez para tener apoyo de esos países en la OEA u otras organizaciones, pero en el momento histórico que atraviesa Venezuela “todos los países tienen sus intereses económicos que llevan a conveniencia las relaciones internacionales, incluso a iniciar negociaciones con países de tendencia neoliberal”, dijo Araujo haciendo referencia al acercamiento CUBA-EE. UU.

Criticó que Maduro se niegue a reconocer la crisis en el país, lo que ha servido para que los países aliados se queden en el discurso. “A pesar de toda la ayuda que ha dado Venezuela a los países del ALBA, en estos momentos lo veo muy debilitado (…) Lo último fue el terremoto del Ecuador y Venezuela mostró su solidaridad”. 

El politólogo y dirigente de Marea Socialista, Nicmer Evans, decía que los países hermanos han tomado la palabra de Maduro para no ofrecer ayuda, y eso habla de que “no han tenido la voluntad. Creo que ha habido una ausencia de solidaridad por parte de estos países que ni siquiera han articulado de manera discreta y disimulada la posibilidad de articular medicina y alimentos, en contraprestación a lo que fue la extraordinaria colaboración de Chávez y ahora Maduro”.

Deslastrarse

La distancia que marcan estos países progresistas en relación a Venezuela, así como la crisis interna del país, sin duda llevan al paredón al presidente Maduro, a quien Evans ha tildado de llevar un “desgobierno”, por lo que indica que la historia conduce a entrar a una “nueva fase de deslastrarse de las cosas negativas, que es la corrupción, y la ausencia de un modelo económico eficiente para poder satisfacer las necesidades del pueblo y a su vez que haya políticas redistributivas”. Esto considerando rescatar los ideales socialistas, que a juicio de Evans, hoy representan la tercera fuerza político electoral de la región en menos de cuatro años. 

Heinz Dieterich, impulsor del Socialismo del Siglo XXI y además asesor político del Hugo Chávez, hoy día también señala a Maduro como culpable del deslave del socialismo en Venezuela.

Según su interpretación, el hijo de Chávez hoy cumple una función de “medio bufón, medio crucificado”, mientras que el poder militar liderado por Diosdado Cabello y Padrino López juegan al “continuismo sin Maduro”.

Por lo que, de acuerdo al análisis del experto político, ante el “debilitado apoyo internacional de los gobiernos progresistas”, la única opción que tendría Venezuela para salir de la crisis sería con el apoyo de militares fundacionales del chavismo original y el apoyo económico de China. “Si no se imponen la continuación de la estrategia de Cabello-Padrino tendrá su fin catastrófico programado, que arrastrará a Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia consigo hacia el abismo”.

 

 

 

 

 

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