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La corrupción se convirtió en un régimen político

La corrupción es la enfermedad del mundo”, expresan expertos e historiadores, que han leído y conocido en años anteriores sobre hechos de corrupción que sacudieron al mundo.

Desde el famoso caso Watergate, que incluyó varios escándalos políticos de los Estados Unidos en la década de los 70, hasta los numerosos casos de malversación de fondos que inundaron a la llamada Cuarta República en el país, desde 1958 hasta la llegada de Hugo Chávez en 1998; pocas naciones se salvan de sufrir acontecimientos de esta índole.

cifraversionfinalEl Gobierno actual venezolano no escapa de acusaciones. Según informes del Fondo Económico Mundial (FEM), Venezuela es el que ocupa el primer puesto de la lista de países más corruptos del mundo, acompañado de otros Estados latinoamericanos como Bolivia, México, Brasil, Argentina y Nicaragua. Este historial deja en evidencia que la corrupción es la principal “lacra” que debe combatir América Latina.

El sociólogo Énder Arenas describió que a principios del mandato del expresidente Hugo Chávez, su gobierno se caracterizó por ser ético y actuar de manera correcta con los fondos y leyes de Venezuela; sin embargo, con el tiempo, la situación cambió drásticamente. “Esto duró poquísimo, pues fueron ellos quienes convirtieron la corrupción en un régimen político”, sentenció.

“¿Qué tan común es el desvío de fondos públicos a empresas o grupos?”, “¿cómo calificas la ética de los políticos?” y “¿qué tan común es el soborno por parte de las empresas?” fueron los ítems a evaluar por 15 mil líderes de negocios de 141 economías mundiales. La puntuación de Venezuela fue 1.7.

En años anteriores, países iberoamericanos lideraban las primeras posiciones de la lista, lo que muestra una tendencia de dichas naciones a incurrir en este tipo de delitos. Por esto, distintos expertos y analistas destacan que particularmente en Venezuela, la cuestión se apoya en el continuo deterioro de valores éticos, un sistema de justicia opaco y la falta de separación de los poderes que dirigen al Estado.

datosversionfinalMercedes Freitas, de Transparencia Venezuela, ha dicho en numerosas oportunidades que la corrupción en el Estado venezolano tiene un papel mucho mayor que en otros países latinoamericanos pues hay menos transparencia respecto al uso que se hace del dinero y está menos sujeto al escrutinio. Otro de los problemas es la altísima impunidad en Venezuela.

“La corrupción es un flagelo que va mas allá de la crisis económica, política o financiera. Pasó a ser una crisis antropológica porque precisamente en nuestro país el criterio de ética, de valores y de justicia ha sido desplazado por la demagogia, es decir, darle a cada quien lo que desea escuchar y lo que desea tener”, sentenció el abogado Gervis Medina.

El criminólogo señaló que dadas estas razones se entiende que el sistema judicial venezolano es nulo, contando con un 4 % de efectividad y dejando un 96 % de impunidad, por lo tanto, el alto grado de corrupción resulta alarmante y deja a Venezuela sumida en el subdesarrollo, pues indicó que los países desarrollados suelen tener un sistema de justicia vertical y totalmente eficaz.

“No solo es corrupción un acto donde participan un particular y un funcionario público, también tiene que ver con la corrupción del sistema de justicia, policial, la de la penitenciaría; es todo un conglomerado, a lo que se aduce en que Venezuela es corrupta precisamente porque el Estado es ineficaz con respecto a la administración del sistema de justicia”.

Sociedad desorganizada

Énder Arenas destacó que, desde el principio, Venezuela se organizó y articuló por los actos de corrupción, sin embargo, también se desorganiza por la misma.

“Hemos visto factores de corrupción que articularon ciertos hechos estatales, como el perezjimenista, pero también lo desorganizó, pues la caída de la dictadura se debe al proceso de corrupción que había. Indicó la desarticulación de la mal llamada Cuarta República, pues en partidos como Copei y algunos de izquierda, se percibió que el régimen se había corrompido hasta la llegada de los chavistas.

Según el experto, grandes problemas se desataron tras estos hechos, pues los actos de corrupción permearon toda la sociedad venezolana, con fenómenos sociales que se fortalecen a través de la misma, incluyendo aquellos que provienen de sectores populares.

“El bachaqueo es uno de ellos; una expresión atroz, pues se corrompe maltratando a sectores que también son populares pero, por supuesto, la magnitud de este acto se gestiona en el propio aparato gubernamental”.

Solución institucional y ética

Los analistas concuerdan e insisten en que la importancia de la independencia de poderes es el principio de la limpieza del sistema judicial. Para Gervis Medina, se trata de modificar la legislación y privar de libertad a gobernantes en su ejercicio o post ejercicio que hayan incurrido en este tipo de delitos, como se realizó en varios países nórdicos europeos, Alemania y Canadá.

“Se requiere la reinstitucionalización del Estado, significa que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y todo el sistema judicial tenga autonomía e independencia como un verdadero  poder. Todo el aparato estatal debe estar separado; es necesario que la justicia y el poder moral actúen de manera autónoma, independiente y sobre todo que vigile, scalice y pida revisión de cuentas a los funcionarios y gobernantes, especialmente cuando vea que estos se desvían del pulcro desempeño de los fondos públicos”, destacó Arenas.

 

 

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