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Rodríguez Araque: Venezuela vive “una crisis”, pero “no una catástrofe”

El embajador de Venezuela en Cuba, Alí Rodríguez Araque, aseguró que Venezuela está viviendo “una crisis”, pero “no una catástrofe”. No obstante, refirió que hay salida para esta situación, pero no toda debe estar en manos del presidente Nicolás Maduro, sino que es un asunto nacional e internacional.

“En medio de las grandes dificultades externas e internas, en medio de la gigantesca ofensiva desplegada por Estados Unidos y sus aliados en toda Nuestra América, Venezuela resiste. Resiste y vencerá”, enfatizó en sus declaraciones ofrecidas en el programa Mesa Redonda, transmitido por Telesur.

También, destacó que Maduro denunció la ofensiva mediática contra Venezuela, con el apoyo de fuerzas internas y externas que quieren aprovechar la ola derechista que agita los países latinoamericanos y promover lo que se ha denominado “golpe a la paraguaya”: bajar del poder a un gobierno democráticamente electo, utilizando el mecanismo constitucional del juicio político o referendo revocatorio.

-¿Qué hacer? ¿Qué desencadenó la situación actual en Venezuela?
–Varios factores: Primero, el crecimiento más lento de la economía mundial. Hay que mirar hacia lo que ha ocurrido con China y la India, hay que ver las curvas en los gráficos sobre el movimiento del PTB (producto territorial bruto). No es que esté en cifras negativas, sigue creciendo; pero mucho más lentamente. Esto impacta el crecimiento de demanda de energía, pues, como se sabe, la actividad económica implica un alto componente de energía. El coeficiente energético mundial, así se llama el consumo de energía por unidad de producto, se redujo. En segundo lugar, muy relacionado con esto, está la caída de los precios del petróleo, que sigue siendo la principal fuente de energía en el mundo. Hay un encadenamiento entre el crecimiento más lento de la economía, el menor consumo relativo de energía y los precios del petróleo.

-¿Qué significa esto para Venezuela?
–Para Venezuela y para todos los países petroleros, esto es un gran problema. En Venezuela, el precio ha tenido un impacto muy grande en el ingreso, cercano al cuarenta por ciento. Hay que tener en cuenta que nuestro ingreso sigue dependiendo del volumen de producción y exportación y, en proporción abrumadora, de los precios petroleros.

Se comprende así que el Estado tenga menor disponibilidad de recursos en dólares para garantizar el alto nivel de importaciones que caracterizan, de manera crónica, nuestra economía. Al bajar en dólares, baja la capacidad de compra externa, tanto de productos elaborados como de insumos para la producción.

A esto se agrega el problema de un bolívar sobrevaluado desde finales de los años treinta del siglo pasado y, ahora mismo, de ataques a nuestra moneda a través del establecimiento de un dólar paralelo cuyo precio se toma como referencia para la especulación comercial, cuanto no está en correspondencia con nuestra economía real. Aparecen, así, los fenómenos muy dañinos para el pueblo y la economía en general, la escasez e inflación. Esta última estimulada en buena medida por el acaparamiento y el llamado “contrabando de extracción”, que implica volúmenes importantes de lo que importamos.

-Eso obliga a hacer reajustes en el presupuesto nacional.
-Lamentablemente, si no queremos endeudarnos más o devaluar la moneda. Y a todo eso se une el factor político. En la oposición, hay una mezcla de ignorancia y ocultamiento. Aunque algunos conozcan las causas de esta situación, nunca las van a explicar honestamente (no hay que pedirle tanto a quienes quieren sacar del camino a Maduro y los bolivarianos); por el contrario, las manipulan. Ocultan al pueblo las causas de estos problemas y nosotros mismos tampoco estamos explicando suficientemente las causas. Nosotros deberíamos estar hoy, todos los días, en todos los medios, explicando, explicando, explicando. Y no solo el Gobierno, sino el partido, nuestros dirigentes de masas. Ahí aun tenemos fallas.

Aun así, ha sido tal el grado de desarrollo de la conciencia en el pueblo, sembrada por la gigantesca labor realizada por Hugo Chávez, que si bien la oposición logró un éxito no despreciable en las elecciones, no han podido imponer su estrategia, que se despliega en dos grandes direcciones: la ofensiva internacional, encabezada por Estados Unidos con todo el poderío de sus medios, y la otra, la ofensiva interna.

