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Ugalde: “Gobierno debe abrir cauces para que el malestar se exprese”

El sacerdote jesuita, Luís Ugalde, licenciado en filosofía y letras, especialista en historia económica y social de Venezuela, cree que el país tendrá una salida pacífica a la crisis y está convencido que logrará los cambios que necesita y que quiere. Pide paciencia. “No hay que desesperarse. Las cosas no son como cuando uno va a un comercio y dice, yo quiero que me sirva esa torta de tal clase. La gente se desespera y quiere que la dirigencia política les de en bandeja todas las soluciones”, expresa.

“En política nadie puede servir en bandeja lo que hoy Venezuela necesita. Eso hay que conquistarlo. Es un trabajo complicado. Hay que movilizarse. Pero hay gente que se sienta como en el estadio de béisbol y desde arriba le dicen a los otros lo que habría que hacer. Claro, queremos un jonrón y eso no es tan fácil”.

—¿Qué opina de la jornada de recolección de fi rmas para el revocatorio?

—La gente quiere expresarse pacíficamente, ordenadamente, sin violencia para decir claramente que necesitamos un cambio de gobierno. Por supuesto que de ahí, a que se llegue al revocatorio, hay todo un camino y es muy claro que así como eso significa deseo de cambio de gobierno, el gobierno va a hacer lo posible para, o no se de el referéndo o si se da, no se de este año sino el año que viene.

—Maduro dice que nada de lo que haga la oposición para sacarlo del poder tiene viabilidad política, ¿no se vislumbra una salida pacífica a la crisis?

—No es bueno que un Jefe de Estado diga ese tipo de cosas. Debería entenderse que su función es de presidente de todos los venezolanos, pero eso no lo entiende, lamentablemente. Y es una de las cosas por las cuales el país quiere salir de él (Nicolás Maduro) porque todo está en la Constitución, no hay nada que no se haya hecho conforme a la Constitución.

—¿Qué lo hace creer que habrá una salida pacífica?

—La gente quiere una salida pacífica.La gente no quiere violencia. Evidentemente la desesperación es mala consejera y siempre hay peligros que si no se atienden por los cauces constitucionales, como las demandas de la gente; que no es normal que no tengan luz, no haya alimentación, no haya medicinas, entonces claro, si eso no se resuelve, las cosas terminan mal. Pero estoy absolutamente convencido de que Venezuela va a lograr los cambios que necesita y que quiere. Cambios tan sencillos como que haya comida, que haya seguridad, porque todo el mundo se siente inseguro y que haya medicinas.

—¿Qué le falta o no ha hecho la dirigencia política del país?

—La gente se desespera y quiere que la dirigencia política les de en bandeja todas las soluciones. Eso no es así. El gobierno tiene poder, tiene respaldo, tiene las armas. La dirigencia política hace lo que puede. Naturalmente podrá hacerlo mejor. Yo prefiero preguntarme, qué es lo que no acabamos de hacer todos los ciudadanos, para no echarle todo el muerto a la dirigencia política.

—¿Y qué no hemos hecho los ciudadanos?

—Empujar suficientemente. No hemos empujado suficientemente, pero ahí vamos. No hay que desesperarse, las cosas no son como cuando uno va a un comercio y dice, yo quiero que me sirva esa torta de tal clase. En política nadie puede servir en bandeja lo que hoy Venezuela necesita. Eso hay que conquistarlo, es un trabajo complicado, hay que movilizarse. Pero hay gente que se sienta como en el estadio de béisbol y desde arriba le dicen a los otros lo que habría que hacer. Claro, queremos un home room y eso no es tan fácil.

—Cuando se discutía la Ley de Amnistía en la AN, Diosdado Cabello dijo que en Venezuela no habría reconciliación sino patria, ¿cree que un encuentro es imposible?

—El encuentro entre los venezolanos y las soluciones democráticas es vital. Es posible. Y es el encuentro que necesitamos. El verdadero encuentro de Venezuela, es encontrarse con su Constitución y con la democracia.

—La canciller pide ayuda a la ONU para el tema energético, pero no para los enfermos, ¿qué le diría usted?

—Creo que para el tema energético no es necesario ir a la Organización de Naciones Unidas ONU. En el país hay expertos y muy buenos y se sabe de sobra dónde ha estado fallando la política energética en Venezuela. En cambio las medicinas hacen falta en esta emergencia, Sí hace falta una ayuda humanitaria internacional que se daría, pero el gobierno, tal vez porque cree que eso causa muy mala imagen, porque venimos predicando que es el país donde se ha eliminado más la pobreza, donde se han hecho todas las maravillas y le da vergüenza, ahora al gobierno, salir a pedir ayuda internacional.

—¿Qué opina de los recientes saqueos en el país?

—Eso es fruto de la desesperación, así de simple. No son cosas deseables. Hay que tener mucho cuidado, se puede ir de las manos, pero es comprensible que ocurran esas cosas. El gobierno debe abrir los causes legítimos para que el malestar y deseo de cambio se exprese a través de los caminos que están establecidos en la Constitución y dejarse del cuento de que hay una conspiración internacional, que hay un boicot económico, no hay nada de eso. Hay una incapacidad y una corrupción tremenda que nos ha llevado a donde estamos ahora.

—¿Y de los linchamientos, cuál es su opinión?

—El linchamiento, por supuesto lo rechazo, pero entiendo que a veces la gente celebra el linchamiento porque está desesperada. La manera de evitar los linchamientos es que los delincuentes sean castigados y que efectivamente haya vigilancia, haya protección. Cuando la población siente que no está protegida, desgraciadamente hay ese tipo de reacciones que son muy peligrosas porque producen contra reacciones y cadenas de violencia.

—Por un lado se nos habla de guerra económica, y por otro se decretan tres días libres para los empleados públicos, ¿cómo lo interpreta usted?

—Trabajando dos medios días a la semana, no podremos ir lejos. Ahí, o alguien asesora mal o a alguien le falta talento para entender la realidad. Claro, ellos arguyen que hay el peligro de un colapso eléctrico, puede ser que haya el peligro pero también es fruto de una negligencia brutal.

—El presidente Maduro dijo ayer que Venezuela es el país que tiene menos índice de desempleo en el mundo, está en sintonía esa opinión presidencial?

—No. Él dice ese tipo de cosas no se por qué. Queda en ridículo. La pobreza había bajado y volvió a subir a 75%. Si la inflación es más del 200%, con lo que usted gana, lo pone en la línea de pobreza inmediatamente. En Venezuela si no fuera porque la mitad de la población tiene empleo informal, estaríamos muy mal.

— ¿Cuál debería ser el salario mínimo en Venezuela?

—Las cantidades no sirven para nada. Usted puede decir en vez de 20, que sean 50. Si al día siguiente la inflación se multiplica, no le sirve de nada. La referencia tiene que ser a la capacidad adquisitiva que usted tiene con ese salario, de comida, de los bienes necesarios. En este momento está muy por debajo del salario familiar, del gasto familiar mínimo básico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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