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Un almuerzo cuesta cuatro días de cestatique

Almorzar en la calle una que otra vez a la semana era algo común para muchos trabajadores y familias zulianas. Lo hacían para darse un gusto o improvisar por no haber cocinado. Con el bono de alimentación —18.585 bolívares— se solía cubrir el gasto sin afectar en gran medida el presupuesto para adquirir los rubros básicos.

Ahora, al preguntarle a mucha gente con qué frecuencia compra un almuerzo, la respuesta es negativa. Se sorprenden, alarman y se entristecen porque el bono de alimentación que devenga mensualmente el venezolano, se traduce en 619 bolívares por día, mientras que un almuerzo popular cuesta en promedio de Bs. 2.500. Se requieren cuatro días de cestatique —2.476 bolívares aproximadamente— para pagar un almuerzo ejecutivo.

“Ya es imposible comer en la calle un almuerzo por muy económico que sea. Cuando no hemos hecho compra o no hay para hacer almuerzo y traérmelo al trabajo, como pan dulce o dos empanadas y las ruedo con agua”, manifiesta Fernanda Jiménez, de 25 años, quien se abstiene de comprar incluso el almuerzo más económico —1.600 bolívares— porque piensa que con eso compra ocho panes y cuatro huevos con los que almorzarían ella y su papá.

Fernanda trabaja como cajera en una venta de autopartes en la Circunvalación 2. Le faltan solo las pasantías para ser Ingeniero Químico, pero lo ha postergado porque tendría que dejar de percibir los 15.051 bolívares que gana en su trabajo más el bono de alimentación.

Beneficio con historia

El beneficio de alimentación inició en Venezuela en 1988, como un programa de comedores para satisfacer la necesidad de alimentación de los trabajadores, pero fue 10 años después, a partir de 1998, que se introdujo la opción de otorgar el beneficio a través de tiques o cupones que legalmente le permitan al trabajador la compra de los alimentos para su almuerzo de cada día.

Si Fernanda comprara su almuerzo cada día a un costo de Bs. 2.500, el bono de alimentación solo le permitiría almorzar siete días del mes. Se necesitaría un cestatique de 75 mil bolívares como mínimo para que Fernanda y muchos otros zulianos almuercen 30 días, eso sin sumar el desabastecimiento y la inflación que causan constantes aumentos en todos los rubros.

Imaginemos que Fernanda compra productos importados por kilo a precios de reventa. Adquiere arroz —Bs. 1.800—, carne de res —Bs. 4.000— y cuatro plátanos —a Bs. 300 cada uno—. Con eso, hace un almuerzo con dos contornos para ella, su papá y sus dos hermanos. En total, gasta Bs. 7 mil, lo que significa que en cada plato se invirtió 1.750. Al mes, serían Bs. 52.500 tan solo en las comidas de mediodía .

Pero el bono de alimentación de Fernanda y su padre suman Bs. 37.170, lo cual significa que para completar esas comidas al mes les falta Bs. 15.330.

Ellos no tienen más ingresos y tienen la responsabilidad de la manutención de dos menores de edad, de 9 y 12 años. Son hermanos de Fernanda. La madre murió hace cinco años.

Por eso Fernanda es práctica, aunque ponga en riesgo su salud y su desarrollo intelectual. Prefiere el pan dulce o un par de empanadas acompañadas con agua cada vez que su nevera amanece vacía.

 

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