-Hemos visto que se ha reforzado tras los acontecimientos de Brasil.
–Aun así no han logrado el propósito de aislar en lo externo a Venezuela y desestabilizarla en lo interno. Pero el gran conflicto está ahí, y es por el poder político, que tiene como componente principal la batalla por su gigantesca reserva petrolera, por su posición geoestratégica en relación con el resto de Sudamérica y del Caribe y por la distribución del ingreso. Si a todo ello sumamos la labor de Hugo Chávez, continuada por Maduro, para lograr el ideal bolivariano de la gran nación latinoamericana y caribeña, tendremos un cuadro del conflicto venezolano. Y no solo de Venezuela. Uno se pregunta: ¿qué es lo que configura una gran nación? En la escuela, se nos enseñó que una nación es un territorio, una población, un mismo origen histórico, la misma cultura, la misma lengua, mismo lenguaje, que es el principal factor cultural de unión del ser humano. La lengua ha sido a lo largo de esta historia de esta humanidad. Tenemos una misma lengua y un mismo código de valores desde el Río Grande hasta la Patagonia. Esto es lo que ha venido ocurriendo. Y esto es lo que busca destruir la ofensiva imperial-oligárquica. No es solo Venezuela. ¡Es Nuestra América!

-¿Y qué hacer para salir de este atolladero?
–Aunque no creo que se trate de un “atolladero”, lo primero es comprender. Yo veo un encadenamiento dialéctico, si quieres, entre estudiar, analizar y comprender para poder definir el rumbo, el norte hacia donde nos orientamos. A veces, incluso, hay que andar en zigzag sin olvidar la dirección general. Es decir, debemos tener clara la visión general, de largo plazo, y la del corto plazo. Como cuando tú manejas de noche. Enciendes las luces altas para ver lejos, necesitas ir con la luz baja para ver lo que está más próximo. En la medida en que tienes más energía visual -que la da el conocimiento y el análisis-, en esa misma medida, tienes mayor capacidad para ver tanto el horizonte como los accidentes del terreno.

-¿Cómo caracteriza la situación presente de Venezuela?
–Una crisis. Pero no una catástrofe, como ya le comenté. En el momento presente, se ha avivado mucho la pugna, debido a los problemas económicos que, como ya lo comenté, estamos enfrentando. Pueden agregarse a ellos nuestras propias limitaciones, como el insuficiente estudio de las cosas y la no suficiente explicación al pueblo. Esto no puede ser solo tarea del Presidente. Tiene que ser una ofensiva nacional y mundial.

Si uno compara la situación actual con lo que fue el 27 de febrero, el momento presente es más difícil que aquel, pero tenemos algo que no tuvimos entonces: el grado de conciencia del pueblo. Ha madurado tanto la conciencia del pueblo venezolano, que nos ha permitido soportar hasta ahora provocaciones y acciones de todo tipo.

-¿Dice usted que aquel momento es más complicado que este?
–Se parecen mucho, pero la diferencia es la conciencia del pueblo. El 27 de febrero se expresó en un gran descontento del pueblo. Para caracterizarlo, me gusta citar a Vallejo: “El pueblo encendió su fósforo cautivo y oró de cólera”. Pero, hoy, la diferencia es la gigantesca labor pedagógica que realizó Hugo Chávez. Hoy, el pueblo venezolano comprende mucho mejor la circunstancia que estamos viviendo. Recuerdo en estos días algo que me dijo Fidel una vez: “El pueblo es agradecido”. El pueblo sabe que, en los días de abundancia, Chávez mejoró significativamente su situación y sabe, también, que al presidente Maduro le ha correspondido un momento de dificultades. Pero no hay que dejar todo a la comprensión del pueblo. Si nosotros hemos asumido el rol de vanguardia, estamos obligados a analizar y explicar los porqué y, muy particularmente, qué hacer. Ahí están las dos famosas preguntas de Lenin: ¿qué hacer? de un artículo de 1917, y la otra posterior ¿por dónde empezar?

-Entonces vale la segunda pregunta ¿por dónde empezar ahora?
–En estas situaciones, hay que establecer un estricto orden de prioridades; la primera prioridad para un pueblo en esta situación es que tenga suficiente aprovisionamiento de alimentos, estimulando la producción interna e importando lo que se requiera para la dieta del venezolano. Los medicamentos, igualmente, están al mismo nivel y tienen mucha relación. Es uno de los principales retos que encara el presidente Maduro y todo nuestro pueblo. Y ya se han emprendido planes e iniciativas. Le sigue la vivienda. Había un déficit estimado en 3 millones de unidades. Para este momento, ya se han construido más de 1 millón 100 mil viviendas. Y seguimos construyendo, pese a la crisis.

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