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La consulta popular tiene que protagonizar el diálogo

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) le planteará mañana al Vaticano que se apruebe la agenda electoral para convocar a elecciones generales. Con esa agenda —y la mediación de la Santa Sede— acordaron sentarse a dialogar con los voceros del chavismo en Caracas, luego de haber descartado cualquier encuentro por considerarlo una maniobra del oficialismo para ganar tiempo y mantenerse en el poder.

Mirar con buenos ojos estos acercamientos es difícil. La desconfianza hacia el Poder Ejecutivo es muy grande, opina Jorge Govea, politólogo y profesor de la Universidad del Zulia (LUZ).

“Esa desconfianza se debe a experiencias donde el Gobierno ha ganado tiempo, ha sido tramposo y no ha cumplido con lo establecido. Recordemos cómo en 2014 se abrió un proceso de diálogo y cómo al poco tiempo de esa reunión estaban detenidos el alcalde de San Diego, el de San Cristóbal y el alcalde Antonio Ledezma, imputado por un supuesto intento de golpe de Estado”.

De las precondiciones, depende la posibilidad de dialogar. Y es allí donde falla el oficialismagregado1o, insiste Govea, porque invita a la concordia sin dejar de tomar las medidas de siempre. “¿Cómo va a haber diálogo si abortan el revocatorio con una decisión judicial inconstitucional e ilegal, como llamar al diálogo teniendo presos políticos?”.

La MUD, a juicio del académico, tiene que exigir la liberación de los procesos políticos, la terminación de los procesos de más tres mil personas por razones políticas, reconocer la mayoría cali cada de la oposición en la Asamblea Nacional o que se repitan las elecciones en Amazonas, y todo ello con miras a que continúe el proceso del referendo revocatorio. La consulta popular es ineludible.

“Chávez mal enseñó a la población que dialogar, negociar, es lo peor que se puede hacer; sin embargo, él lo hizo siempre. El propio 4 de febrero de 1992 negoció la entrega de esa insurgencia para no producir mayores inconvenientes”.

Cero distracciones

Human Rights Watch (HRW), conocedora de los acercamientos Gobierno-oposición, le eagregado3nvió ayer una carta al papa Francisco en la que explicó que para que haya un intercambio fructífero entre ambos sectores, y no una simple distracción, se debe reconocer la responsabilidad del Poder Ejecutivo en la crisis del país.

“De lo contrario, solamente ofrecerá una nueva distracción a las autoridades venezolanas para demorar las medidas urgentes que son necesarias para proteger los derechos humanos y restablecer un mínimo orden democrático en Venezuela”, aseguró José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, y autor de la misiva.

En este contexto, un diálogo entre el Gobierno y la oposición en Venezuela no es una conversación entre iguales, sino todo lo contrario. Sin una presión internacional fuerte, este nuevo diálogo únicamente servirá para que el Gobierno de Maduro haga promesas vacías y deshonestas para ganar tiempo, sin resolver los problemas, y burlándose de la buena fe de su Santidad”.

Jorge Rodríguez, alcalde de Libertador y vocero del chavismo en las reuniones, anunció ayer los temas que llevarán a la mesa. No mencionó elección alguna, pero sí la agenda económica, el equilibrio de los poderes públicos y la instalación de una comisión de la verdad. Aseguró, además, que desde febrero se han hecho “centenares” de reuniones previas al diálogo nacional, entre la MUD y el Gobierno, en compañía de Unsaur y los expresidentes Leonel Fernández (República Dominicana), José Luis Rodríguez Zapatero (España) y Martín Torrijos (Panamá).

Las metas

El diálogo es inherente a la política, sí, pero lo más importante en este caso son sus objetivos, las metas de los involucrados, agrega Ricardo Ríos, de la firma Poder y Estrategia.

“Un diálogo, siempre, y más en situaciones de tensión, baja la presión. Habría que preguntarse entonces, ¿quién está más presionado: el Gobierno o la oposición? Y ahí te das cuenta a quién puede beneficiar más el diálogo en la coyuntura”.

Cree que la oposición también toma las calles y hace demostraciones de fuerza para presionar con más oxígeno y músculo en una eventual negociación. Muestra sus chas y el alcance que ellas tienen.

“En Venezuela, sin duda alguna, hay una crisis política. Si el día de mañana el Gobieragregado2no del presidente Maduro renunciara, igualmente eso no va a cambiar de la noche a la mañana la situación crítica que se vive en distintos ámbitos. De modo que es ineludible el diálogo y que cada parte se plantee cuáles son las metas”.

El elemento más importante y que puede deshacer los nudos será la consulta popular, en opinión de Ríos, es la consulta popular. Siempre. Y que no se limita al revocatorio, de por sí difícil de celebrar en 2016 antes de que se suspendiera la recolección de firmas.

“Hay otras posibilidades: las elecciones regionales o el llamado a unas megaelecciones. El gobernador Henri Falcón, de Lara, ya lo ha planteado. También puede ser un adelanto de elecciones. Algún tipo de consulta popular”.

 

 

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