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Prórroga del soberano tambalea sistema de pago

El Banco Central carece de logística para recolectar 21.112 millones de bolívares en papel moneda, según expertos

Después del anuncio de una reconversión al bolívar, el 22 de marzo, un gran reto le esperaba al Banco Central de Venezuela (BCV): sustituir en 72 días el cono monetario vigente desde 2008 y ampliado en 2016, por piezas del “bolívar soberano”. Sin embargo, lejos de iniciar un proceso de recolección, la autoridad bancaria aumentó más de 11 billones de bolívares, desde marzo, la liquidez en monedas y billetes, de acuerdo con cifras oficiales de su portal web.

Como un desahogo para la autoridad monetaria, la reconversión fue aplazada y parece tomar el rumbo del billete de 100 bolívares, cuya circulación es prorrogada desde diciembre de 2016. La Asociación Bancaria propuso posponer el  nacimiento del soberano a 90 días, mientras que el Ejecutivo sostiene que 60 días son suficientes para concretar la sustitución.

Pero la incertidumbre y confusión entre los venezolanos respecto a lo que sería una nueva forma de pago se mantiene. “Ningún cliente quiso recibirme los pedidos porque no querían pagar hasta que se decidiera lo de la reconversión”, comenta Javier Labarca, chofer de un camión distribuidor de licores, quien el miércoles regresó a su lugar de trabajo con 300 cajas devueltas por sus clientes licoreros en la zona norte de Maracaibo.

Emmanuel Borgucci, profesor de Macroeconomía de la Universidad del Zulia (LUZ), cuestiona que la reconversión se trate de una medida monetaria cuando se pretende cambiar, en menos de cinco meses, la programación de miles de puntos de venta, cajeros automáticos y distintos sistemas contables.

“Creo que la banca le dijo al Gobierno que no tenían sistemas de cómputos. Fue una alerta porque no han invertido -o tal vez muy poco- para ampliar los sistemas valorados en millones de dólares. Y, para obtener ganancias en bolívares, al final la verdad no es un negocio”, señala.

Mal diseño

Los expertos vislumbran una corta vida a las nuevas unidades del “soberano”, pues sostienen que la velocidad inflacionaria destruirá cada monto. El billete más alto, 500 bolívares soberanos, no es su ciente ni para un kilo de pan. Incluso señalan que la fijación del valor de las piezas no refleja la realidad del sistema de pago en Venezuela.

Borgucci explica que algunos servicios, como el pago de la gasolina, al pasar la reconversión se transarían con la pieza de 0,50 bolívares aunque su costo sea menor, debido a que los submúltiplos llevarán al fenómeno de la inflación de cambio.

“Eso se debe al pésimo diseño del cono monetario. Si venden algo a 9 bolívares con 97 centavos y pagas con 10 bolívares, ¿qué pasa con el vuelto? El precio real entonces son 10 bolívares. Ahora, si eso sucede en 20 millones de operaciones al día, la cantidad de dinero que la gente pierde es colosal. A esa inflación nadie le presta atención”.

Por su parte, Leonardo Vera, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), no desestima la importancia de una reconversión, pero destaca que como se plantea resulta inadecuada para solucionar la escalada de precios de bienes y productos.

El académico prevé la erosión de las nuevas piezas en un período de 10 a 12 meses de no establecerse un programa antiinflacionario en conjunto con la reconversión. “Si no detenemos el primer problema de los venezolanos estaremos entrando en una nueva reconversión monetaria en muy pocos meses”.

Sin tiempo

El catedrático destaca la incapacidad logística del BCV, con su sede principal en Caracas y apenas una sucursal en Maracaibo, como una de las trabas para sustituir una familia de billetes. Por ello, aprecia una circulación de las tres familias monetarias, con más de 20 piezas, al orden de la distorsión del pago de los venezolanos.

Sary Levy, economista de la UCV, coincide con la necesidad de ampliar el período de sustitución monetaria: “Cuando uno realiza un proceso de reconversión hay un período que puede llegar hasta dos años en el que convivan los dos conos monetarios, porque es difícil que en un día la población utilice un cono y al día siguiente dejen de circular”.

Levy advierte una incertidumbre mayor después de la extensión establecida, pues considera que: “No puede hacerse esa prórroga de la noche a la mañana, cuando un día se decretan una serie de transformaciones contables y al otro no”.

Aunque faltan muchos aspectos por aclarar desde el BCV, los empresarios se tomaron la tarea de redondear los precios de sus productos para evitar confusiones al someterlos a la próxima reexpresión.

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