El diario plural del Zulia
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Rogelio Suárez// El cono que no vale un cono

Hoy saco cuentas y los números no me dan. Por más que saque a relucir todo mi escaso conocimiento matemático me empeño en sumar y multiplicar pero al final se impone la resta. Gano en bolívares soberanos pero en la calle todos y todas hablan de dólares. Desde los más chamos hasta los ancianos.
Sigo las conversaciones en las que me involucran familiares, conocidos y amigos. Como “perrito de tablero”, bajo y subo la cabeza en señal de entendimiento cuando hablan de los 90 dólares que pagaron por una batería. De los 25 dólares que cancelaron por 80 litros de gasolina. Los 10 dólares por una pizza sencilla. Hasta de los 15 dólares que pagó un pana que fue con su novia a un motel por 12 horas. En la panadería, en la charcutería, en el abasto, en la licorería hasta en la iglesia.
Todos hablan de verdes, lechugas, trébol…y yo con mi código de soberano. Hasta hace poco tiempo la gente que quería vender dólares le susurrraba en la pata de la oreja al posible comprador: epa tengo 50 dólares. Cuánto me dáis?. Todo se hacía en secreto. Se escondían esos billetes entre el sostén femenino e incluso en los zapatos. Hoy la historia es otra. Esta mañana fui al centro de Maracaibo y en plena avenida Libertador entre el mercado Las Pulgas y el Centro Comercial Plaza Lago están esos “señores” con las pacas de billetes en mano. “Cambio dólares, cambio pesos. Compro oro. Compro plata”. Unos con calculadoras, otros tienen una agilidad impresionante de sumar y multiplicar y al instante te dan la cifra exacta de la transacción. Ahí en plena vía pública.
Entre vendedores y compradores. Entre rumas de plátanos, cajas de huevos, quesos blandos y semiduroas. Entre guas servidas e inclusive al lado de los efectivos de la Guardia del Pueblo. Hace exactamente 10 meses el anuncio presidencial nos puso de cara a una nueva familia de billetes y a unas nuevas monedas. Con un titular esperanzador: plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica. Bonitos los billeticos. Sonoras las moneditas en la pantalla televisiva.
Ni siquiera un año y la malévola hiperinflación se ha tragado a paso de vencedores los billeticos y nuestra esperanza. En  orfandad ha quedado esa “familia”. Solo sobreviven tres de los seis billetes. El de 100 está en cuidados intensivos y pronto presenciaremos su sepultura defininitiva. Las monedas fallecieron en la incubadora.
Han sido 16 años de control de cambio. Cadivi, Sicad, Sicad II, Dicom, Dipro, Simadi, Dicom II, Dicom III, ahora Mesas de Cambio. De fracaso en fracaso. Como diría el panita Alí Primera “la mayor grosería la dice esta sociedad” y en este caso las “malas palabras” retumban desde el gobierno nacional con pésimas decisiones económicas que sin duda no responden a un plan serio de ajustes económicos. Cono de la madre vale!!!
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