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El épico Monte Sacro, por Judith Aular de Durán

El pasado lunes 15 de agosto, se conmemoraron los 211 años del Juramento del Libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro.

En las afueras de Roma, con 22 años de edad, pronunció aquella frase lapidaria que lo ataría eternamente a la historia universal: “¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!”.

Sin lugar a dudas, es un legado de más de dos siglos enunciado por un joven de ideas revolucionarias que maduraron hasta forjar un proyecto de libertad continental, con alcance social y moral impresionante.

El juramento no fue un acontecimiento fortuito y mucho menos la consecuencia de un arrebato juvenil del Libertador.

Bolívar, con la guía de su mentor, Simón Rodríguez, se preparó para asumir con decisión la inmensa tarea de alcanzar la libertad de su patria y la de pueblos hermanos. Su obra es ejemplo para el liderazgo político que emerge en nuestra América con el desafío de completar el ideal bolivariano de soberanía e integración.

El Bolívar de Monte Sacro no se dejó llevar por la emotividad, ni por la ira y el revanchismo. Él se preparó intelectualmente para asumir el reto libertario.

Leyó y estudió con ahínco el pensamiento de los grandes autores de la antigüedad para definir el proyecto de libertad para la otra América, la que se extiende desde los límites del Río Grande hasta la Patagonia.

Las premisas de Locke, Condillac, Bufón, Montesquieu, Russeau, Voltaire, entre tantas lecturas, modelaron al lí- der y lo hicieron brillar con luz propia. Él supo tomar lo mejor de esas ideas para construir un proyecto de integración y progreso para América.

No le alcanzó la vida para ver cristalizados sus sueños pero tuvo el honor y la grandeza de cumplir su juramento y pasar de la retórica a los hechos, a la acción histórica de libertad. Hoy, nosotros como sus herederos, debemos retomar el sueño grandioso de Bolívar y seguir luchando por nuestros objetivos hasta alcanzar cada una de las metas propuestas.

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