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Noel Alvarez // El lobo estepario

En la literatura universal resalta con el título de El lobo estepario, la novela del escritor alemán Hermann Hesse, publicada en el año 1927, fue escrita después de una fuerte crisis personal, psicológica y emocional que vivió el autor que lo sumió en un aislamiento e imposibilidad de relacionarse con el mundo. La obra combina elementos autobiográficos y psicoanalíticos y recibió su nombre de la denominación en alemán del lobo estepario, “Der Steppenwolf”.

Según algunos, un lobo estepario puede ser visto como una metáfora de un tipo
de ser humano. Una persona insatisfecha consigo misma y con su vida, debido a que cree estar compuesta por dos naturalezas irreconciliables: el hombre y el lobo. Al ser humano le corresponden los bellos pensamientos, las sensaciones nobles y delicadas y las buenas acciones. El lobo respira odio y es un enemigo terrible de los humanos. Estas dos naturalezas se encuentran en una confrontación constante y mortal, y cada una vive exclusivamente para martirizar a la otra.

La naturaleza salvaje del lobo no permite ser domada y obedece solo a sus propios caprichos. Es una libertad con un alto precio. No tiene ninguna responsabilidad, ningún propósito, no es productivo, tampoco aporta a la sociedad, como lo haría alguien con una profesión u oficio. Tampoco tiene lazos afectivos que lo aten. Vive en una soledad absoluta: nadie se le aproxima espiritualmente, por ninguna parte surge compenetración con nadie, y nadie está dispuesto a compartir su vida.

La soledad del lobo es un aspecto tan importante y profundo que incluso llega a compararla con su propia muerte. La independencia del lobo es como su ruina, porque está solo, en un mundo que lo abandona y por tanto los seres humanos dejan de importarle. Él, a sí mismo tampoco. Lentamente va ahogándose en una atmósfera tenue de falta de trato y aislamiento. El lobo estepario tiene una relación conflictiva hacia la burguesía. Por una parte, desprecia la mediocridad, el conformismo y la productividad del pensamiento burgués, por otra se siente atraído hacia ella por su comodidad, orden, limpieza y la seguridad que le recuerda a su madre y a su hogar.

“No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano”, estas palabras resumen las ideas de Hermann Hesse.  El periodista teutón plasma en
su novela, el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período entreguerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo.

El protagonista de la novela El lobo estepario, es un hombre de mediana edad que vive solo en una casa de huéspedes burguesa. Se llama Harry Haller y se refiere a sí mismo como un “lobo estepario” porque se siente como un lobo solitario de las estepas, alejado de las obsesiones y las convenciones comunes a la mayoría de las personas. Harry vive en las profundidades de su intelecto y desprecia el mundo pragmático y superficial de la burguesía y de los placeres simples de la vida. Se cree dividido, desarrollado entre dos extremos una mitad humano que comparte
los ideales y los intereses de la humanidad, y una mitad bestia que ve esas aspiraciones como vanidades inútiles y absurdas y que llegó a decir: “a los verdaderos hombres no les pertenece nada. El tiempo y el dinero pertenece a los
mediocres y superficiales”.

Como ser humano, el lobo estepario es un ciudadano educado, interesado en bellos pensamientos, música y filosofía, tiene dinero en el banco, es seguidor de la cultura y los compromisos burgueses, portador de la ropa burguesa y con anhelos normales. Como lobo, es un solitario escéptico de la sociedad y la cultura burguesas, que se considera a sí mismo un genio superior al ciudadano, un extraño y un revolucionario político. El periodista alemán, en esta novela, retrata al burgués como una persona que trata siempre de colocarse en el medio de los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Dice que, por su naturaleza, el burgués es una criatura con un débil impulso vital, miedoso, que vive temiendo la entrega de sí mismo, por tanto, es muy fácil de manejar y por su connatural característica, ha sustituido el poder por el régimen de las mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación.

Concluye Hesse evidenciando, que este ser, débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad muy considerable, no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes.

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