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Ideología Vs. Realismo, por César Ramos Parra

En China desde 1949 gobierna el Partido Comunista. En un principio, aplicaron una dictadura comunista maoísta de economía centralizada y sin propiedad privada. La aplicación de este régimen los condujo a un rotundo fracaso. En 1978 se vieron obligados a impulsar las reformas económicas que determinaron la apertura a los mercados internacionales, estímulos a la inversión extranjera y la implantación de la propiedad privada. Estas reformas, la convirtieron en el país con el más alto crecimiento económico del mundo, la segunda potencia mundial y mayor importador y exportador de bienes. Las realidades llevaron a sus gobernantes a actuar pragmáticamente al margen de una ideología utópica.

¿Es el Estado un fin o un medio, es decir, es la meta última de la actividad social, a cuyo servicio deben consagrar las personas todos sus esfuerzos,  o es simplemente un instrumento del bienestar humano?

El rol del Estado es motivo de discrepancias entre las ideologías políticas. Los liberales y los neoliberales sostienen que el Estado debe ser limitado en sus facultades reguladoras sobre la economía; los fascistas buscan satisfacer sus apetitos de poder; los marxistas lo consideraron un medio de dominación al servicio de la clase hegemónica; los anarquistas un símbolo de la autoridad que rechazan; los socialdemócratas y socialistas creen que se le debe democratizar para establecer formas justas de convivencia social; para el Socialcristianismo debe estar en función del hombre, a través de la búsqueda del Bien Común y la Justicia Social.

La Política moderna busca concretar los fines del Estado hacia un elevado sentido de utilidad en la medida que satisface las necesidades físicas, intelectuales y morales de los hombres, impulsando el desarrollo económico y la justicia social como objetivos nacionales impostergables.

En nuestra Venezuela actual, frente a la grave situación que afecta a toda la población, debido fundamentalmente a la inseguridad, inflación, escasez y el desabastecimiento, el caos de los servicios públicos, la profundización de los niveles de pobreza y pérdida creciente de calidad de vida de todos los estratos sociales, sin ignorar la pérdida de valores y la espantosa corrupción. El Socialismo del Siglo XXI parece carecer de la necesaria dosis de realismo que exigen las circunstancias. Un Gobierno pragmático es aquel, que sin abandonar sus principios ideológicos, entiende que debe priorizar su agenda en provecho del bienestar colectivo.

Este Gobierno dispuso de todos los recursos económicos para transformar a Venezuela en el País puntero de América Latina; lamentablemente lo ideológico privó sobre lo racional. Convirtió el oro en arena. Ojalá entiendan que su tiempo pasó, que no pueden apelar a burladeros para seguir aferrados al poder y que el país reclama un nuevo liderazgo, que surja pacífica, democrática y constitucionalmente; que venga, con nuevos bríos e ideas innovadoras, a sacar nuestro país del caos en el cual se encuentra. Las Universidades, Los Colegios Profesionales, Los sectores laborales y empresariales, las ONG’s, entre tantas otras organizaciones de la sociedad civil, debemos prepararnos para asumir una activa participación en la reconstrucción del país. ¿Cuáles fueron las verdaderas motivaciones de quienes impulsaron el Socialismo del Siglo XXI?

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