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El aumento del sueldo diario no alcanza para un plátano

La realidad de los precios de los productos que cotidianamente consume una familia venezolana apaga la alegría momentánea que sintieron los trabajadores al escuchar un aumento del 30% en el salario. La diferencia del sueldo anterior es de solo 115,8 bolívares al día, monto que no alcanza ni siquiera para adquirir un plátano en una bodega o en el centro de la ciudad marabina.

Con un día de sueldo, con el aumento aprobado, a duras penas se puede comprar un huevo que está a 80 bolívares en los abastos de las zonas residenciales, un cubito a 100 bolívares también puede adquirirse con un día de salario y quedan 15 bolívares de sueldo con los que no se pueden comprar ni un caramelo de menta pues en las mesas callejeras están en 50 bolívares.

El nuevo día de trabajo quedará en 501,7 bolívares, con lo que no se alcanza a comprar ni un kilo de tomates, en el mercado de Las Pulgas, conocido por la variedad y accesibilidad de sus precios en las verduras, pues cuesta 600 bolívares el kilo.

En el sector Paraíso, el señor Freddy atiende su bodega en la que afirma vender solo lo que consigue en el centro a precios considerables para poder venderlos sin que la gente se asombre tanto de los precios.

El recorrido por las bodegas y mercados populares continuó en Los Olivos, donde el arroz cuesta aún 800 bolívares y el paquete de harina de maíz ya se encuentra en 1.000 bolívares. En el mercado Periférico de La Limpia los precios son variados, la pasta en 700 y 800 bolívares, los paquetes de harina de trigo y maíz ya se encuentran en mil 200 bolívares, precios que quedan muy lejos de la ganancia obtenida por un día de salario.

El bono de alimentación en la mayoría de los casos no sirve para comprar los productos de la dieta diaria de los zulianos. Los conocidos bachaqueros que son quienes venden harina, arroz, pasta y otros productos básicos, no aceptan el pago con los cestatickets sino solo efectivo.

Carlos Núñez, platanero del mercado Las Pulgas, contó que anteriormente trabajaba para una alcaldía en el interior del país y tuvo que dejar su empleo formal para dedicarse a la venta informal de plátanos “porque me rinde más para mantener a mi familia”. En su carretilla vende 10 plátanos por 700 bolívares, “la gente que llega a comprar se queja por los precios pero no les queda de otra que comprar porque no se consigue nada, si no les toca hacer cola en los supermercados”, recalcó.

Aumento lapidado
Armando Urdaneta, especialista en perspectivas económicas, advirtió que dentro de uno o dos meses el salario va a generar una mayor inflación a la que ya existe, cuando se ajusten todos los precios de los bienes y servicios.

“Habrá más dinero demandando bienes y menos bienes que ofrecer y eso hará que automáticamente se aumenten los precios”, precisó el también consultor empresarial.

Agregó que esto “lo que trae como consecuencia es que ese poder adquisitivo se venga al piso y que la espiral inflacionaria que se va a vivir en unos meses sea peor a lo que se está viviendo actualmente”.

Para el especialista, el aumento “es un reparto de inflación” y explicó que el dinero tiene tres funciones, la primera es servir como valor de cambio, la segunda como valor de uso y la tercera como reserva de valor, a lo que añadió: “El poder adquisitivo real del dinero se mide por su función como reserva de valor, la reserva de valor del bolívar ha caído totalmente, es inexistente. El dinero que está circulando en la calle no tiene respaldo en las reservas internacionales”.

Jenny Romero, economista y especialista en Dinámica de Empresas de Familia de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), contó cómo afecta a las Pymes el aumento salarial. Reveló que es un fuerte golpe pues deben aumentar sus costos laborales, “además de estar en un contexto de inamovilidad laboral donde estas empresas no pueden estabilizarse ajustando el número de trabajadores para operar eficientemente sino que se ven entrampadas”, aseveró la directora del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de la Universidad del Zulia.

Pronosticó que la situación tiende a agravarse pues los cortes eléctricos generarán que baje la producción de bienes y servicios, y al haber menos bienes y servicios y más dinero en la calle circulando, aumentarán los precios “otra vez”, algunas Pymes tendrán que cerrar.

La dinámica de la economía se basa en una oferta y demanda constante, “cuando la oferta equilibra la demanda los precios se mantienen, si la oferta es mayor que la demanda los precios bajan, pero sí la demanda es mayor que la oferta los precios suben”, detalló la profesora universitaria.

“Hay un ejemplo clásico, los sala salarios suben por las escaleras pero los precios se van por el ascensor”, bromeó la especialista. Víctor Álvarez, economista, aportó que en cada aumento el sector empresarial tiene la misma reacción donde argumentan no poder costear los aumentos decretados, cuando desde su perspectiva lo ideal sería “enfocar el debate en lo esencial que es la estrategia antiinflacionaria para contener este fenómeno del aumento incesante de los precios”.

“Los sectores verdaderamente afectados son aquellos que sufren de una rígida política de control de precios, en el que se deja congelado el precio del producto final pero se mantienen liberados el precio de la materia prima, los insumos, los salarios, la maquinaria, los equipos”, reflexionó el Premio Nacional de Ciencia.

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