El diario plural del Zulia
TOPE AMERICARGO

Yldefonso Finol // Ciudad Urdaneta: la trascendencia de lo simbólico

He tenido el honor de acompañar la lucha del pueblo consciente del municipio Lagunillas del estado Zulia en la reivindicación de nuestra ancestralidad. Este domingo 19 de enero de 2020 ofrecí el discurso de orden en el acto público solemne que el Alcalde Leonidas González y la Cámara Municipal convocaron para celebrar el nacimiento de Ciudad Urdaneta y la Parroquia Paraute como capital de la entidad y sede de los poderes públicos.

Me propuse compartir unas breves reflexiones y valoraciones del evento, a la luz del estudio honesto de la Historia y la reinterpretación de ésta desde la perspectiva descolonizadora que hemos asumido para indagar en las verdaderas raíces de nuestro ser regional y nacional.

Lo primero fue apuntar de repaso, la impertinencia de la dictadura proimperialista de Eleazar López Contreras, al influjo del positivismo burgués que dominó el pensamiento de esa élite, que daban preeminencia a los íconos eurocéntricos por considerarlos superiores culturalmente a la hechura autóctona del pueblo venezolano. En la lógica dependiente colonizada de aquellos gobernantes, los invasores europeos del siglo XV y XVI eran los “descubridores” y “fundadores” de nuestra existencia, como si en estos territorios no hubiesen morado desde tiempos milenarios unos habitantes originarios con formas de vida legítimas y culturas propias, idiomas, creencias y organización social. Por eso se le rendía pleitesía a lo foráneo y se despreciaba lo nativo nacional.

II

Dicho esto, sin detenernos en calificar al invasor Alonso de Ojeda, nos limitamos a informar:

– Que este sujeto nunca visitó ni pasó cerca de la población lagunillense, que al momento de su incursión en el Lago Maracaibo ya existía con su hermoso nombre añú: Paraute.

– Que el tal Ojeda sólo vino a nuestro continente como ambicioso invasor que procuraba obtener poder y riqueza fácil asesinando al pueblo originario, como lo hizo en Haití (isla La Española para los invasores) donde junto a una legión de criminales ejecutaron el genocidio del hermano pueblo tahíno, incluido el suplicio de la cacica Anacaona y otros líderes indígenas, al punto de haber exterminado en pocos años a aquella desdichada nación.

– Que el interés de Ojeda era encontrar una ruta hacia “los mares del sur” (el Océano Pacífico), por lo que se hizo otorgar por el reino hispano la gobernación de Coquivacoa, que corresponde a la actual península de la Guajira, y que más nunca regresó a las riberas lacustres, porque aquí fue rechazado con las flechas y el coraje del pueblo añú originario de Maracaibo.

– Que tal sería su remordimiento por los crímenes atroces cometidos, que al dictar su testamento suplicó ser enterrado a la entrada del templo de San Francisco en la ciudad de Santo Domingo, para que quien entrase al recinto le pasare por encima como símbolo de lo ruin que el mismo Ojeda se consideraba. “A confesión de parte, relevo de prueba”, dice el litigante Douglas Querales.

III

Refundar, renombrar o rebautizar esa ciudad petrolera de la Costa Oriental del Lago Maracaibo, con el nombre venerable del Generalísimo Rafael Urdaneta, es ante todo un acto de justicia y honor, un acto bolivariano.

Una virtud de la personalidad bolivariana es la gratitud; recordemos algunas máximas de su puño y letra:

– Los malvados no tienen honor ni gratitud, y no saben agradecer, sólo temer.

– Yo poseo el sentimiento de la amistad y de la gratitud.

Al colocarle el nombre de Urdaneta a una ciudad que aspira renacer, refundarse, relanzarse, con el Poder Popular y las instituciones civiles y militares en unidad ejemplar, estamos ante un acontecimiento con profundo sentido del honor. No es cualquier cosa ponerle el nombre del compañero a quien El Libertador consideró su “más leal” General, “el eje de sus operaciones militares”, “El Brillante”; ese mismo que representa lo más elevado del patriotismo en el occidente venezolano, el bolivariano que nunca traicionó, nunca se doblegó ni se rindió, nunca se corrompió.

Urdaneta, el maracaibero y carmelero, el que se alzó en Bogotá el 20 de julio de 1810, que se resteó con Bolívar en 1813 haciendo posible La Campaña Admirable, el que salvó las reliquias del ejército con su retirada magistral de 1814, que se repliega al llano y monta guerrillas, que acude a reencontrarse con su amigo el Jefe Supremo Simón Bolívar en la Campaña de Oriente y Guayana, que es electo representante al Congreso de Angostura, que asume la misión de recibir y organizar bajo mando patriota a la Legión Británica en Margarita, que ejecutó una operación impecable al llevar a feliz término el plan de liberación de Maracaibo y Coro en 1821; que impedido de acompañar al Libertador en la Campaña del Sur por los tormentos de un grave problema de salud, aún se dedicó tanto a apoyarle políticamente y en tareas logísticas, que Bolívar le escribió que había sido “el eje de sus operaciones militares”.

Este héroe, marginado de la historiografía nacional y colombiana, fue quien mayores muestras de lealtad incondicional mostró cuando los sátrapas santanderistas se confabularon para asesinar al Libertador en la nefasta conspiración septembrina de 1828; es el mismo que en el ocaso del Sol de América, da la cara por el partido bolivariano ante los traidores y la historia. Rafael Urdaneta es el reivindicador de Bolívar en su patria chica Venezuela donde lo habían defenestrado unos espíritus degradados; como presidente de la Sociedad Bolivariana lidera la repatriación de los restos inmortales de Simón Bolívar y protagoniza todos los actos homenajes a su insigne amigo.

Palabras mayores conciudadanos. Esta ciudad se engalana y compromete –al gobierno en todos sus niveles- la realización de todos los esfuerzos por honrar el epónimo con que se luce al mundo en las auroras de la lucha por la dignidad humana.

IV

Días atrás me atreví a publicar una carta al presidente Maduro tratando de llamar su atención sobre este hecho trascendente en el campo de lo simbólico, ese terreno etéreo donde se libran en este tiempo tantas batallas por la verdad y la justicia internacional.

Reitero ese llamado a asumir Ciudad Urdaneta en el empeño por construir una ciudadanía con derechos y calidad de vida, en una región que esperó un siglo ser atendida por el país a quien favoreció con las riquezas de sus entrañas y el sudor de su clase trabajadora.

En orillas del Orinoco, al suroriente, Ciudad Bolívar, y ahora en las riberas del Maracaibo, en el occidente venezolano, Ciudad Urdaneta: grata hermandad que asegura por siempre la independencia y soberanía de la Patria.

Bienvenida Ciudad Urdaneta en la parroquia Paraute del Municipio Bolivariano Lagunillas. Sembrando dignidad los pueblos cosechan libertades.

Cronista de Maracaibo

Lea también
También te sugerimos
Loading...
Comentarios
Cargando...