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Pimpineros de Ciudad Lossada ganan hasta un millón mensual

Un individuo transita en su vieja Wagoneer por la prolongación Circunvalación 2, dobla a la derecha hacia Ciudad Lossada y desde la entrada observa a pimpineros, uno detrás del otro, ofreciendo gasolina de 91 y 95 octanos en botellas de agua mineral de 5 litros.

Se detiene en el punto que más llama su atención y pregunta: “¿A cómo la tenéis?”, “A 1.200 pa vos”, le responde una delgada joven; “Vendeme 20 litricos pues”.

Un millón de bolívares y hasta más les queda a los nuevos “pimpineros de gasolina” en Ciudad Lossada.

La venta la llaman punto. Un punto equivale a 20 litros de gasolina. La meta mínima es vender al menos cinco puntos para ver la anhelada ganancia.

Liseth no tendrá más de 19 años, es vendedora y detalla cómo funciona el negocio: “Cada garrafa mete 5 litros, cuatro garrafas son 20 litros, 20 litros hace un punto, cinco puntos son ganancia. Eventualmente vendemos de tres a cinco puntos, nos queda a nosotros unos 25 mil bolívares diarios”.

No obstante, puede venderse más. La comerciante dice que la principal razón por la cual “les llueven” clientes es porque la gente quiere ahorrarse todo un día haciendo cola en una estación de gasolina.

Para llenar el tanque de mi carro (Chevrolet Corsa, 46 Lt) pago 300 bolívares, aquí pago 5 mil por cuatro pimpinas, pero me ahorro la cola”, comenta el conductor Humberto Díaz.

Así como en la frontera, los pimpineros avistan un carro y sacuden sus brazos portando en sus manos el embudo con su respectiva manguera y su media panty que sirve de filtro para las impurezas del combustible, y comienza la dinámica ilegal.

¿Indiferencia?

Sorprende que pasan patrullas policiales y hasta vehículos militares sin que las resplandecientes y abundantes pimpinas de gasolina llamen su atención, como si fuera algo normal.

“La garrafa de 5 litros vale 1.500 bolos. Por lo general, la gente viene a comprar cuatro o cinco pimpinas que hacen los 20 litros, que conforman un punto. En promedio, diario vendemos como mínimo 20 puntos para poderle ganar”, detalló la vendedora Liseth.

¿Dónde está el Gobierno?

Ciudad Lossada es un sector deprimido, con pésimos servicios públicos, la mayoría de las viviendas, humildes por demás, usan el sistema de bombonas de gas para cocinar.

Por lo general, las cocinas son viejas y están en mal estado, hay fugas de gas, algunas se sitúan en los patios.

La gente manipula la gasolina como si fuera agua y alrededor personas fumando cigarrillo como quien no tiene idea del peligro al que se expone toda una comunidad.

Para agravar la situación, en el mismo perímetro está el Hospital de Especialidades Pediátricas, rodeado de esa enorme bomba de tiempo que son estas estaciones de combustible caseras, donde se manipula sin ningún protocolo de seguridad la gasolina.

Recordando a Tacoa

Entre una venta y la otra estaba don “Perucho”, quien, agazapado, hizo seña al equipo periodístico para explicar el negocio.

“Estos no tienen idea del peligro que corremos todos aquí. La explosión sería hasta peor que la de Tacoa, pero corren el riesgo porque se llenan de cobres”.

“Por las noches y hasta la madrugada —detalló— se ven carros de todos los modelos y tamaños vertiendo gasolina en mangueras desde los tanques hasta las pipas grandes y de esas pipas es que llenan las garrafas de 5 litros”.

El denunciante, que solo se identificó como “Perucho”, afirmó que “la policía sabe lo que aquí pasa, pero también les mojan la mano, esto da para todo, aquí se bate el cobre”.

Todos se cuidan, nadie da su nombre completo, cuidan el negocio, pues, da la impresión que todos están cuadrados con todos.

Dentro de las pequeñas viviendas se esconden pipas y pipas llenas de combustible, un inminente peligro.

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