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Venezuela no merece esta desgracia, por Dr. Manuel Ocando

Cada día que pasa la rabia, la ira y la desesperación se elevan a niveles muy peligrosos. La tensión se nota en la calle, en el mercado, en el taxi, en los hospitales, en las colas, en todas partes.

En Venezuela antes que llegara esta desgracia de gobierno que hoy tenemos, los precios del barril de petróleo, cayeron a 7 dólares y la administración pública funcionaba con normalidad y en los mercados no había escasez, desabastecimiento, hiperinflación y especulación. Podías conseguir una vivienda, del gobierno, sin que te exigieran felicidad irracional o ser incondicional a un régimen chantajista y te entregaban tu título de propiedad en lo que terminabas de cancelar el crédito. Conseguías hacer mercado y adquirir los productos de la dieta diaria y aseo personal de tu preferencia, sin hacer colas y en la cantidad que quisieras. Un profesional egresado de cualquier universidad pública o privada, lograba empleo seguro, estable, bien remunerado y a los pocos años podía casarse y formar una familia, adquirir vivienda y vehículo sin muchas dificultades.

Nuestro gran drama consistió esencialmente en perder el norte, la madurez, la racionalidad, la crítica, debido a que la mayoría de los venezolanos actuaron de manera irreflexiva, ansiosa, inconsciente ante la elección de Chávez y sus posteriores reelecciones. No existen argumentaciones lógicas para explicar cómo el país con mayor riqueza y abundancia petrolera de Latinoamérica se convirtiera en un país tan corrupto, improductivo y pobre.

La historia de Venezuela ha podido ser otra, al menos parecida a cualquiera de nuestros países vecinos que pasaron por graves problemas, pero la ciudadanía no cometió errores y esa misma ciudadanía comprendió que la democracia solo con más democracia y más institucionalidad es que se hace perfectible y se corrigen los déficit presentes, y no creyendo en fórmulas populistas que terminan hundiendo por su impericia e improvisación a los países y sociedades en peores crisis, en hambre, miseria, corrupción e ineficiencia.

No hay duda acerca de que Venezuela es un lugar de complejos fenómenos, un país invadido de paradojas y distorsiones, un espacio donde convergen equivocaciones, engaños, aberraciones, fallas, contradicciones y por sobre todo carencias de todo tipo en el orden material, espiritual e institucional.

El régimen chavista en 17 años se encargó de dilapidar y regalar esa enorme riqueza nacional, desaprovechando la oportunidad de oro de convertir a Venezuela en un gran país desarrollado, de progreso y con una calidad de vida de primer mundo.

Ahora que todos los venezolanos lo sabemos, podemos entender perfectamente que merecemos vivir mejor, que vale la pena luchar para salir de este régimen hambreador y empobrecedor.

Es cuestión de dignidad como venezolanos que somos, luchar para rescatar a nuestra patria de manos de quienes han tratado de acabar con este país y aún no han podido. No aceptemos esta desgracia de gobierno y luchemos por un país en donde construyamos un verdadero desarrollo y progreso procurando bienestar y una mejor calidad de vida para todos.

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