El diario plural del Zulia
TOPE DELIA PLAZA

“El que no trabaja tiene más facilidad de tener una vivienda”

Distorsiónes el nombre del juego en el mercado inmobiliario. Un empleado formal tiene un techo de tres millones de bolívares para comprar un inmueble a través del Fondo de Ahorro Obligatorio para Vivienda (FAOV). Según la Cámara Inmobiliaria del Zulia, no existen casas o apartamento a ese precio.

datosversionfinal“El problema de la vivienda es igual al de obtener comida: todo es una distorsión, mientras haya controles, va a suceder esto”, advierte Nelson Quintero Weffer, presidente del gremio en la entidad, quien además explica que para el sector privado no es posible vender inmuebles tan baratos, tomando en cuenta todos los gastos que deben asumir.

“¿Cómo un privado puede hacer una vivienda a ese precio? Y en ese precio va incluyendo todo: el urbanismo, plazas, las carreteras, los brocales, las canchas, el costo del terreno, el costo del proyecto, el costo de venta, de comercialización. Ahora, el Gobierno de repente sí las puede hacer: expropia un terreno, no se lo cancela al privado, y consigue los materiales a precio regulado”.

Precios regulados que son un privilegio reservado a las constructoras del Estado. ¿Y adónde va a parar el dinero del FAOV, si el crédito es muy bajo para comprar una propiedad? “El Gobierno lo mete en el pote de la Misión Vivienda. Y si hay un grupo de venezolanos que están resolviendo su situación a través de esas viviendas, pues bienvenido”, comenta Quintero Weffer.

Pero esta solución entraña una injusticia: que la persona que se esforzó trabajando por una casa no puede acceder a un crédito para adquirir su inmueble y en cambio tiene que someterse a la lotería que implica buscar ayuda del Gobierno, e invertirá en tiempo de espera lo que se pueda ahorrar en dinero. “Es decir, quien no trabaje tiene más facilidad de encontrar una vivienda que el que trabaje. Esto es una distorsión”.

Otra vía

Existe un segundo financiamiento, que es el crédito del deudor hipotecario otorgado por la cartera obligatoria de la banca y va dirigido a personas o grupos familiares que ganen hasta 20 salarios mínimos (300 mil bolívares) y no tengan casa propia. El monto máximo es de 11 millones de bolívares.

“Con ese crédito puedes pensar en una vivienda que puedes conseguir en un sector popular, ¿pero cuántas personas ganan 300 mil bolívares? No llega ni al uno por ciento. Y una persona que gane 300 mil bolívares no va a buscar un crédito para comprarse un inmueble de 11 millones de bolívares”, sopesa Quintero Weffer.

Las cuotas mensuales ascienden 90 mil bolívares y son pocos quienes pueden pagarlas a cabalidad, asegura el presidente regional de la Cámara. El presidente Nicolás Maduro, además, ha manifestado dos veces su intención de regular el precio de venta en el mercado secundario o de inmuebles usados. Toda norma tiende a la regulación.

“Tres millones de bolívares (de crédito habitacional) son muy poco para un profesional. No hay viviendas de tres millones de bolívares. Si no te las regala el Gobierno, no. Entonces pretenden que los privados hagamos viviendas de tres millones de bolívares. Es imposible”.

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