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Jorge Sánchez :“El poder civil tiró la toalla y la agarró el poder militar”

Jorge Sánchez Meleán se graduó de economista en 1969, y ese mismo año comenzó su carrera docente en la Universidad del Zulia (LUZ). Este mes cumple 50 años dedicado a esa carrera. Sin interrupciones tanto en bachillerato, pregrado y postgrado.

“He tenido no menos de 25 mil alumnos en estos 50 años. Recibir el cariño de los que han sido mis estudiantes, esa es la mayor satisfacción. Encontrarse con alumnos que te dicen ‘gracias a usted, a la beca que me consiguió, yo me pude graduar’. El aprecio, sentirse querido y reconocido por quienes han sido mis alumnos, es el mayor reconocimiento”. La universidad de sus inicios, asegura, era mucho más autónoma y gozaba mucho más del respeto del Estado que la de hoy. El pluralismo político valía mucho más, pero ahora, la consigna es acabar con cualquier germen de instituciones donde se pueda debatir la verdad científica, no el mito ideológico.

“El venezolano es en este momento hombre cuyo espíritu está lesionado, que apenas vive para poder satisfacer de la manera más exigua sus necesidades más elementales; ha comenzado un proceso de involución lamentable. Desde el año 80 nos hemos venido al foso, y hoy en día somos el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en una sociedad”.

—¿Qué pasa cuando se vive solo para saciar el hambre?

—Esa es la sociedad del fracaso que el socialismo ha dado como resultado en todo el mundo. El socialismo es como es como, porque siempre ha interpretado al hombre como no es. El hombre no es ese ser que es un dechado de virtudes, dispuesto a darlo todo sin exigir nada; sino que el hombre es ese ser racional al que hay que darle libertad para que pueda ejercer el desarrollo de sus posibilidades, y esas posibilidades son las que le van a permitir ser más en vez de tener más. Y ser más lo que implica es poder desarrollar su personalidad, su nivel de bienestar y eso solo es posible en sociedades libres.

—¿El socialismo deshumaniza más al hombre por la vía política o por la económica?

—Por las dos vías. Porque en Venezuela la deshumanización viene, en primera instancia, porque se ha perdido la libertad política. Pero si a eso se le une que también hemos llegado a una situación de penuria desde el punto de vista de la satisfacción de las necesidades humanas, eso también nos coarta la libertad de poder decidir qué vamos a consumir, cómo vamos a distribuir nuestros ingresos para satisfacer nuestras necesidades. Se nos ha quitado la libertad política y la económica, con lo cual hemos ido dejando de ser ciudadanos para convertirnos en siervos de un Gobierno autoritario que se cree dueño del Estado y de los venezolanos.

 —¿Qué es lo primero que se debería hacer para enrumbar la economía venezolana?

—Yo diría que cumplir los artículos referidos a la economía de la Constitución de 1999. Empezando por el 299, que establece el sistema socioeconómico de Venezuela, que no es otra cosa que un sistema de economía social de mercado. La causa fundamental de esto que está aconteciendo está en haber querido tener una Constitución paralela, que se ha puesto en ejercicio al margen de la de 1999. En Venezuela, por ejemplo, no hay poder popular, y mucho menos un Estado comunal.

—La narrativa del Gobierno (además de la guerra económica) es que estamos mal por la caída de los precios del petróleo, ¿qué tanto hay de cierto en ello?

—La caída del petróleo lo que ha hecho es potenciar más un proceso que ya venía desde que el barril estaba en 100 dólares. Venezuela venía destruyendo su aparato productivo desde hacía mucho tiempo. Los ingresos petroleros los estábamos utilizando para mantener artificialmente una situación que no obedecía a que la economía estuviera operando bien. Mientras tuvimos ingresos petroleros altos, simplemente escondimos un proceso de deterioro en la economía que la gente no percibió porque todavía tenía los estantes llenos, pero llenos de productos importados.

—Si la descentralización que comenzó en los años 90 hubiese seguido su curso, ¿la crisis económica se habría manejado con menos dificultad?

—El proceso de descentralización hubiera podido dar muchas más fortalezas para encarar esta situación. Es un proceso en el que se reconoce el poder intermedio y el poder local. Donde se estimulan esos poderes. Estoy seguro de que hoy tendríamos un país con muchas más reservas de lo que tenemos hoy, porque somos una especie de animal al que solo le crece la cabeza, el Poder central, pero la cabeza es hueca. Lo peor que se ha hecho en Venezuela es cortar la posibilidad de convertirnos en un Estado federal, al estilo de Brasil, que muestra más posibilidad de desarrollo. Pero el poder civil prácticamente ha tirado la toalla y la ha cogido el poder militar.

—¿Y qué le garantiza al pueblo que los militares, por ejemplo, se encarguen también de la distribución de alimentos?

—Absolutamente nada. Aquí no se está descentralizando nada con los CLAP, aquí lo que se está es repartiendo la miseria en bolsas de plástico a través de generales que en las charreteras, en vez de soles, tienen zanahorias y cebollas. No tiene sentido tener una Fuerza armada para esté repartiendo lechugas o harina en los CLAP. Son mecanismos políticos para mantener a una clientela política completamente obnubilada al servicio de un régimen que el 85 por ciento de los venezolanos rechaza.

 —¿Cuán responsable es la Fuerza Armada de la crisis económica?

—Yo diría que bastante, porque la Fuerza Armada ha sido responsable de una serie de políticas que no tiene sentido que las hayan manejado con una orientación militar: bancos y ministerios manejados por militares, y salen de un lado y se van a otro. Donde hay un guiso de millones de dólares, ahí están los militares. Venezuela es un país militarizado que ha llegado al extremo de poner prácticamente todo el proceso de comercialización abastecimiento en manos del ministro de la Defensa.

—¿Con la explotación del Arco Minero se obtendrán los recursos que ya no llegan por la extracción de petróleo?

—Por mucho oro que tengamos, nunca el oro va a llegarle cerca a lo que el país percibía por concepto petrolero. Pero tal y como está planteada esa explotación, para la que no se hizo ningún estudio de impacto ambiental, como lo establece la Constitución, va a deteriorar el medioambiente como nadie se imagina. Y dentro de poco no solo no vamos a tener más dólares, sino que no vamos a tener ni agua, porque la explotación desmedida del Arco Minero afectará las fuentes de agua y podría dejar al Guri en pocos años a niveles ínfimos de abastecimiento, con lo cual tendríamos una crisis eléctrica que volvería a paralizar el país.

—Del peligro de caer en default poco se habla ya.

—Y sigue el peligro, una muestra son las últimas operaciones de desespero en la que está Pdvsa, tratando de postergar el pago de obligaciones de deuda a costa de endeudarnos más. O importamos lo que requerimos para medio seguir existiendo, o tenemos que llegar a salidas de ese tipo con las que no estamos endeudando más. Estamos montados sobre un default que solamente niegan aquellos que creen que siguen esperando que de la noche a la mañana aumenten los precios del petróleo.

—¿El Gobierno no ha sido del todo sincero con la población acerca de la situación económica?

—Hasta la semana pasada no sabíamos cuáles eran las condiciones de esas transacciones. Y a eso se le suma que el elemento de control fundamental, que es el Poder Legislativo, lo quieren anular para que no investiguen nada.

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