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Ausberto Quero // Los Humedales en Venezuela

Todos los años el día 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, para lo cual es menester en primer término definir que los mismos son “extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, de régimen hidrológico natural o artificial, permanentes o estacionales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”, en tal sentido se deben incluir  a toda una amplia variedad de espacios  geográficos como lagos, lagunas y ríos, esteros y morichales, playas y arrecifes coralinos, manglares, embalses, arrozales, entre otros lugares específicos atinentes.

La expresión humedal se instauró en el año 1971 cuando un grupo de países reunidos en la ciudad iraní de Ramsar, firmaron un tratado intergubernamental cuyo principal objetivo era la conservación y el uso racional de esos sitios, mediante acciones locales, regionales y nacionales, con la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible a nivel mundial. El tratado tuvo su origen durante la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, conocida como Convenio de Ramsar, y se firmó el 2 de febrero de 1971, del cual Venezuela es signataria (firmante) de la misma, y asumió las responsabilidades de mantener las características ecológicas de esos sitios, los cuales tienen un valor significativo para cada país y para la humanidad.

En términos generales son medios naturales muy ricos en cuanto a especies florísticas  y faunísticas, y son zonas de alta productividad ecosistémica, siendo lugares de desarrollo de infinidad de especies marinas y de agua dulce. Esta riqueza de nutrientes, larvas de peces y crustáceos atrae otras especies de peces mayores, así como reptiles y una enorme cantidad de aves, y se caracterizan por la gran diversidad de especies que viven en ellos. En particular los cuerpos de agua dulce sólo cubren cerca del 1% de la superficie de la Tierra, no obstante, alojan a más de 700 especies de peces, y más de 1.200 especies de anfibios, mamíferos, insectos y moluscos.

La importancia ecológica y económica de estos sitios, radica en que son   excelentes fuentes de agua para uso doméstico, industrial y agrícola, reservorios naturales de agua que regulan su flujo, evitando inundaciones y permiten la recarga de los acuíferos, proveen alimentos a las poblaciones humanas, y como ya se mencionó a la vida silvestre y acuática, incluyendo nutrientes que sirven de sustento a las actividades pesqueras, así mismo generan energía como la hidroeléctrica, pudiendo ser sostenibles en la mayoría de los casos. Contribuyen a la fijación de sedimentos, lo cual favorece la remoción de nutrimentos y tóxicos, de la columna de agua. Asimismo, ha sido reconocido su valor en la protección de la línea costera, y en el control de la erosión de estuarios y ríos.

En general, favorecen el intercambio económico entre las comunidades cuyo comercio es básicamente realizado por vías acuáticas, y desde el punto de vista social y cultural, constituyen un excelente recurso para la recreación y el turismo, no solo por la gran diversidad de sus ambientes, sino por la extraordinaria importancia paisajística, asociada en muchos casos a la diversidad de culturas y comunidades que dependen de ellos para subsistir, y de igual forma ofrecen refugio a animales que utilizan sus ambientes para protegerse, reproducirse y alimentarse.

Entre las Leyes y Normas que regulan estos espacios en Venezuela, está la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Ley Orgánica del Ambiente, Ley de Aguas y su Reglamento, Ley de Bosques, Ley de Zonas Costeras, Ley de la Gestión de la Biodiversidad, Ley del Plan Nacional del Territorio, Ley Orgánica de Ordenación del Territorio, Decreto 883 sobre las Normas para la Clasificación y el Control de la Calidad de los Cuerpos de Agua y Vertidos o Efluentes Líquidos, entre otras leyes y normas no menos importantes.

Desde el punto de vista ecológico en Venezuela, en términos más específicos, existen solo cinco humedales declarados como sitios Ramsar bajo la administración del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (MINEC), en una superficie de aproximadamente 263.636 ha lo que representa un 0,28% del territorio venezolano, que se indican a continuación: Archipiélago Los Roques, Ciénaga de Los Olivitos en el Zulia, Refugio de Fauna Silvestre Cuare en  Falcón, Laguna de la Restinga en Nueva Esparta, y Laguna de Tacarigua en Miranda.

