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El pueblo en la calle, por Hugo Cabezas

Si algo ha quedado demostrado en la historia política de la humanidad es que las grandes iniciativas de transformación radical de la sociedad requieren de la participación del pueblo como sujeto fundamental de las mismas. Por tanto, no hay revolución sin pueblo, ya que, como bien lo dice Marx, en su 18 Brumario de Luis Bonaparte: “Los hombres hacen su historia. Pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y le han sido legadas por el pasado”. Por ese pasado, como tiempo histórico, que requiere ser transformado porque, la vida en sociedad, es un permanente estar haciéndose, tiene un comienzo pero no tiene un n. Al respecto, La Comuna de París, de 1871, constituye un buen ejemplo para corroborar esta afirmación: sustituido el pueblo, como actor fundamental de la misma por las cúpulas de la Guardia Nacional, de los jacobinos y los internacionalistas, la misma se vino abajo, hizo aguas, y los nobles deseos de edificar un nuevo modelo de sociedad, cuyas bases fundacionales fuesen las comunidades, el pueblo organizado, no paso de ahí, de una hermosa utopía.

Pues bien, construir una sociedad democrática de nuevo tipo en Venezuela, no resulta fácil, ninguna revolución lo es. Pero, en nuestro caso, por nuestra condición de país petrolero, se edificó un modelo de sociedad rentista, no solo en lo económico, sino en lo político, lo social y lo cultural; por ello, el régimen “democrático” establecido a partir de 1958, del Pacto de Punto Fijo, fue “una democracia de partidos pero sin pueblo”.

Ambas lecciones, entre otras, nos sirven de ejemplo. La sociedad socialista que nos hemos propuesto edificar tiene, por tanto, al pueblo como su sujeto fundamental, de ello no tenemos ninguna duda. El pueblo no puede ser sustituido por ninguna otra institución. La organización del pueblo tiene, entonces, que partir de su instancia más inmediata, de su comunidad, por lo que la Comuna constituye la base primordial en la edificación de la nueva sociedad socialista.

El revés sufrido el 6 de diciembre pasado, nos estremeció. Y al estremecernos nos está permitiendo deslastrarnos, sacudirnos, de aquellas conductas cargadas de un exagerado optimismo, que nos ocultaban la realidad que estábamos viviendo. Después de ocho meses, podemos decir que nuestro Gobierno y nuestro partido son otros. La lección aprendida nos ha conducido a hacer cada día, y con mayor fuerza, el legado de nuestro comandante eterno, Hugo Chávez, la luz que guíe nuestro proceder. Gobernar con el pueblo y para el pueblo, es la construcción de una democracia del pueblo y para el pueblo. Por ello, hemos retomado la calle. El pueblo venezolano y chavista está en la calle. Sin pueblo no hay revolución.

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