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La Asamblea Nacional y el sometimiento de su poder

En una muralla judicial que bloquea al parlamento se ha convertido el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), tras las consecutivas sentencias de rechazo hacia las leyes discutidas y aprobadas por la Asamblea Nacional (AN). Así lo explican expertos consultados por Versión Final, y enfatizan que este bloqueo tiene como único fin restarle poder y credibilidad al legislativo, para desmotivar a la población venezolana, cosa que ya está ocurriendo en algunos sectores de la sociedad.

Para el politólogo José Mendoza, el origen del bloqueo que ejerce el TSJ ante la AN reside en que la confluencia de los poderes Ejecutivos, Legislativo y Judicial está trancada como en un juego de dominó, porque están sumergidos en una confrontación radical.

Para el analista político, la posición desafiante del parlamento puede ejemplificarse: “Cuando en la AN se propone la reforma del Banco Central de Venezuela (BCV), una ley que ya había sido reformada por Maduro en el marco de la habilitante, eso implica un conflicto de poder”.

Mientras que el poder Ejecutivo ha confrontado al parlamento de manera errónea al plantear una serie de normativas y decretos presidenciales que contravienen al mismo poder de la AN. “Un ejemplo de ello es cuando hace un decreto de Emergencia Económica y pasa por encima del parlamento quien también hace lo mismo que el Ejecutivo; bloquea esta iniciativa para que finalmente el Ejecutivo termine en el TSJ, quien declara que el decreto si es constitucional”, afirma el experto.

¿Pérdida de autoridad?

Mendoza plantea que las constantes aprobaciones de leyes que no son admitidas por el TSJ le quitan peso a la figura de autoridad del parlamento, pero también a la del Ejecutivo. “Resulta que para la percepción del ciudadano no hay acuerdos, ni se están tomando medidas efectivas para salir de la crisis económica que es lo que más afecta a los venezolanos”, expresó.

 

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El experto explica que más que la promulgación de una cantidad de leyes, lo que el venezolano quiere son soluciones políticas efectivas para empezar a salir de la crisis económica y de seguridad, que está viviendo y cuya superación es prioritaria.

María Alessandra Semprún, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Rafael Urdaneta (URU), coincide con Mendoza en que las sucesivas leyes aprobadas por el parlamento pero rechazadas por el TSJ le restan poder al órgano legislativo, pero a su juicio no se trata de una confrontación de poderes sino que simplemente el poder Judicial está abocado a minimizar los alcances y funciones de la Asamblea Nacional.

“Sabemos que los poderes tienen que ser absolutamente independientes y cada uno regular a los demás, pero regular no significa impedir su funcionamiento, sin embargo, lo que estamos viendo es precisamente eso. Los poderes Ejecutivo y Judicial no están regulando ni gobernando entre ellos sino que buscan someter bajo su dominio al Poder Legislativo”, aseguró Semprún.

Pese a ello, la politóloga afirma que no es posible hacer a un lado la potestad de la AN porque existen razones jurídicas que lo impiden y porque “mas allá de la Constitución y de la lucha de poderes, está la soberanía y que reside en el pueblo y el pueblo está apoyando, de manera contundente, las decisiones que toma la Asamblea. La AN ha demostrado que no está de manos atadas ni de boca cerrada, porque sigue actuando”, concluyó la experta.

Ilegalidad

A viva voz, Efraín Rincón, profesor de Ciencias Políticas de La Universidad del Zulia (LUZ), manifiesta la barrera judicial que le ha impuesto el TSJ al parlamento obedece a que en Venezuela hay un régimen que viola de manera abierta y permanente, la voluntad soberana de los electores, y que viola además la Constitución, al impedir que una institución como la AN pueda cumplir a cabalidad con sus funciones.

“¿Qué estamos viendo acá? A una dictadura constitucional que se está apoyando en un TSJ cuyos miembros, por lo menos trece de ellos fueron nombrados de manera ilegal, violando todos los fondos y todas las formas constitucionales, y por otro lado que se escuda en el poder de las armas de la Fuerza Armada, con lo cual pretenden aniquilar el sentido de civilidad que toda democracia debe tener”, aseveró Rincón.

El catedrático refiere que el Parlamento se encuentra frente a un régimen que usurpa y pretende usurpar sus funciones a través de acciones ilegales porque están amparados en un TSJ “que no está actuando conforme a la ley”.

Ante este escenario, el profesor Rincón asegura que es ahora cuando la Asamblea Nacional tiene que convertirse en una institución política de movilización, organización, y convencimiento político que impida que la mayoría de los venezolanos se desmotive, pensando que el Gobierno está más fuerte que nunca, cuando en realidad es un régimen agónico”, finalizó Rincón.

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