De lo anterior es de resaltar que todos los sitios Ramsar son Humedales, pero no todos los Humedales son sitios Ramsar, y para decretar un sitio en la Convención en referencia ya citada, considera que se deben de dar una serie de requisitos, entre los que se mencionan los siguientes:

Si es único en su clase de humedal, Si sustenta especies o comunidades en peligro de extinción, o valiosas para mantener la biodiversidad de una región, Cuando da refugio a especies o comunidades en etapas adversas o en ciclo reproductivo,  Si sustenta 20.000 o más aves acuáticas,   Si sustenta el 1 % de la población de una especie o subespecie de aves acuáticas, y  Si provee de alimento, desove, ruta o lugar de desarrollo a peces autóctonos dentro o fuera del humedal, que contribuyen a la diversidad biológica del mundo.

Pero fuera de estos sitios citados, nuestro país cuenta con 158 humedales de especial relevancia, que en su conjunto representan el 4,3 % de la superficie del territorio, que se caracterizan por su valor económico, social, cultural y ecológico, en sus cuencas hidrográficas, donde se diferencian 24 categorías, donde se incluyen: lagunas parameras y de montaña, ríos y arroyos, manantiales, planicies de inundación, bancos de plantas acuáticas, ecosistemas inundables en los llanos, lagos y lagunas costeras, albuferas, arrecifes coralinos, manglares, ciénagas y morichales, entre otros. Solamente en las áreas costeras de Venezuela han sido identificadas más de 470 especies de aves, y en la Guayana venezolana, dónde se produce más de 80% del agua del país, se han inventariado más de 9.400 especies de plantas.

De manera amplia los Humedales en Venezuela, actual y potencialmente están  amenazados,  y se han perdido o alterado debido a su deterioro como consecuencia de actividades incontroladas y sin las practicas adecuadas en la agricultura, contaminación por agroquímicos, la urbanización en áreas urbanas, la construcción de presas, la adecuación de tierra para infraestructura turística, la desertificación, la construcción de vialidad que ha afectado el drenaje local hacia esos espacios.

También de manera indirecta han incidido las talas para la extracción de madera ilegal, y quemas de la vegetación circundantes, la colmatación de cauces, y la eutrofización de cuerpos de aguas, como es el caso de los Lagos de Maracaibo y de Valencia. Otros factores de alteración también han sido la caza, la sobre pesca o pesca incontrolada, y las actividades para la extracción de minerales metálicos, no metálicos e industriales, y materiales de construcción, tanto en  superficie como subterráneas.

Los materiales de relleno y dragado que se realizan en las áreas costeras sin las medidas del caso, también vienen alterando las características hidráulicas y calidad del agua superficial, al reportarse incrementos de sólidos suspendidos considerablemente, lo que reduce la transmisión de luz, y generar la recirculación de cualquier contaminante que se encuentra en los sedimentos del fondo; también es de indicar la polución que proviene de la extracción y transporte del petróleo, tal como viene ocurriendo de manera permanente en particular en el Lago de Maracaibo, y eventualmente en el Rio Guarapiche, por solo citar unos ejemplos, y por otra parte la incidencia de los vertidos municipales e industrias que también contribuyen con la contaminación de cuerpos de aguas.

Finalmente es también de destacar la falta de educación ambiental por parte del estado, salvo los esfuerzos de ONG privadas, en lo relacionado a sensibilizar a los ciudadanos, en cuanto a difundir la importancia de esas áreas ecológicas, ya que los mismos ignoran el costo de las extinciones y pérdida de los mismos, ya que otros problemas para ellos le resultan más apremiantes que el ambiente. Por otra parte, es notoria la falta de vigilancia y control y de guardería ambiental, y de igual manera la reducida investigación por parte de instituciones en el país, para el mejor conocimiento y protección de esos hábitats, así como el escaso presupuesto asignado al ente administrador (MINEC), para llevar a cabo estas actividades mencionadas de vital importancia para estos espacios relevantes de Venezuela.

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