El diario plural del Zulia
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Cuchillito de palo, por Humberto Rivera

Hace muchos años, le escuché en una homilía al Padre Lückert la historia del Cuchillito de Palo, la cual he utilizado infinidad de veces con extraordinarios resultados y hoy lo invoco ante tantas maledicencias que se han apoderado de esta pobre y agobiada nación por la inconducta de los ciudadanos.

Les cuento lo que el padre contó de una comarca secuestrada por el demonio quien había sembrado el odio y discordia entre los humildes y pocos habitantes.

Todas las disputas se generaban por los chismes y habladurías que entre ellos que se difundían y se regaban como incendio en paja seca.

Una señora piadosa y atormentada se dio cuenta que de seguir esa inquina que llenaba de odio aquel pequeño y humilde pueblo se iban a suicidar todos en primavera. Pensando en cómo armonizar tanta intriga y rencor sentada en su poltrona le llegó su amiga María a contarle las expresiones enemistosas y ofensivas que una vecina había proferido contra ella y sus familiares y las barbaridades expresadas sin recato ni piedad; enseguida se vistió y fue en busca de la ofensora vecina impía, con la intención de clavarle un cuchillo de palo y la encontró desgreñada y fúrica.

Después de saludarla amablemente y desearle un feliz año, le expresó su agradecimiento por el alto concepto que María decía que le tenía y ella no se imaginó cómo estas expresiones de afecto alteraron el concepto que ellas se tenían y desde entonces entablaron una amistad eterna y este cuento se hizo del conocimiento de todos los habitantes, lo cual cambió para siempre la actitud disarmónica difundida entre toda esa comarca.

Ruego a Dios para que este año que recién comienza, una persona piadosa nos clave otro cuchillo de palo, que nos llegue hasta las extrañas del ventrículo izquierdo del corazón y nos redima de este pandemonio y transforme a este país en el paraíso que tanto nos han prometido.

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