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La seguridad y defensa como excusa por María Guadalupe Núñez

El poder militar que más allá de las cuestiones constitucionales es el verdadero poder en Venezuela, es un virus agresivo que ha invadido el cuerpo del país y terminó de borrar los linderos que existían sobre su actuación en la vida política-partidista nacional. El Dr. Agustín Blanco Muñoz habla del partido militar y está en lo cierto, no hay otra gura para describir esa enfermedad histórica pues según el señor Ministro de la Defensa, las FAN son chavistas, socialistas y antiimperialistas.

El poder militar, al cual el Gobierno nacional ha dado mayor preeminencia en el escenario político nacional, es, según la Conferencia Episcopal de Venezuela, “una amenaza a la tranquilidad y la paz”. La validez de esta declaración de la CEV se nota en las actuaciones conjuntas del Gobierno y del Ministro de la Defensa, nombrado de facto vicepresidente de la República, con amplios poderes discrecionales sobre el gabinete ministerial y el mundo civil. El Ministro se sustenta en la doctrina de seguridad y defensa que, de acuerdo con su concepción, abarca la seguridad en todas sus facetas. Esto es, asume el control total de la vida nacional.

La declaración del general es un galimatías: “No me gusta la intervención militar en asuntos que no son de naturaleza militar pero esto es un asunto de seguridad y defensa de la patria y por eso la fuerza militar ha sido involucrada (…) no es intervención, si hiciese falta intervenir el Estado tiene todo el poder para intervenir”. De acuerdo con esta perspectiva es de esperarse que el día menos pensado la FANB ocupe militarmente e intervenga la universidad autónoma cuando haga uso de las prerrogativas constitucionales en la exigencia de sus derechos, como ya lo ha hecho con puertos, aeropuertos y empresas distribuidoras de alimentos. Es la confesión del más rotundo fracaso de las políticas implantadas para el sector,

Ante este escenario, la universidad que aún mantiene abiertas las cicatrices de la intervención militar a finales de los 60, tiene que utilizar su poder de convocatoria y liderazgo para lograr la unidad de toda la comunidad universitaria y enfrentar la amenaza gubernamentalmilitar que se ciernen sobre ella.

Una unidad para la defensa de la institución, la promoción de los valores democráticos y el enriquecimiento de las relaciones entre la sociedad civil y los militares con la finalidad de remover los factores que han favorecido la intervención de los militares en la política. Un reto formidable en una sociedad caótica que desconfía de todos los actores políticos. Contribuir a concretar el sueño de un país con futuro; a la vez que ella misma se construye el propio para ponerse a tono con los tiempos por venir.

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