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La ceguera de la atención, por Dr. Msc Manuel Ocando

La revista Science publicó un artículo de un grupo de psicólogos que había puesto a prueba la capacidad de observación de 24 radiólogos del prestigioso Brigham and Women’s Hospital de Boston. Le entregaronm cinco tomografías, de cinco imágenes cada uno, de los pulmones de varios pacientes para que buscaran en ellos indicios de un posible cáncer. Lo que no sabían es que algunas imágenes habían sido manipuladas para incluir la gura de un gorila bailarín: para el 83 % de los médicos fue totalmente invisible. “No es porque no pudieran verlo, sino porque sus cerebros estaban ocupados en lo que estaban haciendo: buscaban nódulos cancerígenos, no gorilas”, explicó Jeremy Wolfe, director del Laboratorio de Atención Visual del citado hospital.

El concepto de ceguera de la atención fue creado por los psicólogos Arien Mack e Irvin Rock; se re ere a la incapacidad de percibir un estímulo notorio que se presenta o sucede dentro de nuestro campo sensorial, y esto es debido a que la atención está focalizada en otro aspecto. Los investigadores ponen de manifesto que cuanto más nos concentramos en algo, manteniendo la mente ja en una única idea, menos capaces somos de percibir los sucesos imprevistos y cambios inesperados en nuestro entorno. No es un suceso patológico, es algo tan cotidiano como sacar el telé-fono para mirar la hora y guardarlo sin saber qué hora es.

El ser humano comienza a aprender desde el momento de su nacimiento, aprendemos vocabulario, las costumbres de nuestra cultura, las creencias de nuestros padres, lo que nos agrada o nos desagrada. En la escuela, aprendemos la historia según nos la enseñan los maestros y los libros, nos hacemos idea del mundo que nos rodea según las teorías aceptadas por la sociedad y asimilamos ciertas formas de expresión para relacionarnos con nuestros compañeros. A medida que vamos creciendo, nuestra mente adquiere cada vez más conocimientos. A pesar de que todo este bagaje intelectual que forma parte de nuestras competencias básicas es necesario para desenvolvernos en la vida, persiste un lado negativo. Todos estos conocimientos se graban de tal forma en nuestra mente llegando a limitar nuestra visión y nuestro entendimiento y, lo queramos o no, nos encarcelan en un mundo de ceguera o prejuicios donde nos bloqueamos a los nuevos escenarios, tal y como bien lo expresan Eddie Weener y Arnold Brown en su extraordinario libro Anticiparse al futuro.

En la actualidad cada segundo estamos recibiendo una cantidad increíble de información. Es obvio que para poder lograr tus metas, tus sueños o tus grandes objetivos necesitamos que cada uno de nosotros podamos percibir, y hacer consciente dicha información. Desafortunadamente, una sustancial cantidad de toda esa información queda invisible o pasa desapercibida por nuestro consciente y esto sucede porque el cerebro no ve los que los ojos miran. Razón por la cual la gran mayoría de los sueños y metas que deseamos lograr en la vida, nunca llegan a hacerse realidad.

Para sobrevivir en la afanosa y dinámica carrera del siglo XXI, debemos despojarnos selectivamente de todo aquello aprendido con anterioridad que nos hace resistentes al cambio y nos permite mirar el entorno con claridad, buscando nuevos conocimientos para afrontar las adversidades y así poder resolver los problemas emergentes. Por lo que debemos entonces encontrar caminos que nos ayuden a abandonar los estereotipos y el pensamiento conformista a los que muchas personas se aferran porque requieren de poco esfuerzo y le impiden visualizar las cosas que tenemos a la vista.

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