El diario plural del Zulia
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“Que todos sean uno”, por Padre Jaime Kelly

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre, sino por Mí” (Jn.14,6). Jesús es el mediador entre Dios y los hombres, Jesús es el centro, el encuentro de todos los hombres que caminan en fe, en el amor, en la esperanza, en la búsqueda de un mundo mejor.

Estamos orando por la unidad de todos los cristianos, de todos los que buscamos el camino de la Santidad y la construcción de un mundo mejor, donde podamos vivir en la justicia, la paz y la comprensión que se traduce en el respeto que nos debemos los unos a los otros, como fruto del amor que se ha derramado en nuestros corazones, a través del Espíritu Santo, que nos ha sido dado (Rom. 5,5). En este año se nos ha propuesto orar basándonos en el texto tomado de la Carta de Pablo a los Corintios (2 Co. 5, 14-20). “Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia”.

Jesús es el Buen Pastor que cuida del rebaño encomendado: “Yo Soy el buen pastor y conozco a los míos, como los míos me conocen a Mí” (Jn. 10,14). Él camina delante del rebaño que le reconoce como su Rey y Señor, y escucha su voz. La voz de Jesús comunica la Vida eterna y como nos dice en su palabra: “…Y esta es la vida eterna: conocerte a Ti, Padre, único Dios verdadero y al que Tú has enviado, Jesús, El Cristo.” ( Jn. 17,3).

Por eso Jesús ruega por los suyos y por todos los que se unirán a Él, para ser el nuevo pueblo santo, es decir, consagrado a Dios en la verdad. En Juan, capítulo 17, Jesús ora por la unidad de los hombres para hacernos hermanos, hijos de un mismo Padre que está en los cielos, por eso Jesús le dice al Padre: “Padre justo… Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor, como tú me amas, esté en ellos” (Jn. 17,16 ).

Amigos, para que podamos vivir en la Unidad, debemos experimentar el amor de Dios en nuestra vida, que es la Gracia que nos permite perdonar, soportar, servir y dar con alegría, y esa Gracia nos renueva y nos transforma interiormente día a día, para que podamos distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada y que nos permite ser testigos de su presencia en el mundo y con ello, levantar en alto Su Nombre, para atraer a muchos más hacia Él, y agrandar el rebaño que solo escuche su voz y no siga la corriente del mundo en que vivimos, que trae consigo vacío, tristeza, destrucción y muerte. Jesús vino para que tengamos vida en plenitud, es decir, Él quiere que seamos felices y conocerle a Él, es la felicidad.

Roguemos por la unidad, el amor, la reconciliación, la paz y la justicia. Vivamos la reconciliación, pues como nos dice San Pablo: “Todo es obra de Dios, que nos reconcilió con Él en Cristo, y que a nosotros nos encomienda el mensaje de la reconciliación”, (2 Cor. 5,18). Clamemos con fe: Venga a nosotros tu reino” , construyendo juntos la civilización del amor y la Paz.

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