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Ciudadanía, diálogo y paz, por Rubia Luzardo

Se hace necesario revisar las demandas sociales de un significativo sector de la ciudadanía que hoy invocan la paz y el diálogo entre los hermanos venezolanos, este clamor ya trasciende las fronteras, son muchas las miradas puestas en nuestra realidad nacional, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), promotores de derechos humanos y hasta el vaticano han solicitado al Gobierno nacional venezolano sincerar los espacios de diálogo y cooperación en la búsqueda del bien común, estabilidad política y transformación social.

En ocasión del mensaje pascual por la resurrección de Cristo, el Padre Francisco invocó fortalecer el mismo sobre el pueblo venezolano, en virtud de la situación crítica que viven sus habitantes. Sensibilizar a los que tienen en sus manos el destino del país y promover la cultura del encuentro, la justicia y el respeto reciproco, como única alternativa para garantizar el bienestar espiritual y material de todos los ciudadanos. Para el pontífice “no puede haber paz, sin diálogo que lleve al respeto de la dignidad humana”.

Conscientes de la polarización presente en la sociedad, y de las situaciones adversas en lo económico, social y político del país.

Evocamos una vez más, el espíritu solidario del venezolano para el comienzo de un sincero esfuerzo por la reconciliación nacional, diálogo y tolerancia. Reconociendo las decisiones desacertadas de los sectores de poder que no contribuyen a la unión, sino a la desesperación y enfrentamiento entre hermanos, las cuales deben ser dejadas de lado ante el clamor común de paz.

Los ciudadanos hoy piden una rectificación del Gobierno con respecto a sus políticas económicas, sinceración de la realidad social producto de la escasez y de su capacidad de respuesta, medidas humanitarias para los presos políticos, activación del Referéndum Revocatorio del Gobierno de Nicolás Maduro, respeto a los derechos humanos y a las reglas del sistema democrático. Son peticiones claras que el Estado a través de sus distintas instancias debe garantizar.

El país y su ciudadanía a través del diálogo esperan ser productivos como nación con oportunidades de progreso y bienestar para todos, con “ideologías”, no se mata el hambre, el frío o la ignorancia, estamos dispuestos a reconstruir lo destruido, sembrar esperanza donde no la hay, transformar lo necesario para mejorar la justicia, equidad social y encuentro. Es un compromiso con la generación de jóvenes y niños que merecen un futuro de paz.

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