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Tarjetas de crédito, el arma de doble filo contra la inflación

La asfixiante tasa inflacionaria, que según el Banco Central de Venezuela (BCV) es de 180,9 %, pero que para expertos en economía pasa el 240 % y que el Fondo Monetario Internacional (FMI), estima que llegue este año a 720 %, ha hecho caer al venezolano en un endeudamiento cotidiano con sus tarjetas de crédito, cuyos límites, aunque van en aumento considerable desde una perspectiva nominal, no son su cientes para cubrir las necesidades básicas.

Ante este escenario la banca privada y pública siguen ampliando su cartera de clientes y límites crediticios, pese al riesgo de mora que puedan correr.

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Para enero del 2016, la Superintendencia de Bancos (Sudeban) publicó en su boletín mensual correspondiente al mes de enero, que los 34 bancos que tiene Venezuela, tanto públicos como privados, poseían una cartera total de 452.972.121 millones de bolívares destinados a su clientela mediante tarjetas de crédito. Para febrero de este mismo año la cifra publicada era de Bs. 473.404.701, lo que nominalmente denota un aumento de Bs. 20 millones 432 mil 580, es decir un incremento de 10%.

Henkel García, analista financiero y presidente de Econométrica, informó a Versión Final que “la cartera de tarjetahabientes como tal está creciendo a una tasa muy cercana al 100% pero eso no es su ciente”, porque aunque se haya duplicado la cartera de tarjetas de crédito, los precios de los productos se han cuadriplicado, de manera que aunque los límites lleguen a ser hasta seis veces un salario mínimo o más (Bs. 11.577,81 (Gaceta Oficial Nro. 40852, Decreto Nro. 2243), siguen estando por debajo de lo que cuestan bienes y servicios de primera necesidad. La cesta básica para febrero de 2016 llegó a Bs. 121.975,47 según reporte del Centro de Documentación de Análisis Social (Cendas). “A esto se le suma la abrasiva alza de los precios que para enero o febrero de este año estaría alrededor de 240 o 260 % partiendo de la realidad y no de las cifras que publica el Banco Central”, dijo.

Pero García explica que los límites de crédito que aprueba la banca están por debajo de la tasa de inflación real, igual que la tasa de interés que se cobra mensualmente por el crédito otorgado, que es de 29 % y está regulada por el Banco Central de Venezuela (BCV).

El presidente de Econométrica argumenta que la banca eleva los lí- mites de las tarjetas por debajo de la inflación, para protegerse, de que el tarjetahabiente no pueda pagar la deuda, “porque pese a que el nivel de morosidad está en un nivel mínimo (menos de 1 %), sí aumentan las tasas de interés.

Rodolfo Quintero, economista y analista de un reconocido banco privado, explicó que es muy difícil calcular a qué porcentaje está aumentando la banca los límites de las tarjetas de crédito, “cuando no hay ni siquiera cifras oficiales del BCV de la tasa inflacionaria, porque la de 180 % es falsa entonces, si no hay una base real no se puede saber qué tan debajo de la inflación son los montos y límites que otorga la banca privada a sus tarjetahabientes, además de que los bancos también toman en cuenta la capacidad de pago y el poder adquisitivo de cada cliente para darle límites o nuevas tarjetas de crédito”, enfatizó.

El riesgo

Expertos coinciden en que hoy el 29 % de tasa de interés que paga el ciudadano común por los límites de sus tarjetas de crédito cada mes, son atractivos y cómodos, pero pueden resultar una bomba de tiempo que estalle cuando haya un reajuste en la economía del país, por lo que su uso debe ser cuidadoso.

El profesor e investigador en el área de macroeconomía de la Universidad del Zulia, Alberto Castellanos, sugiere que “el uso de la tarjeta de crédito sigue siendo positivo mientras que las tasas de interés estén muy por debajo del nivel de inflación, pero cuando se ordene la economía también lo harán las tasas de interés, porque de alguna un otra forma eso hace que se le dé valor al bolívar, estamos hablando de al menos un 10 o 20 % de incremento, y si eso pasa van a entrar muchos créditos en mora y litigio, lo que no sólo puede ser muy peligroso para los consumidores sino para la banca. Pueden echar las bases de una posible crisis financiera”.

Mientras que el también economista, Alexánder Guerrero, alega que la relación entre quien tiene una tarjeta de crédito y la banca es “un riesgo compartido” producto de la hiperinflación: “Representa un riesgo para el ciudadano no poder pagar la deuda y para el banco que la mora le genere dé cit o crisis financiera, pero para el banco, sigue siendo más rentable ofrecer créditos a riesgo que les generan ganancia en vez de no ofrecerlos”, sentenció. 

Castellanos indicó que en medio de esta coyuntura económica es inevitable que el venezolano recurra al endeudamiento, porque simplemente gasta más de lo que se gana, y el bolívar pierde poder de compra cada día en Venezuela.

 

 

 

 

 

 

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