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Elio Ríos Serrano // Aires acondicionados para Maracaibo

Maracaibo está situada en la zona tropical, lo que le confiere las características climáticas de mucho calor a las especies que vivimos en este ecosistema. Recordemos que la ciudad es un ecosistema.

Necesitamos refrescar nuestro ecosistema llamado Maracaibo, nesecitamos más sistemas acondicionadores del aire. Necesitamos más aires acondicionados naturales. Los aliados perfectos para este fin, son los árboles.

Nuestro ecosistema, la ciudad de Maracaibo, se ha sometido a expoliación de la arboleda por parte de la humanidad. Excusas para quitar los árboles en nuestra ciudad hay muchas, entre otras, la hojarasca del árbol produce “sucio”; el uso de la sombra para estacionar o aparcar carros de otros domicilios; uso de la sombra por personas para esperar transporte o para comercio informal; sospecha de que pueda ser usado como escalera para el acceso al dominio o complejo residencial. La cuestión es acabar con los pobres arbolitos. Se le suma la caída de árboles en tormentas, quemadura directa o con el “efecto horno” de la quema de basura debajo del área de su sombra, la agresión y tumbada de árboles para usarlos en las protestas y otras formas de muerte de árboles. Esto es perjudicial porque al morir un árbol, aumenta el calor local y de toda la ciudad.

Tratemos de explicar este aspecto importante de acondicionamiento del aire, el árbol como aire acondicionado para el ecosistema llamado Maracaibo.

El calor de la superficie y de la atmósfera baja depende del calentamiento de las superficies debido a la incidencia de los rayos del Sol, en especial de la energía calórica de las radiaciones o rayos del espectro infrarrojo cercano. Mientras más rayos infrarrojos cercanos caigan en una superficie, más calor se acumula en una casa, calle, comunidad y ciudad.

En contraposición a la incidencia de los rayos solares para ocasionar calor, está el reflejo de los mismos. Esto se le llama albedo, que es la capacidad de una superficie de reflejar una proporción de las radiaciones solares que sobre ésta incide. En términos generales las superficies de colores claros tienen más albedo que las de color oscuro.

Se han desarrollado escalas del albedo, potenciales que va desde el albedo nulo o cero con superficie negra a el albedo absoluto o cien por ciento de las superficies blancas. El hielo en la superficie se formó por bajas temperaturas y si es blanco tiene un albedo del cien por ciento, aumenta la capacidad de generar más frío por reflejar completamente las radiaciones solares.

En nuestro caso del trópico, en nuestro ecosistema, en nuestra ciudad de Maracaibo, la alta incidencia de radiaciones solares del tipo infrarrojo cercano, hace una mayor cantidad de calor. Somos por biotopo, una ciudad calurosa.

Pero tenemos la ventaja de la diversidad biológica, la ventaja de la presencia de la vegetación. La clorofila verde, presente en especial en las hojas, tienen un albedo mayor del noventa por ciento para las radiaciones de tipo infrarrojo cercano, que son las que producen el calor. Eso nos explica por qué hay frescor debajo de un árbol en un día soleado. No cambio un árbol por un techo para cobijarme del calor.

Esta explicación nos lleva a concluir que para ciudades tropicales y calurosas, es decir, para nuestro ecosistema llamado Maracaibo, tanto la comunidad, los gobiernos así como las empresas, deberíamos hacer más frescos estos ecosistemas, lo podemos hacer con la presencia y preservación de una arboleda que sirva de “aires acondicionados” de la ciudad.

La presencia de sitios arbolados que desde los grupos ambientalistas Amigos del Bosque, NATURAZUL, llamamos según su ubicación, como bosques comunitarios, bosques hospitalarios, bosques escolares, bosques empresariales, bosques viales, Estos harán más placentero el ecosistema de la ciudad, serán nuestros aires acondicionados. Quien tumba un(os) árbol(es) o peor, los tortura anillándolos hasta morir lentamente, nos quita un(os) aire(s) acondicionado(s) de nuestro ecosistema llamado Maracaibo.

El efecto “aire acondicionado” se desarrolla así: La zona no arbolada con mayor concentración de calor, cederán su energía a estos bosques, pues debajo de ellos hay menos energía calórica y con la movilización de esa energía, refrescan los domicilios y otras construcciones de los diferentes sectores de la ciudad. El desarrollo de los diferentes bosques, ayuda a un desempeño menos caluroso dentro de nuestra ciudad.

Nuestros abuelos tenían el Bosque Domiciliario en su patio, para compartir, para conversar, para que la mucha Hera jugara debajo de su frescor.

Adicionalmente los bosques antes dichos, dan seguridad ante posibles enfrentamientos bélicos. Desde el punto de vista de la seguridad bélica, de la seguridad nacional y de la ciudad, los árboles nos “invisibilizan” la ciudad.

En caso de confrontación bélica, se puede evacuar la ciudad con menores pérdidas. Los mapas satelitales de infrarrojo, señalan las zonas con albedo al infrarrojo, es decir, señalan a la presencia de árboles. Las zonas donde no hay árboles, se convierten en objetivos militares.

Debemos conocer la bondad de nuestros árboles para mejorar nuestras ciudades. Si promovemos y preservamos nuestras arboledas o bosques dentro de nuestro ecosistema llamado Maracaibo, contaremos con una serie de aires acondicionados. De no ser así, estaremos condenados a batir cada vez más los récords de altas temperaturas.

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