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“La abstención es el gran deseo de Maduro”

El historiador chileno explica la importancia de votar el 20-M. “No habrá intervención de los Estados Unidos”, asegura.

Fernando Mires es uno de los intelectuales, estudiosos de la política, en América Latina, con mayor formación. Autor de una treintena de libros de historia, sociología y literatura, este chileno que en Oldemburg, 1991, se tituló de Privat Dozent en el área de Ciencias Políticas, el más alto grado académico que confieren las universidades alemanas, siempre tiene en el foco de sus diagnósticos la realidad venezolana. En las redes sociales es un activo defensor de la candidatura de Henri Falcón en vísperas de las elecciones presidenciales del 20 de mayo. Versión Final lo entrevistó para su Repiqueteo. Su análisis, polémico en algunos casos, no tiene desperdicio.

La estrategia de la oposición pareciera jugar para los intereses del Gobierno.

— ¿Qué diagnóstico hace de las “oposiciones” que no terminan de capitalizar el 75 % de rechazo que tiene el gobierno de Maduro?

—Para capitalizar una predisposición electoral se requieren políticas claras y definidas. En la oposición solo hay dos: la de Soy Venezuela y la de la candidatura de Henri Falcón. Una tercera, la más decisiva, la de la MUD, carece de estrategia y se ha convertido en un espacio de competencia entre las otras dos. Pero si la MUD, hoy dominada por tendencias autodestructivas, recupera el sentido electoral de su política (no tiene otro), el destino de Maduro estará sellado. Puede ser que ya sea demasiado tarde. A los partidos de la MUD se les ve entrampados.

—Pese a nacer con postulados legítimos, el Frente Amplio se diluyó exclusivamente en llamar a la abstención de cara al proceso electoral del 20-M.

— ¿Nació muerto o debió consolidar otras acciones?

—No existen frentes de unidad política sin cometido electoral. Nadie puede imaginar un Frente para llamar a la abstención, lo que en el caso venezolano significaría hacer nada y resignar al país a vivir bajo una dictadura. Solo si el Frente Amplio llama a votar será frente y amplio. Sin eso, solo será lo que es hoy: una simple sigla, un símbolo vacío, un nombre sin sujeto.

—Henrique Capriles asomó en marzo que 80 % de la oposición quiere votar. ¿Cree que su posición abstencionista es cónsona con su acción?

—No sé si Capriles tiene una posición abstencionista. Sugiero que la pregunta sea hecha directamente a él, no a mí.

—Hay líderes opositores que esperan la intervención de los EE. UU. para solucionar la crisis política en Venezuela.  ¿Cuál es su lectura en torno de esta posición?

—Estados Unidos tiene suficiente con Rusia, Irán, Siria y México. Ni siquiera una política tan errática como la de Trump contempla la posibilidad de abrir un nuevo frente, como ocurriría con Venezuela. El senador Marco Rubio, que no representa precisamente una línea blanda, lo dijo muy claro: no habrá intervención.

— ¿Cómo evalúa la  figura de Henri Falcón?

—Falcón rompió con una decisión errada de la MUD, pero para continuar la política de la MUD. Paradójicamente, Falcón representa hoy la línea política de la MUD. En cambio, la MUD al condenarse a la inacción bajo el absurdo eslogan de “abstención activa”, abrió todos los flancos para que en su interior penetrara las posiciones más antipolíticas, las del “vete ya”. Ese error lo pagará muy caro. Si Maduro es elegido, no habrá más MUD. Cuando más algunos partidos sueltos dando vueltas como meteoritos en el espacio virtual. Lo único que puede salvar a la MUD es la candidatura de Falcón.

— ¿Qué tiene que hacer Falcón para mejorar en su afán de capitalizar el triunfo el 20 de mayo?

—Muy poco. Su programa lo heredó de la propia MUD. Los puntos principales están contenidos en las exigencias del diálogo de la República Dominicana. Son los mismos que, después de fracasado el diálogo, debió haber retomado la MUD para lanzar una intensa campaña electoral antes de que los demonios del abstencionismo se apoderaran de las cabezas de sus dirigentes. Le nombro los principales: libertad a todos los presos políticos,  fin de las inhabilitaciones, devolución de poderes a la Asamblea Nacional, inhabilitación de la Asamblea Nacional Constituyente, reorganización del TSJ y medidas de extrema urgencia para solucionar con ayuda de países amigos las catástrofes que se viven en los sectores de la alimentación y de la salud. Falcón está de acuerdo con ellos y los ha venido enunciando –aunque de un modo algo desordenado- en diversas ocasiones. Esos puntos (y tal vez otros más) son suficientes para un gobierno de transición a la democracia. Importante sería escribirlos en negro sobre blanco, para que todo el mundo los lea y entienda de una vez por todas por qué es tan importante votar.

— ¿No le parece que con este CNE votar es amarrar aún más al Gobierno? Muchos aseguran que es muy distinto el ejercicio del sufragio al resultado que aparecerá…

—Bajo una dictadura nunca habrá condiciones equitativas ni elecciones limpias ni nada parecido. La que tiene lugar -y eso es lo que no entienden los de la MUD- no es solo una lucha electoral, es una resistencia antidictatorial que transcurre por la vía electoral. Las elecciones, en ese sentido, no son solo para ganar, sino también para denunciar a la dictadura. No hay medio de movilización social más intenso que una campaña electoral bien llevada. Sin participación masiva en la contienda electoral el CNE y Maduro no tendrán siquiera necesidad de hacer fraude. Los partidos de la MUD con su abstrusa línea peticionista están haciendo un tremendo favor a la dictadura. La abstención: ese es el gran deseo de Maduro. De eso ya no me cabe la menor duda.

— ¿Cuál es su pronóstico a corto, mediano y largo plazo del chavismo como movimiento político?

—El chavismo ya no es un movimiento. En tiempos de Chávez fue un movimiento social políticamente organizado, hoy Maduro representa una dictadura militar clásica, una más en la larga lista de dictaduras que asolaron el continente durante el siglo XX.

— ¿En un artículo usted evaluaba el abstencionismo en Venezuela y aseguraba que la revolución se nutre de él? ¿Cómo es eso? ¿A qué se debe?

—A riesgo de ser insistente, reitero: el abstencionismo solo favorece al régimen y el régimen lo sabe y por eso lo promueve y lo fomenta. El abstencionismo es el más  el aliado de la dictadura.

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