El diario plural del Zulia
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Rodrigo Méndez // ¡Duerme como un niño!

Si cuenta con el respaldo de los venezolanos al chavismo eso no le quita el sueño. Ahora se entiende la afirmación dada a Christiane Amanpour: … “Yo duermo tranquilo. Duermo feliz, duermo como un niño.”

Hoy Maduro se siente envalentonado, con la “mise en scène (la puesta en escena) “ denominada “Operación Gedeón” del Director Diosdao Cabello y el  show montado con los barcos petroleros iraníes que transportan 1,5 millones de barriles de combustible, vaya la producción de un día y medio de la vieja PDVSA, espectáculo que ratifica el fracaso de la era chavistas y su Socialismo del siglo XXI, el cual ratificó que el cacareado “bloqueo” es tan solo un pitorreo.

Todo esa parafernalia tuvo un único objetivo, designar a los Rectores del CNE  y la estrategia estaba cantada, en pasado diciembre se firmaron las adquisiciones  de Luis Parra y su séquito, una vez cumplida la ceremonia del escritorio jurídico de Miraflores “TSJ”, pasó seguido se montará el quinteto,el solista principal será Hely Vladimir Villegas Poljak, los otros  criollos del montón.

Total la calle no es del pueblo, sino de lo colectivos armados y, llegado el caso, de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), que ya sabemos cómo reprimen. El miedo es la herramienta para el control social, pero también lo es la desesperanza.

Así las cosas a finales de año funciones de otro circo presenciaremos, en el ínterin se desasen de Juan Gerardo, bien dejándolo consumirse  como cirio encendido, o poniéndolo bajo sombras.

Eso si abundaran acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, hombres bala, y sobre todo magos que aparecen y desaparecen en diversas tiendas.

Hablando de Juan, propicio es recordar a su ancestro “Juan Bimba”, “Juan Criollo”, “Juan Pueblo” son tres denominaciones, con un mismo significado y un mismo significante: Pueblo.

De ese pueblo tantas veces despreciado, excluido, humillado, engañado, vejado, sobran los adjetivos para enunciar la manera como fue tratado por su última ilusión y el gran fraude, un Pueblo que creyó en su comandante y le traicionará, eso hay que repetir para  que la sentencia de Miguel de Unamuno “Las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan”, no prospere.

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