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Freddy Gutiérrez: “El Presidente tiene que ser sumiso ante la Constitución”

Los días que corren en Venezuela le plantean una disyuntiva: o prevalece la fuerza de la razón, o nos enfrentaremos a escenarios salvajes, con ausencia total de reglas. Freddy Gutiérrez, abogado y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, apuesta por la primera opción. Siempre.

El camino es uno solo: ceñirse a la norma constitucional. Y el referendo revocatorio, opina, es uno de los derechos políticos consagrados en la Carta Magna para que los venezolanos decidan su destino.

Dirimir las diferencias en paz es urgente, a juicio de este profesor de la Universidad Central de Venezuela, porque lamenta que nuestra sociedad esté dando muestras de que las “acciones salvajes” prevalecen sobre la existencia del pacto social.

—¿Está la AN en desacato por incorporar a los diputados de Amazonas, suspendidos desde enero?

—Nuestra Constitución, en lo que se re ere a la justicia, establece la importancia de hacer prevalecer el principio de celeridad. En el caso de los diputados del Amazonas, la Sala Electoral debe aplicar ese principio de celeridad jurídica y el de urgencia política. Cualquier decisión que contravenga los tiempos no va contra las personas que pueden ser sujetas a ser electas o no, sino de la sociedad que conforma la voluntad popular. Si no se respeta al pueblo, que se manifiesta a través de sus representantes, estaríamos en presencia de actos absolutistas.

—¿Es constitucional que el TSJ sea el que apruebe presupuesto?

—Es abiertamente inconstitucional. Nuestra Constitución obliga a ceñirse a las atribuciones que están predispuestas para cada organismo. Es impensable que una Asamblea Nacional dicte sentencias. Un Poder Judicial no puede atribuirse la función de hacer leyes, porque desnaturaliza la función que le está predispuesta en la Constitución y usurpa las competencias de otro organismo. No puede haber un exceso en el ejercicio de las atribuciones porque eso con gura un delito.

—¿Qué implicaciones tiene esta sentencia para el país?

—Las reglas se hicieron para ser respetadas. Cuando no existen reglas, es el advenimiento de situaciones salvajes. Y, precisamente, el Derecho ha tenido su evolución en la historia política de la humanidad a los efectos de respetar las reglas de juego. Y eso tiene que entenderlo así un niño de 10 años que empieza a jugar béisbol, o un anciano que hace convivencia social.

—Los voceros del Gobierno dicen que no hay tiempo de hacer el revocatorio en 2016 porque se debió tramitar desde enero, ¿tienen razón?

—La Constitución, en el artículo 334, establece que cuando haya una incompatibilidad entre una norma reglamentaria o legal y la norma constitucional, tiene que aplicarse la norma constitucional. El artículo 72 establece dos requisitos indispensables para que se viabilice al acto refrendario: que se cumpla la mitad del mandato; y segundo la acumulación de un 20 por ciento de los electores. Son los únicos. Esto no puede determinarse en un reglamento, porque no es competencia del Consejo Nacional Electoral establecer un reglamento en el que se decida que hay una fecha exacta para determinar un vencimiento de término. Hay un lapso, y dentro de ese lapso, es posible adoptar una medida el primer día o el día 30.

—Siempre se invocan “los lapsos” como argumento para no convocar al referendo este año

—He escuchado con alarma interpretaciones según las cuales, si hay un lapso de 30 o 90 días, solamente surte efectos la petición el día 30 o el día 90. Eso es una deformación de la interpretación de derecho. Cuando se establece un lapso de 30 días, la decisión puede tomarse el día segundo o el día 30.

 —¿Cómo se debe sumar la recolección del 20 por ciento de las firmas, por estado o en el total de la jurisdicción nacional?

—Cuando en un reglamento se establece que el 20 por ciento de las firmas debe recogerse por cada estado, y se argumenta que de no hacerse así, es un acto discriminatorio, también se falsifica la realidad. El artículo 72 constitucional determina inequívocamente las jurisdicciones correspondientes a los funcionarios públicos, esto alude al ámbito que administra el funcionario supuesto a ser revocado: si es un gobernador, es la jurisdicción en la que ejerce poder el gobernador; y si es la República, es la jurisdicción nacional sin segmentación alguna.

 —¿No hay discriminación entonces si no se cuentan las firmas por estado?

—La discriminación, en nuestro Derecho y en el internacional, tiene que ver con la edad, el sexo, la religión. Si en todos los estados se acumula el 55 por ciento para convocar al referendo, excepto en uno, que solo acumuló 10 por ciento, sería discriminada la mayoría.

—¿El número de máquinas son suficientes para garantizar plenamente el derecho político a activar un revocatorio?

—El número de máquinas debería ser, al menos, 10 veces mayor de lo establecido. Yo le aconsejaría a la administración que lleve el número de máquinas, de 5.000, a un 20 por ciento mayor, que serían 41 mil. Con 10 mil 500 máquinas se podría hacer más fácil el acto de activar la convocatoria o no.

—¿Bastan siete horas diarias para la recolección de las firmas?

—Hay una regla de general aceptación en todos los procesos electorales venezolanos, y es que no se cierren las mesas mientras haya personas que estén esperando su derecho a votar. Yo me imagino que habrá una vigilia de 72 horas de gente esperando a ver si puede estampar su huella o no. Creo que la administración electoral debería tener un mínimo de sensatez, porque si hay un número de convocantes enorme, y son las 7:00 de la noche y sigue siendo un grupo enorme, ¿con qué fuerza se les va a impedir ejercer su derecho?

—¿Se aplica la Carta Magna con la misma devoción que se creó?

— Los últimos tres años han sido, para la Constitución, de violación constante. Cuando establecimos que todas las personas tienen derecho a la alimentación y la medicación cuando sean necesarias, pero no se consiguen, eso contraviene la Constitución. Cuando nosotros planteamos el debate constitucional, lo hicimos como un proyecto de República, una República subordinada al desiderátum de la norma. Eso significa que así como un ciudadano no debe comerse una luz roja, el Presidente tiene que ser sumiso frente a la Constitución. No buscar interpretaciones enrevesadas para justificar sus propios actos.

—Usted fue amigo de Chávez, ¿cuál es su legado, el que genera tanto debate en el chavismo?

—Es un legado que tuvo que ver con que el venezolano se encontrara consigo mismo, respecto a su cultura. También con la integración con los países del continente. Pero en los últimos tres o cuatro años, ha significado una deformación tal, que me he encontrado con venezolanos que cuando oyen el himno nacional pre eren cambiar de canal o emisora. Porque uno no puede banalizar sus propios valores. El amor es un valor bueno, pero es como la miel: en exceso, empalaga.

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