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Ya viene… ya esta aquí… es… Rodríguez Torres, por Ender Arenas Barrios

Debe ser alguna razón atávica, esa que nos une a nuestros orígenes guerreros y militares y que nos ha hecho adorar a cualquier vestidito de verde, incluso a quienes ya no lo usan, pero que alguna vez lucieron charreteras. Es una invariable, es una regularidad social, una norma, una regla, una fatalidad, pero siempre que estamos a punto de ahogarnos en mierda aparece el supremo salvador.

Por allí se nombra al General Miguel Rodríguez Torres. Algunos dicen que este ha roto con la ortodoxia chavista, que ha puesto en su perfil de Facebook e incluso lo ha dicho en la radio, en TV y en todas las redes sociales existentes, una retahíla contra la corrupción, que le peló los dientes de pura rabia a Diosdado, que la MUD (Mesa de la Unidad Democrática) no lo mira con malos ojos y hasta lo escucha. Es más el hombre ha publicado en Instagram que llegó la hora de la Unidad Nacional.

¡La pinga! ¡La pinga! Yo veo a Rodríguez Torres y me produce el mismo desaliento que hoy me producen Maduro, Diosdado y compañía. El argumento que señala que la transición solo es posible por la descomposición interna del chavismo, solo sería posible si los que detenta la disidencia no le rindieran un culto enfermizo y necrofílico a Chávez y a su legado y que justamente lo que les lleva a romper con Maduro, los disidentes lo dicen, es que no ha sabido mantener el capital político inicial de la revolución dejado por el difunto.

Recordemos que hace años, cuando Chávez se alejó de la salida puchista, le presentó al venezolano una propuesta socialdemócrata y se aferró a lo que entonces se conocía como la tercera vía, que era ensayada por Tony Blair en Inglaterra. Poco tiempo después, Chávez, se confesó no sé qué carajo, porque de definición y redefinición permanente, nunca llegamos a saber de qué diablos se trataba la llamada ideología chavista, hasta que un mexicano alemán le presto el concepto de socialismo del siglo XXI, cuestión que ya quedó olvidada para pasar a ser, ahora, la expresión ideológica de nada. El arte del disimulo como forma de Gobierno. Rodríguez Torres calza perfectamente en ese paradigma.

Personalmente creo que la organización del orden social y político que el chavismo ha producido tiene en el nudo central de su organización donde se produce de facto y simbólicamente el poder chavista una conformación monolítica cementada por el poder y la corrupción y a partir de allí ha desarrollado una vocación autoritaria que se vale de dos aparatos autoritarios de poder: La FAN y el TSJ y tal estructura no se disuelve desde dentro.

La disolución del modelo chavista, dada esta característica que cristaliza en una homologación de Gobierno y sistema solo puede generarse a través de la presión desde afuera, desde la organización de la gente y su presencia en la calle, más la utilización de los espacios formales de la sociedad política organizada.

Pensar, como hacen muchos amigos y analistas, que la solución es el hombre que inventó los cuadrantes ¿Se acuerdan? Es seguir a la cola del hombre a caballo.

Yo creo que la única hora que ha llegado es la de recuperar la república civil y que una vez lograda la democracia esté gobernada por gente que sea, por lo menos, decente.

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